EL MUNDO › LOS COHETES QASSAM PROVOCAN DAñOS EN SDEROT

“Es una guerra que debemos librar”

 Por Kim Sengupta *

La pequeña casa de Sderot alcanzada por un cohete a las 8.06 am está dañada, pero en absoluto destruida, con apenas un agujero en su techo. Diane Mosadi, la viuda de 74 años que vive aquí sola, pudo escapar sin problemas, siendo levemente herida. El resto de las casas de la cuadra sólo muestran signos de vidrios rotos y paredes dañadas.

El Qassam que impactó la casa de la señora Mosadi es uno de los 40 que fueron disparados desde Gaza luego de que el ejército israelí entrara en territorio palestino el sábado por la noche, dando inicio a la ofensiva terrestre, segunda fase del operativo bautizado “Plomo fundido”. Otros misiles, incluyendo algunos Grad de largo alcance, alcanzaron las ciudades de Netivot, Eshkol, Ashdod y Ashkelon, todos con resultados similares. La sorpresa fueron los impactos en la ciudad de Kiryat Malachi, al norte del desierto del Neguev, la cual no había sido alcanzada hasta ahora por los proyectiles de Hamas.

Al tiempo que estos poblados sufrían el impacto de los proyectiles, la verdadera destrucción tenía lugar en la cercana línea del horizonte, del otro lado de la frontera con la Franja, donde las tropas israelíes, acompañadas por la aviación, la Marina y los blindados atacaban desde todos los puntos a la ciudad de Gaza, en un operativo devastador. Desde esta ciudad se elevaban cortinas inmensas de humo, mientras la artillería la atacaba desde el aire, dejando oír el eco de las balas alrededor de las colinas vecinas, apenas disimulado por las descargas de los helicópteros que acompañaban el operativo desde el cielo.

En este despliegue, alrededor de 150 tanques y miles de tropas entraban en Gaza, comenzando sus ataques en la ciudad de Beit Lahiya y en el campo de refugiados de Jabaliya, luego de hacer base en Netzarim, antiguo poblado de colonos judíos en el área. Según informara el teniente general Gabi Ashkenazi en reunión de gabinete, al poco tiempo de adentrarse en la Franja ya había combates cuerpo a cuerpo.

En Sderot, los soldados Rimat Avigor y Ruth Paz esperan la orden de traslado hacia el sur, lo que implicaría, sin dudas, su participación en la invasión terrestre. “Vengo del norte y allí tuvimos muchos ataques con misiles durante la guerra del Líbano, así que ir allí ahora no debería ser muy diferente”, declara el soldado Avigor, de 19 años.

Por su parte, Yohan Abergil, un estudiante de 25 años que vive con sus padres en la casa que se encuentra justo en frente a la de la señora Mosadi, dañada por los cohetes, la señala y dice: “Es un milagro que la señora que vive allí no fuese gravemente herida. Hace ocho años que Hamas lanza misiles contra nosotros, contra todo el sur de Israel. Estoy muy contento de que finalmente hagamos algo al respecto. Esta es una guerra que tenemos que librar”.

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

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