EL PAíS › CHICHE DUHALDE ASUMIO EN DESARROLLO SOCIAL

Duhalde con Chiche nuevo

Interinamente y por 60 días, la esposa del Presidente se hizo cargo del Ministerio de Desarrollo Social. Criticó la superposición de programas y priorizará un plan de ayuda alimentaria para jefes de familia desocupados, con una tarjeta que les permitirá adquirir alimentos por 200 pesos.

 Por Martín Piqué

Cuando Hilda González de Duhalde firmó el libro de actas de la Nación, el día que su marido asumió como Presidente, algunos lo tomaron como un hecho curioso. Sin embargo, aquella imagen –casi un símbolo– anticipaba lo que ocurriría en el nuevo gobierno: la primera dama tiene más protagonismo que casi todos los ministros del gabinete. Si faltaba un hecho que confirmara esta cuestión, se produjo ayer al mediodía, cuando el vocero Eduardo Amadeo anunció que “Chiche” asumiría por 60 días la cartera de Desarrollo Social. Mientras tanto, ella recibía en Olivos a representantes de organizaciones no gubernamentales (ONG). Luego analizó con sus asesores la reestructuración del área y la forma de “ordenar” la distribución de planes sociales. Así comenzó su primer día como jefa del ministerio que heredó del controvertido Daniel Sartor.
Su gestión es una de las grandes esperanzas del Gobierno, aunque deberá sortear algunos obstáculos: las restricciones presupuestarias y la desconfianza de las organizaciones de desocupados, que administran planes laborales y temen que vuelva el clientelismo que se imputaba a las manzaneras. “Nosotros tenemos muchas diferencias en la instrumentación y en la aplicación de los planes”, aclaró Juan Carlos Alderete, de la Corriente Clasista y Combativa.
“Estoy asombrada por las superposiciones de planes que encontramos en todas partes”, se quejó ayer “Chiche” apenas unas horas después de aceptar el nombramiento. Y luego denunció que “hay estructuras complicadas, planes superpuestos, unidades ejecutoras duplicadas”. Estas quejas sintetizaban la opinión de su equipo de asesores, con quienes había hecho un diagnóstico de la gestión de su antecesor, el delarruista Sartor.
Pero los obstáculos no parecen amedrentar a “Chiche”, que desde que asumió el nuevo Gobierno comenzó a trabajar en el área social. Sin embargo, según su gente de confianza, ella no quiere ser formalmente la ministra de Desarrollo Social, como lo fue su vieja rival, Graciela Fernández Meijide. Tal vez, “Chiche” quiere evitar la situación que se generaría si su marido la pone en funciones como a los demás ministros. Lo cierto es que ayer aceptó el cargo “interinamente y ad-honorem”.
Si sólo serán 60 días, se sabrá recién en dos meses. Hasta entonces, la tarea de “Chiche” y su equipo (conformado por la diputada Silvia Martínez, Nélida Doga, Silvia Gascón y Bernardo Kligsberg, un reconocido especialista a nivel internacional que asesora a las Naciones Unidas y al Banco Mundial) está concentrada en tres aspectos:
u La tarea más urgente es la elaboración de un plan de “emergencia alimentaria” que dispondría de un fondo de 350 millones de pesos para distribuir en las provincias. Eso estuvieron analizando ayer a la tarde Chiche y sus colaboradores en la quinta de Olivos. “Voy a trabajar para evitar las superposiciones y llegar con el programa de emergencia alimentaria a la gente que lo necesita”, graficó la primera dama.
La ministra interina sólo interrumpió esta tarea para notificarle al jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, de la superposición de planes sociales que había constatado en su área. Para eso, se subió a un carrito de golf y se fue al sector central de la quinta, donde Capitanich y su marido se encontraban reunidos con los gobernadores del PJ.
u Otro de los temas que integran la “agenda social” consiste en la instrumentación de “subsidios a jefes y jefas de hogar desocupados”. Según confió a Página/12 un estrechísimo asesor del Presidente, este punto se concretará con “planes de alimentos” de hasta 200 pesos que se cargarán a una tarjeta de cobro que permitirá hacer compras en hipermercados. Esta solución difiere mucho del reclamo del Frente Nacional contra la Pobreza, que exige un “seguro de empleo y formación” de 380 pesos que permitiera “empezar con la reactivación del mercado interno”. El hombre de Duhalde argumenta que, en las condiciones actuales, la exigencia del Frenapo esinviable: “No hay posibilidades de dar trabajo porque no hay insumos, ni herramientas”, decía ayer a este diario.
u El tercer aspecto es la descentralización del sistema social. En este punto, los planes de “Chiche” son eliminar las delegaciones del ministerio en el interior del país y darle a las provincias la prioridad para otorgar los planes de asistencia. Para evitar las sospechas sobre clientelismo, la mujer de Duhalde quiere que las ONGs y la Iglesia Católica funcionen como auditores de la asignación de recursos. Así se lo transmitió ayer a algunas organizaciones en la quinta de Olivos. Pero la Iglesia no quiere sumarse a esa tarea sin definir convenios por provincia, como aclaró el obispo de San Isidro, Jorge Casaretto, hace unos días.

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Chiche Duhalde, primera dama a cargo del Ministerio de Desarrollo Social en forma interina y ad honorem.
 
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