EL PAIS › UN SACERDOTE DENUNCIO “UNA RED DE CORRUPCION” EN EL OESTE BONAERENSE

El infierno de un cura en Merlo

 Por Miguel Jorquera

Ni siquiera su condición de sacerdote lo salvó del calvario en el que vive desde hace meses. Luis Guzmán Domínguez, un “cura obrero” que se gana la vida como médico, denunció que en el hospital Eva Perón de Merlo –en el oeste del conurbano– se había montado una “red de corrupción” con el dinero destinado a la salud de sus pobladores. Según la denuncia, los médicos recibían en su sueldo pagos extras sin contraprestación alguna, montos que luego debían entregar al director del hospital en efectivo y sin que constara comprobante de su devolución.

El intendente Raúl Othacehé nunca recibió a Domínguez ni investigó la denuncia, pero lo desplazó del servicio de terapia intensiva y lo confinó a un cuarto, donde sólo atiende un teléfono al que llaman para amenazarlo. Allí se enteró de que le incendiaron su auto en la puerta del hospital. Por ahora, la única novedad en la causa que se abrió en la fiscalía de Morón fue la pérdida de los recibos de sueldo que el cura aportó como prueba.

El sacerdote no duda en repetir su denuncia, a pesar de las amenazas. “Como era el jefe de terapia intensiva y estaba a cargo de unos 30 médicos, los profesionales venían a contarme lo que les pasaba. Y decidí radicar la denuncia. Ahí comienza el hostigamiento: me sacan del servicio en el que estoy hace casi 20 años, me mandan a un páramo, me persiguen, me amenazan de muerte y me quemaron el auto. Me preocupa que esta denuncia no prospere en la fiscalía”, dijo a Página/12.

Mientras recogía documentación para hacer la denuncia, Domínguez recibió la misma propuesta que otros médicos, de parte de un directivo del hospital Eva Perón. “La doctora Vanesa Montano, jefa de Emergencias, me envió un mensaje de texto a mi celular, donde me decía que debía entregar 500 pesos a la Dirección. Le dije que lo hiciera por escrito y administrativamente, pero nunca lo hizo. Eso confirmó mis sospechas.”

Antes de hacer la denuncia en la UFI 2 de Morón, Domínguez pidió “dos veces” a la dirección del hospital abrir un sumario administrativo “pero ninguno prosperó”. Su director, el doctor Alberto Lazo, parece tener otras preocupaciones. “Es escandaloso e incompatible con la función pública que alguien que dirige un hospital tenga una empresa de turismo y también esté vendiendo servicios de salud”, agregó Domínguez.

Luego que Radio Propuesta de Merlo emitiera una entrevista al sacerdote, Othacehé citó a Domínguez. El cura se presentó en la intendencia de Merlo junto a un abogado de la APDH y a dirigentes de la coordinadora de médicos provinciales (Cicop), pero Othacehé no los recibió y los atendió un “funcionario” que “nunca nos quiso decir su nombre ni cargo”.

Pocos días después, el sacerdote ya no tenía su Fiat 128. “Rompieron el vidrio para incendiarlo sin que la vigilancia privada del hospital lo advirtiera”, dijo el cura. Radio Propuesta sufrió la deserción de programas y de casi toda su publicidad. “Cada vez que decimos algo que compromete al intendente, tenemos que volver a empezar”, comentó como única explicación su propietario, Roberto Ayoub. La Cicop reconoció que el hospital Eva Perón no renovó los contratos de al menos 60 médicos. “Un sistema de amedrentamiento al que Othacehé nos tiene acostumbrados”, insistió Domínguez, apoyado en no pocos ejemplos. Después que el intendente rompió en marzo un convenio con la UBA para que funcione el CBC en el distrito, las “agrupaciones peronistas de Merlo” acusaron a los estudiantes de “subversivos”. Lo mismo que habían hecho con el cura Raúl Vila, al que varios partidos opositores proponían como candidato a intendente en octubre pasado.

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