EL MUNDO › EHUD BARAK, MINISTRO DE DEFENSA ISRAELí

“No será corta ni sencilla”

 Por Sergio Rotbart

Desde Tel Aviv

Al culminar la primera jornada de la ofensiva terrestre desplegada por el ejército israelí en Gaza, disminuyeron aunque no cesaron los lanzamientos de cohetes desde el enclave palestino sitiado hacia ciudades ubicadas al sur de Israel. Los voceros militares aseguran que es posible asestarle un duro golpe al brazo armado de Hamas sin que los poblados israelíes al alcance de los proyectiles sufran ataques tan masivos como los ocurridos en 2006 en el norte del país, durante la guerra del Líbano. Además, por el momento no se han cumplido las predicciones sobre una posible reacción de Hezbolá, o de grupos palestinos que actúan bajo su tutela, con el objeto de dispersar la fuerza de Israel mediante la apertura de un segundo frente, en el límite norte.

El ministro de Defensa, Ehud Barak, dijo que la fase terrestre del operativo militar “no será corta ni sencilla”, y estará acompañada de “desafíos, dificultades y víctimas”. El gobierno de Ehud Olmert decretó el reclutamiento de miles de reservistas (el número no se ha dado a conocer), que se suman a los 9200 que ya están en el frente, destinados a participar en una eventual tercera fase de la ofensiva. Hasta ahora, cada avance de tropas y blindados está precedido de grandes y abundantes columnas de humo y fuego producidas por ataques aéreos y de artillería, en algunos casos reforzados también por la marina. La aviación israelí también lanzó por los aires de la ciudad de Gaza pancartas en las que se pide a los habitantes de ciertos barrios que abandonen sus casas.

Pese a la descomunal superioridad militar y a la “limpieza” del terreno que ella provoca, los oficiales israelíes saben que las bajas en sus filas pueden ser causadas por cargas explosivas ocultas, atentados suicidas, francotiradores, misiles antitanques y secuestros de soldados. Se estima que Hamas prefiere concentrar a sus hombres en las zonas urbanas, donde le resultaría más fácil sorprender al enemigo. Seguramente sus milicianos demostrarán una disposición a combatir muy superior a la escasa resistencia que caracterizó a los hombres de Al Fatah cuando el ejército israelí reconquistó Cisjordania en 2002. Claro que, aun así, ello no basta para revertir una relación de fuerzas tan desigual.

Desde el punto de vista israelí, las condiciones internacionales son ideales para profundizar el uso de la fuerza militar que consiga la capitulación de Hamas, es decir un cese de fuego de acuerdo con las exigencias de Tel Aviv. La presidencia de la Unión Europea (UE) justificó, en un gesto sin precedentes, la “iniciativa defensiva” que Israel lleva a cabo en Gaza (ver página 4). Y el Consejo de Seguridad de la ONU postergó el debate sobre la guerra de Gaza programado para hoy.

De acuerdo con los medios locales, la dirigencia israelí quiere conseguir una tregua de largo plazo que comprenda el control de los pasos fronterizos con la finalidad de evitar el contrabando de armamento al interior de la Franja de Gaza desde Egipto. Pero se opone a la apertura del cierre hermético del territorio palestino y del bloqueo contra su población. El gobierno norteamericano apoya la demanda de Israel y está dispuesto a ayudar a las autoridades egipcias en el refuerzo del control sobre el límite (en la ciudad de Rafah). Pero El Cairo no acepta la apertura del paso de Rafah sin que antes la Autoridad Palestina (AP) recupere el dominio absoluto de ese sitio fronterizo. Junto con Egipto, Arabia Saudita es el país árabe que más le teme a la consolidación del gobierno de Hamas en Gaza, dado que tal posibilidad implicaría el refuerzo de la influencia de su peor enemigo en la región: Irán. Por eso sus respectivos gobiernos, con la intención de evitar el avance de la posición siria favorable a los islamistas de Gaza, se niegan a la realización de una cumbre árabe destinada a tratar la guerra de Gaza.

Las autoridades israelíes ven con beneplácito la manera en que la AP trata a Hamas en Cisjordania. La manifestación de seguidores del movimiento religioso que se realizó el pasado fin de semana en Hebrón fue dispersada violentamente por los aparatos de seguridad que responden a Mahmud Abbas. Según el analista Zvi Barel, “este dirigente palestino aparece como la figura menos relevante en la actual guerra”. Barel explica: “En lugar de que Abbas sea el máximo representante palestino que gestiona las negociaciones con Israel sobre el final de los ataques, se convirtió en el jefe de una facción palestina, el presidente en el exilio, que sólo puede proclamar discursos piadosos”. En cambio, cuando culmine la actual ronda de violencia, en Gaza ya no dominará una “organización terrorista”, sino un gobierno que posee un status capaz de imponer las condiciones de cualquier iniciativa diplomática que Israel aspire a promover en la zona. El observador concluye: “Ya ahora, el conflicto profundo entre Siria y Egipto-Arabia Saudita es una creación de Hamas, exactamente de la misma manera que Hezbolá logró enfrentar a Siria con Arabia Saudita. E Irán pasó a ser un factor importante en la división en torno de Gaza exactamente de igual modo a como lo es en el Líbano”.

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