EL MUNDO › ISRAEL APRIETA AL GOBIERNO PALESTINO EN CIERNES

Sometiendo a Hamas a dieta

Las relaciones entre Israel y Palestina se tensan cada día más. La pregunta es cuándo explotará una situación que va en camino de tornarse insostenible. Mientras el grupo radical Hamas anunció que controlará los organismos de seguridad de la Autoridad Palestina (AP) y se prepara para tomar las riendas del Parlamento a partir de mañana, Israel no duda en seguir poniendo trabas a un futuro gobierno liderado por ese movimiento: no permitirá al primer ministro ir de la Franja de Gaza a Ramalá, en Cisjordania, practicará retención de impuestos, prohibirá el ingreso a Israel de 15.000 obreros palestinos y la lista sigue... “La idea es imponer una dieta a los palestinos pero no hacerlos morir de hambre”, declaró Dov Weisglass, consejero del primer ministro en funciones Ehud Olmert. La Unión Europea (UE), por su parte, dijo que no recibirá a ningún miembro de Hamas hasta que presenten su programa de gobierno, pero por ahora no cortarán la ayuda económica.

Una de las tantas restricciones que Israel impondrá a un gobierno dirigido por Hamas será no permitir a un primer ministro palestino miembro del movimiento ganador de las últimas elecciones ir de la franja de Gaza a Ramalá, en Cisjordania, para ejercer sus funciones allí, indicó ayer la presidencia del Consejo. “Quienes forman parte de un movimiento terrorista que preconiza la destrucción del Estado de Israel no pueden pretender tener ningún privilegio respecto de su libertad de circulación”, declaró un funcionario que solicitó el anonimato, y quien agregó que el primer ministro palestino podría cumplir con sus responsabilidades “gracias a Internet”. El candidato mejor ubicado para ocupar ese cargo es el líder de Hamas Ismail Haniyeh, según indicaron ayer responsables del movimiento. Sin embargo, Haniyeh no quiso confirmar la información y se limitó a afirmar que el jefe de gobierno “sería oriundo de la Franja de Gaza”. La franja es la zona más explosiva de los territorios palestinos y de mayor reclutamiento para el fundamentalismo islámico.

Hamas, que triunfó en las elecciones de enero pasado en Cisjordania, Gaza y Jerusalén oriental, ganó el derecho de constituir el nuevo gobierno al conquistar 74 de los 132 escaños del Parlamento palestino, que inaugurará mañana su segunda legislatura. Pero Israel también puso trabas a esa ceremonia al prohibir el paso de varios parlamentarios hacia Cisjordania por su territorio. Esos legisladores deberán prestar juramento por videoconferencia. Pero ese juramento parece muy poco relevante frente al anuncio que se hizo ayer de que los organismos de seguridad dependientes del Ministerio del Interior quedarán bajo control de Hamas. Se trata del Servicio Secreto de Seguridad Preventiva, de la policía civil y de la defensa ciudadana, que serían así controlados por un grupo considerado por Estados Unidos, la UE e Israel como terrorista.

Las medidas restrictivas, quizá las que más se sentirán, son también de índole económica. Una de ellas será que Israel dejará de pagar a la AP los aranceles y el impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) que gravan los productos importados en Cisjordania y en la Franja de Gaza que transitan por Israel. Otra es la de prohibir desde la semana próxima el ingreso a Israel de 15.000 obreros palestinos. Sin embargo, muchas de esas medidas serán debatidas hoy por Olmert y sus colaboradores, quienes tomarán una decisión final sobre las futuras relaciones entre Hamas e Israel.

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