EL MUNDO › PREPARATIVOS PARA ENTRAR A LA ZONA DE LAS FARC

Reloj, no marques las horas

La zona desmilitarizada de las FARC comenzó a ser evacuada y 13000 soldados la rodearon a la espera de la orden de entrar. Si esto ocurre, será el fin definitivo del proceso de paz.

”Realmente, el reloj para contar las 48 horas lo tiene el presidente de la República.” Las palabras del ministro del Interior colombiano, Armando Estrada, indicaron que la situación en Colombia se parece a una bomba de tiempo que ya se activó. Luego de la ruptura del proceso de paz entre el gobierno y la principal guerrilla colombiana, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el tic tac está sonando en la zona desmilitarizada que tienen las FARC, y que, en teoría, debe estar despejada para mañana. Pobladores y efectivos de las FARC están huyendo de la zona mientras unos 13000 soldados del Ejército colombiano, con el apoyo de la Fuerza Aérea y la Armada, esperan la orden para entrar. Según dijeron siempre las FARC, la pérdida de este área significará el reinicio de “la guerra total”. Aunque es poco probable que las luchas armadas se multipliquen de un día para el otro, esta crisis está mostrando que ya no hay marcha atrás y que pasará mucho tiempo antes de que en Colombia se detenga el número de muertos en casi 40 años de lucha armada.
Anteayer, la clase política colombiana había dicho que había que rodear de apoyo a Pastrana, que recibió numerosas críticas por la forma en que manejó el proceso de paz. Ayer fue el turno de la comunidad internacional. Estados Unidos, que viene proveyendo una fuerte ayuda militar a Colombia en el marco del llamado “Plan Colombia”, culpó directamente a las FARC y su secretario de Estado, Colin Powell, dijo que apoyará a Pastrana “en cualquier decisión que tome”. La Unión Europea condicionó la entrega de los 90 millones de dólares para la reconstrucción de la región del Magdalena Medio, condicionó ayer la continuación de su ayuda. “No vamos a abandonar su compromiso político y financiero”, señaló el comisario de la UE para Asuntos Exteriores, Chris Patten, “pero es una cuestión que se basa en las condiciones políticas, y sin proceso de paz no podemos continuarlo”. La única voz optimista salió del enviado de la ONU para Colombia, el norteamericano James Lemoyne. “Aún existe tiempo para solucionar esto. Las FARC tienen todavía voluntad de negociación”, declaró.
Aún si ese es el caso, no parece que el gobierno colombiano quiera negociar. En su discurso del miércoles por la noche a la nación, el presidente Pastrana dijo que las negociaciones estaban terminadas y que a partir de ese momento “las FARC contarían con las 48 horas que están pactadas para su retiro de la zona”. Sin embargo, ningún funcionario confirmó si oficialmente el plazo comenzó ayer, o cuándo empezará. De todos modos, Pastrana, que en numerosas oportunidades rechazó las numerosas presiones internas y externas para que termine con las negociaciones y que hasta las FARC en algún momento elogiaron, intentó calmar las aguas. “Estos son momentos para tener cabeza fría y mucha calma. No podemos caer en exagerado alarmismo o pánico innecesario. Nadie puede celebrar esta situación generada por las FARC. No vamos a entrar tampoco en una terrible guerra sin cuartel.”
Sin embargo, esas son las dudas de aquí en más. Los aprestos en la zona desmilitarizada son numerosos. Ecuador reforzó la frontera con Colombia y manifestó que efectivos de las FARC están cruzándola. Los reportes desde la zona indican que también hay desplazamientos hacia el norte. Por su parte, el comandante de las Fuerzas Militares, general Fernando Tapias, declaró que está esperando la orden de Pastrana para que 13.000 efectivos que están acantonándose en un sector de la zona comiencen a entrar.
La gran pregunta es qué es lo que estallará cuando el tic tac deje de escucharse. Algunos analistas colombianos sostienen que Pastrana puso este plazo a la espera de un signo positivo de las FARC. Pero también está claro que el gobierno, desde el comienzo del Plan Colombia (allí donde los tímidos elogios de las FARC hacia Pastrana se acabaron), adoptó la política de “negociar la paz preparándose para la guerra”, en palabras del propio presidente. Una de las bases que se instalaron con ayuda norteamericana en el marco del Plan Colombia está ubicada cerca de la zonade despeje, lo cual despejaría toda duda: el gobierno colombiano quiere aprovechar la coyuntura mundial para lograr todo el apoyo norteamericano para romper el virtual empate militar con las FARC. Por otra parte, no sería la primera vez que un proceso de paz reflota justo cuando, y porque, los negociantes se manifiestan listos para “una guerra total” que saben que no ganarán fácilmente.

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Con gorro, el negociador de las FARC, Raúl Reyes, y el del gobierno, Camilo Gómez.
Algunos analistas dicen que el gobierno está a la espera de un gesto que resucite el proceso.
 
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