EL MUNDO

Fuego a discreción entre el cementerio y la mezquita

Por Justin Huggler *
Desde Bagdad

En una movida potencialmente explosiva, fuerzas estadounidenses avanzaron ayer hacia uno de los santuarios más sagrados del Islam chiíta, a medida que ampliaban su ofensiva contra la milicia liderada por el clérigo radicalizado Moqtada al Sadr. La mezquita del imán Ali en Najaf, una de las dos más santas de los chiítas en el mundo, resultó dañada cuando su cúpula dorada fue impactada por disparos de armas de fuego, un desarrollo que puede provocar furia entre la mayoría chiíta del país.
Tanques norteamericanos ingresaron al vasto cementerio de Najaf, donde todos los chiítas iraquíes aspiran a ser enterrados y, por propio derecho, un lugar de gran importancia espiritual para los chiítas. Algunos de los combates más intensos tuvieron lugar entre las tumbas ornamentales y estrechas callejas del cementerio, y la contemplación de tanques norteamericanos avanzando hacia allí podría también inflamar las pasiones chiítas. Líderes religiosos chiítas expresaron su preocupación por la seguridad del gran ayatolá Ali al Sistani, el jefe espiritual de los chiítas de Irak, que estaba dentro de su residencia cerca de la lucha. Se cree que el ayatolá Sistani ya sobrevivió un intento de asesinato en febrero y cualquier daño que le ocurriera podría desencadenar una lucha por el poder entre los chiítas potencialmente desastrosa.
Cuatro grandes agujeros eran visibles ayer en la cúpula dorada del santuario del imán Ali, cada uno de unos cuatro por ocho centímetros, que parecían haber sido causados por disparos de ametralladora. Los estadounidenses y el ejército de Mahdi de Al Sadr inmediatamente se culparon mutuamente por el daño. El santuario es el último lugar de descanso del yerno del profeta Mahoma, el imán Ali. Es la creencia de los chiítas que Ali fue privado de su lugar legítimo como califa, el sucesor del profeta, lo que es el núcleo del cisma entre sunnitas y chiítas.
Quien sea que haya hecho los disparos que dieron en el santuario, al embarcarse en la ofensiva contra los hombres de la milicia de Al Sadr que resultó en el daño, las fuerzas de Estados Unidos están arriesgándose a una temible acción violenta de los chiítas de Irak. El santuario fue dañado durante la brutal represión de Saddam Hussein de la revuelta chiíta en 1991. Mientras están siendo comparadas con Saddam por los iraquíes comunes por los abusos en la prisión de Abu Ghraib, las fuerzas estadounidenses se arriesgaban a ser comparados también con el ex dictador en otro frente en Najaf ayer. Los estadounidenses parecen estar confiando en el hecho de que Al Sadr y su milicia no son tan populares en Najaf, o entre los chiítas de Irak en general, y que los líderes chiítas recientemente le pidieron al ejército de Mahdi que saliera de la ciudad.
Pero al elegir luchar contra los milicianos de Al Sadr en la ciudad santa, los estadounidenses arriesgan darle a su levantamiento, que hasta ahora gozó de un apoyo limitado, mucha más importancia entre los chiítas. Parte de la peor lucha fue en realidad dentro del vasto cementerio de Najaf, conocido como el “Valle de Paz”, donde todo el mundo chiíta de todo Irak y más allá aspira ser enterrado cerca del imán Ali. El cementerio, del que se dice que es el más grande del mundo, tiene el tamaño de una ciudad pequeña y sus estrechas callejuelas brindan un escondite perfecto para las tácticas guerrilleras.
Al Sadr ha estado enclaustrado en Najaf desde que llamó a un levantamiento chiíta la primera vez contra la ocupación en abril, aparentemente apostando a que Estados Unidos no se animaría a atacarlo. Hasta hace poco las fuerzas de Estados Unidos parecían limitarse a una estrategia de rodear las fuerzas de Al Sadr y confiar en que la presión de los chiítas iraquíes lo forzara a salir. Pero en las últimas semanas los estadounidenses se han volcado a la ofensiva contra el ejército de Mahdi.
El de ayer fue el ataque más serio hecho por los estadounidenses. Afirmaron que sólo respondían al fuego del ejército Mahdi desde el cementerio, pero sus fuerzas han estado bajo fuego similar diariamente sin reaccionar. No resulta claro por qué los estadounidenses han elegido acelerar su ofensiva contra Sadr. Hubo muchas versiones recientemente acerca de que a los estadounidenses “la paciencia se les acaba” con el clérigo, pero su levantamiento en realidad se ha detenido algo desde que comenzó en abril. Al llevar a sus fuerzas a un terreno con una significancia mítica tan grande como Najaf, los estadounidenses están ahora arriesgándose a transformar un levantamiento que tenía poco apoyo en algo mucho mayor.

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

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