EL MUNDO › LA VISIóN DE GéNERO EN MéXICO

Políticas recordadas

 Por Gerardo Albarrán de Alba

Josefina Vázquez Mota es la quinta candidata a la presidencia de la República, pero es la primera de un partido de derecha que, incluso, tendría alguna posibilidad real de ganar.

La primera fue Rosario Ibarra de Piedra, dirigente de Eureka, una organización similar a Madres de Plaza de Mayo, que lucha por la presentación de miles de desaparecidos durante la guerra sucia en México. Ella fue candidata en dos ocasiones, en 1982 y 1988, por ahora el desaparecido Partido Revolucionario de los Trabajadores.

En 1994, Cecilia Soto fue candidata a la presidencia por el Partido del Trabajo, que ahora abandera a Andrés Manuel López Obrador. La candidatura de Soto sirvió entonces para obtener el registro legal de ese partido.

Ese mismo año también compitió Marcela Lombardo, hija del legendario dirigente sindicalista Vicente Lombardo Toledano, fundador del Partido Popular Socialista que durante la mayor parte de su existencia fue comparsa del PRI. La candidatura de Lombardo obtuvo tan pocos votos que el PPS perdió el registro y desapareció definitivamente tres años después.

La última candidata a la presidencia fue Patricia Mercado, por el efímero Partido Alternativa Socialdemócrata y Campesina, en 2006. Hasta ahora, ella ha sido la candidata presidencial que más votos ha obtenido, con poco más de 970 mil.

La gran diferencia entre la candidatura de Vázquez Mota y las otras candidatas presidenciales es que la panista será ungida como aspirante desde el partido que se encuentra en este momento en el poder. Las otras candidaturas obtuvieron resultados más bien testimoniales, pero ahora Vázquez Mota cuenta con el cobijo político necesario para aspirar a competir realmente.

En octubre del año pasado, Josefina Vázquez Mota dijo a la revista Quién que se ha preparado para presidenta. “He llegado hasta aquí con el país que tenemos. Puedo ser presidenta porque conozco México desde dos agendas fundamentales: la social y la educativa”, declaró la ex secretaria de Desarrollo Social y de Educación en las administraciones panistas de Vicente Fox y de Felipe Calderón.

La mujer mexicana obtuvo el derecho al sufragio universal apenas hace 59 años, en 1953, luego de un proceso iniciado en 1947 para el reconocimiento de algunos derechos políticos. El movimiento feminista mexicano tuvo un fuerte impulso en 1975 cuando se realizó aquí la Conferencia Internacional de la Mujer. Hasta ese año se reconoció en la Constitución la igualdad jurídica de la mujer.

La visión de género ha avanzado en el país no sin obstáculos. En 1995, el movimiento feminista tenía la aprobación del 44 por ciento de la población adulta; para 2006, esa aceptación llega ya al 65 por ciento, según la Encuesta Mundial de Valores.

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