EL MUNDO › LAS MEDIDAS DEL PRESIDENTE ELECTO PARA ENFRENTAR LA CRISIS

Las bases de la Obanomics

El plan de Obama para salir de la recesión y robustecer la economía podría verse condicionado por el creciente déficit fiscal norteamericano y por el megarrescate que se aprobó en la administración saliente.

 Por Tomás Lukin

Cuando asuma en enero Barack Obama heredará un país en recesión. Con los salarios en caída, creciente desempleo, contracción del consumo, estrangulamiento del mercado crediticio y una carga de deuda sobre las familias norteamericanas cada vez más difícil de pagar, el nuevo presidente de Estados Unidos buscará amortiguar la situación impulsando un nuevo y multimillonario plan de estímulo fiscal. El paquete podría llegar a los 200 mil millones de dólares. Parte de los recortes impositivos que planea introducir Obama se financiarán gravando las ganancias extraordinarias de las empresas petroleras. Además, intentará aumentarle la carga impositiva a los sectores de mayores ingresos. Para enfrentar la crisis subprime, la dupla Obama-Biden propone una moratoria de 90 días en las ejecución de hipotecas, la creación de un fondo para prevenir los remates y la modificación de las leyes de quiebra. Para muchos analistas preocupados por las finanzas públicas, el creciente déficit fiscal norteamericano junto con el peso del reciente megarrescate de 850 mil millones de dólares de Bush, condicionarán la aplicación de todos los puntos del proyecto del demócrata.

El puntapié inicial del “Plan para fortalecer la economía” está dividido en dos. Por un lado, propone cobrarles un impuesto sobre las ganancias extraordinarias a las compañías petroleras para otorgar un reintegro de emergencia de 1000 dólares a los contribuyentes. En segundo lugar, contempla otorgar 50 mil millones de dólares para impulsar la economía. Una mitad se destinará a prevenir recortes presupuestarios, a nivel local y estatal, en salud, educación y de tarifas. La otra mitad apuntará a “preservar más de un millón de puestos de trabajo que podrían desaparecer” asegurando el empleo desde el sector público. En total, el plan de estímulo asciende a 175 mil millones de dólares, pero no descartan que se extienda hasta los 200 mil millones.

Para los analistas del RGE Global Economonitor, que encabeza el economista Nouriel Roubini, Obama se enfrentará a un fuerte déficit fiscal que podría superar el billón de dólares en los próximos años a medida que los costos de los diferentes rescates impulsados por Bush se acumulan. Consciente de esta situación, Robert Rubin –asesor económico de Obama, ex secretario del Tesoro de Clinton y consultor del Citigroup– sostuvo a fines de octubre que el paquete de estímulo “deberá comprometerse con una disciplina fiscal de largo plazo”. El proyecto del demócrata también propone créditos para las empresas que creen empleos, permitir el retiro de hasta 10 mil dólares de los fondos de retiro sin penalización. También contempla aumentar el salario mínimo indexándolo a la inflación.

“No podemos tener un Wall Street exitoso mientras que la economía real sufre, en este país crecemos y caemos como una nación, como un pueblo”, sostuvo el martes Obama en su discurso de consagración. La creación de un fondo de 10 mil millones de dólares para evitar las ejecuciones hipotecarias y un crédito fiscal cercano a los 500 dólares para casi 10 millones de propietarios son algunas de las iniciativas del nuevo presidente para enfrentar la crisis subprime. A lo largo de su campaña enfatizó la necesidad de fortalecer la regulación en el sector financiero y monitorear con mayor profundidad a las agencias de crédito.

Aunque está siendo presionado para que empiece a tomar decisiones en materia económica antes de asumir, cuando el Senado retome las actividades, los asesores de Obama buscan dejar en claro que “éste es el show de Bush, y no queremos ninguna confusión con eso”.

El nuevo gobierno pretende mejorar la distribución del ingreso. Para eso profundizará los recortes impositivos de los sectores medios y bajos, y aumentará las cargas en los deciles más altos. Cuando los recortes impulsados por Bush caduquen, la nueva administración buscará aumentar la carga en materia de ganancias personales de 35 a 39,6 por ciento para aquellos que ganen más de 250.000 dólares al año.

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El plan incluye una moratoria de 90 días en la ejecución de hipotecas y un cambio en las leyes de quiebra.
 
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