EL MUNDO › LOS ULTRACONSERVADORES FRACASAN EN IRAN

Ahmadinejad no pasó el test

Las dos elecciones celebradas el viernes en Irán no dieron los resultados que esperaba el presidente ultraconservador Mahmud Ahmadinejad. Los comicios municipales y para la Asamblea de Expertos son considerados por los analistas como el primer examen de popularidad al que se somete el mandatario desde que fue elegido, hace 18 meses. Precisamente uno de sus más duros rivales, el ex presidente Akbar Hashemi Rafsanyani, figura a la cabeza del recuento de los comicios para la Asamblea. Según los expertos, este resultado muestra un avance importante de las fuerzas reformistas. “Las elecciones han debilitado con seguridad la imagen de Ahmadinejad, que ahora está tocado, pero ni de lejos hundido”, afirmó un diplomático en Teherán.

El viernes los iraníes acudieron a las urnas por primera vez desde que Ahmadinejad fue elegido presidente, el año pasado. La Asamblea de Expertos, que se elige cada ocho años, es un gremio teológico que nombra al máximo líder religioso y también tiene facultades para apartarlo del cargo. Aunque estos comicios no tienen una incidencia directa en los acontecimientos políticos actuales, la ventaja de Rafsanyani, un conservador moderado, frente al candidato de Ahmadinejad tiene un destacado valor simbólico y político. Rafsanyani puede disfrutar ahora de una cierta satisfacción tras su derrota electoral frente a Ahmadinejad, hace 18 meses.

En las elecciones municipales tampoco se impusieron los ultraconservadores. En la capital, la lista liderada por la hermana del presidente, Parvine Ahmadinejad, sólo obtenía tres de los 15 escaños, según resultados oficiales con el 15% escrutado, indicó la agencia Fars.

La lista del alcalde conservador moderado Mohammad Bagher Ghalibaf obtendría nueve escaños, añadió. Los reformistas volverían a integrar el consejo con dos escaños, tras el fracaso en los anteriores comicios.

La clave para la victoria fue la unión de la oposición. La coalición contra Ahmadinejad, integrada por reformistas seguidores del ex presidente Mohammad Jatami y la facción pro Rafsanyani, aprendió de sus errores en sus actuaciones por separado en 2005. Esta vez, ambos sectores se pusieron de acuerdo para formar una coalición y evitar así una derrota. Además, Ahmadinejad tuvo problemas en sus filas: el partido Abadgaran (Desarrollo), con el que accedió al poder, se había distanciado de él antes de estos comicios.

Los resultados de las elecciones muestran que el mandatario iraní no es tan fuerte como parece. Desde el punto de vista económico, el “Robin Hood islámico” no ha conseguido el prometido bienestar para los pobres, mientras las posturas sin concesiones en la polémica nuclear y la negación del Holocausto acercan cada vez más al país al aislamiento internacional. “Es absolutamente legítimo que como presidente defienda los derechos del país frente a Occidente, pero no poner en peligro los intereses nacionales con provocaciones innecesarias”, opinó un experto iraní.

A pesar de la mala noticia, Ahmadinejad se mostró ayer tan combativo como siempre. El mandatario rechazó como palabrería de la prensa occidental las interpretaciones de que los comicios son un test de popularidad para él. “Para nosotros, la participación de más de 28 millones de personas (un 60 por ciento) en las elecciones muestra la solidaridad nacional y es el mejor combustible para el motor de los futuros programas”, afirmó.

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El presidente Ahmadinejad.
 
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