EL MUNDO › EE.UU. HABLó SOBRE IRáN

Un manto de dudas

 Por Claire Soares *

Estados Unidos echó ayer un manto de dudas sobre la reelección del presidente iraní Mahmud Ahmadinejad y, al mismo tiempo, Francia señaló que la actual situación constituía un retroceso para las esperanzas de un mejoramiento en las relaciones entre Teherán y la comunidad internacional.

Consultado acerca de la legitimidad del aplastante triunfo de Ahmadinejad en las urnas, denunciado como fraudulento por la oposición, el vicepresidente estadounidense, Joe Biden, se expresó del siguiente modo: “Por el momento no tenemos más alternativa que aceptar estos resultados, pero lo cierto es que existen muchas dudas sobre cómo se desarrolló todo el proceso electoral”. Y agregó: “Por la forma en que están suprimiendo la libertad de palabra, por el modo en que están reprimiendo a la gente, tenemos serias dudas acerca de todo esto. Pero por ahora no tenemos suficientes datos concretos como para emitir un juicio definitivo”, precisó ayer Biden en declaraciones a la cadena NBC.

Para el presidente Barack Obama el escenario actual representa una encrucijada: si bien desde el momento de su asunción el mandatario sostuvo una política de acercamiento con el régimen de Teherán, los acontecimientos del fin de semana podrían complicar las cosas, ya que más allá de que desde Washington persistan los esfuerzos por lograr avances en la cuestión nuclear, es claro que Obama no puede aparecer como alguien que aprueba que se reprima el disenso en el país de los ayatolás.

Además, con Ahmadinejad reivindicando un apoyo electoral del 64 por ciento, es más que probable que se sienta fortalecido al interior del régimen y aumente así el tono de la confrontación. “EE.UU. y demás países de Occidente: ¡amenacen a Irán y ya verán los resultados!”, lanzó ayer en un acto de masas en el centro de Teherán.

David Miliband, secretario de Exteriores británico, opinó a su turno que las discusiones acerca de un posible fraude eran de competencia exclusiva de las autoridades iraníes. “Seguiremos de cerca el desarrollo de los acontecimientos. Sin embargo, nuestra prioridad es comprometer a Irán con los asuntos que preocupan a la comunidad internacional, particularmente con su desarrollo nuclear”, se limitó a señalar, marcando así una línea divisoria entre ambos temas.

En los últimos años, Irán continuó de manera sostenida sus esfuerzos por enriquecer uranio, aunque, como se sabe, el problema radica en los diferentes puntos de vista entre Teherán y Occidente, ya que de acuerdo a los primeros el objetivo es generar energía, mientras que, para los segundos, lo es fabricar la bomba atómica.

Francia, miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU y uno de los países que buscan negociar directamente con los iraníes, buscó ayer definir claramente su postura. Henri Guaino, consejero cercano al presidente Sarkozy, fue escéptico. “Lo que está ocurriendo en Irán definitivamente no es bueno para nadie: ni para los iraníes ni para la paz y la estabilidad mundial”, aseguró el funcionario.

En tanto, las principales potencias occidentales se debatían ayer sobre la mejor forma de responder a la proclamada reelección de Ahmadinejad, las felicitaciones oficiales comenzaban a llegar desde Afganistán y Pakistán, a un tiempo vecinos de Irán y cercanos aliados de Estados Unidos.

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

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