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Hay luz roja en Washington y Ankara

La súbita caída de Kirkuk, que pasó a manos de las fuerzas kurdas iraquíes, reavivó los temores de Turquía. Kirkuk, un símbolo para los kurdos, fue elegida como futura capital por la Unión Patriótica del Kurdistán (UPK), una de las dos facciones kurdas que operan en el norte iraquí. El canciller turco, Abdullá Gul, llamó enseguida por teléfono al secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, quien le aseguró que Washington no permitirá ningún “hecho consumado” en el norte de Irak. A su vez las fuerzas norteamericanas y kurdas ingresaron a la otra ciudad petrolera Mosul, última importante bajo control de las fuerzas iraquíes, según confirmó ayer un responsable del Partido Democrático del Kurdistán (PDK). Según el jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, las fuerzas angloamericanas tomarán Mosul en las próximas horas.
Abdullá Gul tranquilizó a la opinión pública de su país advirtiendo que los estadounidenses iban a enviar nuevos grupos de paracaidistas a Kirkuk y echarían nuevamente a los “pequeños grupos kurdos” que ocuparon la ciudad. Las fuerzas de combate turcas enviaron “observadores” para asegurarse de que así sea. Además, el canciller señaló que la posición de Ankara “está clara” en lo que se refiere a esa zona controlada por dos facciones kurdas desde 1991. Ankara no dejó de repetir desde que comenzó la ofensiva angloamericana en Irak que la conquista kurda de Mosul y Kirkuk constituiría un motivo para que su ejército interviniera.
El futuro político de esas dos ciudades constituye una fuente de gran preocupación para las autoridades turcas, con más razón aún porque las relaciones turco-estadounidenses no pasan por su mejor momento desde que el Parlamento turco rechazó, el 1º de marzo, el despliegue de fuerzas estadounidenses en Turquía, obligando así a Washington a revisar sus planes al quedar obstaculizado el frente “norte” en Irak. Turquía teme que, al tomar el control de los pozos petrolíferos de la región, los kurdos se doten de los medios necesarios para ejercer una política independentista cuyas consencuencias puedan hacerse sentir en las provincias turcas de mayoría kurda, donde una rebelión sangrienta causó más de 36.000 muertos entre 1984 y 1999.

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