EL MUNDO › SEGUN LOS PRIMEROS DATOS UN 78% ESTUVO A FAVOR DE UNA ASAMBLEA DE PLENOS PODERES

Aplastante “Sí” por la Constituyente de Correa

Una mayoría de ecuatorianos decidió apoyar el cambio de la Constitución liberal vigente para adaptarla al modelo socialista que impulsa Rafael Correa. El mandatario ratificó que mantendrá la dolarización y amenazó con expulsar al representante del Banco Mundial si se comprueba “un chantaje”.

 Por Mercedes López San Miguel

Los ecuatorianos le dieron un contundente “Siiiií” al presidente Rafael Correa para que se instale una Asamblea Constituyente de plenos poderes que redacte una nueva Constitución. Según la única encuestadora habilitada para difundir los resultados no oficiales –Cedatos/Gallup–, el voto por el “Sí” superó los pronósticos: fue del 78,1 por ciento frente al 11,5 por ciento por el “No” –los datos oficiales se conocerán en cinco días–. “Todos somos vencedores”, dijo anoche un exultante Correa al agradecer el masivo respaldo.

El mandatario socialista pasó el primer test de su gobierno, que ayer cumplió tres meses y cuya continuidad peligraba si perdía la consulta. La campaña oficialista se centró en su figura, que goza de un 70 por ciento de popularidad, y la oposición lo tuvo a él de blanco permanente. El analista político ecuatoriano José Luis Ortiz explica a Página/12 por qué funcionó. “Correa generó un fuerte discurso contra la mafia política y fue él en persona el gestor de este proyecto constituyente.” Ortiz, profesor en el Area de Ciencia Política en la Universidad de Guayaquil, advierte de los límites de este proyecto. “Si este gobierno plantea una política sólo para desarrollar a los sectores bajos y si no tiene un plan de reactivación de la economía, no será suficiente para avanzar.”

El gobierno ha anunciado –sin presentar un plan en concreto– lo que pretende hacer durante un largo proceso que comenzó ayer. El presidente prevé transformar la Constitución de 1991 para recortar los poderes del Congreso de destituir mandatarios, despolitizar tribunales y devolver al Estado un rol protagónico en la economía, aunque sin estatizar los medios de producción. También ha planteado “profundizar la propiedad de los recursos naturales” en un país donde operan multinacionales petroleras. Dentro de sus expectativas sobre la Constituyente, Correa, que es economista, ratificó ayer la continuidad de la dolarización. Declaró anoche que “se mantendrá la dolarización en estos cuatro años de gobierno”, pero “también se crearán las bases para salir de la falta de moneda propia”. Ecuador está dolarizado desde el año 2000 y la campaña de los opositores a la Asamblea tuvo como uno de sus ejes la supuesta intención del gobernante de eliminar el uso de esa moneda. Otros puntos que le cuestionaron fueron su alianza con Hugo Chávez y que la Asamblea tenga la facultad de disolver el Congreso.

En la conferencia, el mandatario amenazó con expulsar al representante del Banco Mundial en Ecuador, Eduardo Somensatto, si comprueba un caso de supuesto chantaje del organismo para entregar un crédito que ya había sido aprobado. “Seguimos investigando el porqué, cuando yo era ministro de Economía, a mediados de 2005, como un chantaje por haber reformado la ley del Feirep (un fondo petrolero), nos retuvieron 100 millones que ya nos habían otorgado” los del Banco Mundial, aseguró Correa. “Expulsaremos al representante del Banco Mundial del país, porque nosotros no vamos a aceptar chantajes de nadie”, remató el jefe del Estado.

Asimismo, el gobierno descartó ayer una persecución contra los 57 diputados opositores destituidos por el tribunal electoral el pasado 7 de marzo por obstaculizar la consulta antes de instalar la Constituyente. “Como gobierno garantizamos que, aunque ellos no tengan derechos políticos, podrán realizar sus actividades normalmente. Nosotros no queremos perseguir a ningún ciudadano”, señaló el ministro de Gobierno, Gustavo Larrea.

Tras conocer la amplia victoria del oficialismo, la oposición ecuatoriana manifestó su preocupación por la democracia y la economía de Ecuador. “Apenas han pasado tres meses de gobierno y la economía ecuatoriana va a estar catalogada por todos los organismos internacionales como la de peor desempeño en América latina”, sostuvo el ex mandatario Osvaldo Hurtado (1981-84), líder de la Unión Demócrata Cristiana (UDC, derecha). En contraste, el ex gobernante Lucio Gutiérrez, derrocado en 2005 tras una revuelta popular y dirigente de Sociedad Patriótica, mostró optimismo. Señaló que la victoria “es un mensaje claro de que el pueblo ecuatoriano ha pedido que se vaya este Congreso espurio que obedece las órdenes directas del presidente Correa”. A su vez, Gutiérrez pidió la restitución de sus derechos políticos para participar como candidato a la Asamblea y evitar que sea dominada por el oficialismo.

Ayer quedó evidenciado que es posible otro escenario político para este país andino, no exento de dificultades y resistencias. La próxima pugna entre el Ejecutivo y la oposición será en 150 días o más, con el llamado a las urnas para elegir a los 130 asambleístas.

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El presidente prevé transformar la Constitución para recortar los poderes del Congreso.
Imagen: AFP
 
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