EL PAíS › CURIOSIDADES Y ENTRETELONES DE LAS 19 HORAS DE DEBATE EN EL CONGRESO

No tan solos en la madrugada

La pelea de Carlos Kunkel y Felipe Solá. Los que aprovecharon los cómodos sillones para dormir. Los argumentos a favor y en contra de la inconstitucionalidad. La solicitada de la Rural. Los presagios de todo tipo. El festejo kirchnerista en la Plaza del Congreso.

 Por Miguel Jorquera

Felipe es Felipe: A las 2.15 de la mañana, Felipe Solá expuso la postura, que había encolumnado a 15 diputados oficialistas y aliados díscolos. La expectativa no era menor: a esa hora había 233, de los 257, sentados en sus bancas.

Solá presentó su postura en un discurso encendido que recorría el camino de la ambigüedad. El bonaerense dijo que a los ruralistas les habían tocado “su víscera más sensible: el bolsillo” y que “el sufrimiento que genera la incertidumbre” hizo que respondieran con violencia, “que es entendible pero que no se puede justificar nunca”. Se declaró a favor de la facultad del Ejecutivo de fijar las retenciones, recriminó a los exportadores por querer engañar al fisco y dijo que la suspensión de la medida no resolvía el tema. Pero enseguida cargó contra el Gobierno: “No tenemos política agropecuaria, la retenciones son más altas que las aceptables y por eso voy a votar en contra”.

Enseguida llegó la repulsa del ultrakirchnerista Carlos Kunkel, que se sienta justo detrás de la banca de Solá: “¡Traidor, hijo de puta!”, repetía una y otra vez el desencajado, mientras su compañero Luis Cigogna lo tomaba de un brazo para que no se levantara de la banca. Fue el momento más tenso que se vivió a lo largo del acalorado y extenso debate en el recinto. Kunkel volvería a llamar la atención más tarde como uno de los arengadores del canto: “¡Patria sí, colonia no!”, que corearon varios diputados kirchneristas.

El campo: “Yo estoy a favor del campo...”, dijo el diputado kirchnerista por Tierra del Fuego Rubén Darío Sciutto y arrancó aplausos. Pero acto seguido continuó: ...”del campo popular, no se confundan”. Y arrancó nuevos aplausos, pero de otros palcos.

La diputada evangelista: Algunos diputados decidieron hacer incorporar sus argumentos a la versión taquigráfica, pero igual aprovecharon los minutos que tenían para hablar en el recinto. A veces, los discursos no giraban exactamente alrededor de las retenciones móviles. La legisladora Cynthia Hotton (PRO) señaló que había “mucha gente rezando en iglesias, templos y sinagogas” y recordó lo que Dios le dijo a Josué después de los cuarenta años en el desierto: que se esfuerce, que sea valiente y que haga cumplir la ley.

La inconstitucionalidad: Varios discursos de la oposición giraron en torno de la supuesta inconstitucionalidad del proyecto del Ejecutivo. En medio de oradores encendidos, el kirchnerista santafesino Walter Agosto se tomó su tiempo para responder en tono calmo y con argumentos técnicos a esas acusaciones. A las 8 de la mañana, Luis Cigogna le puso pimienta al tema al repasar quiénes desde sus gobiernos también habían usado las facultades que “otorga el Código Aduanero” y cuyos seguidores cuestionaban la medida en el recinto. Así nombró uno a uno a Raúl Alfonsín y Juan Sourrouille (para reestablecerlas tras la dictadura), Carlos Menem y Domingo Cavallo (para derogarlas), y Eduardo Duhalde, Jorge Remes Lenicov y Roberto Lavagna (para reimplantarlas). La radical K Silvia Vázquez dijo que “el reclamo opositor en ese sentido es oportunista”.

Las barras: Las gradas de la Cámara de Diputados tampoco estuvieron vacías a lo largo de todo el debate ni en plena madrugada. En la primera y tercera bandeja estaban los militantes peronistas y de los movimientos sociales K. La del medio está reservada para las huestes camperas. Desde allí se avalaba o reprobaba cada discurso y hasta se discutía a los gritos con los oradores. Varias veces, quienes presidían la sesión tuvieron que amenazar con el desalojo para que se calmaran.

Con la presencia de los dirigentes agropecuarios en el palco de invitados, el radical bonaerense Pedro Azcoiti dijo que “el Gobierno sólo tiene un 33 por ciento de representativo, pero no es republicano ni federal”.

–La república del corralito –le gritaron desde la bandeja K.

–¡Golpista! –gritó otro.

–Aldo Rico es golpista, lo puso el peronismo –respondió Azcoiti también a los gritos.

Sillones tentadores: En el hemiciclo que bordea el recinto de sesiones y detrás de los cortinados hay unos cómodos sillones donde muchas veces se salda una discusión o una posición frente a un proyecto. En la madrugada del sábado fueron usados para dormitar sin alejarse demasiado del recinto.

–¿No se tentó de quedarse ahí? –preguntó Página/12 a un diputado que comentaba la imagen rara que había encontrado en esa zona vedada para extraños.

–No había ninguno desocupado –contestó con desazón el legislador opositor. El reloj marcaba las cinco de la mañana.

Efectivamente, como los sillones eran pocos, algunos asistentes a la sesión durmieron donde pudieron, incluso en el piso.

Buenos alumnos: Como muy pocas veces, cerca de 115 diputados hicieron tronar su voz en el recinto con tanto público. A las 3 de la mañana la mayoría de los legisladores se mantenía en sus bancas y hasta ese momento, y aunque el movimiento era constante, la sesión se mantuvo con quórum, más de 129 diputados.

Comer y dormir: A partir de las cuatro de la madrugada comenzó a decaer la presencia de legisladores en el recinto. Algunos salían en busca de algún refrigerio, otros iban hasta sus despachos a tirarse en los sillones mientras seguían el debate por TV, mientras que algunos buscaban unos minutos de sueño reparador.

Invitados especiales: Cerca de la una y media de la madrugada las principales figuras de las entidades ruralistas llegaron al Congreso e ingresaron al recinto para presenciar el debate. Luciano Miguens (SRA), Mario Llambías (CRA), Eduardo Buzzi y Ulises Forte (FAA) se sentaron en uno de los palcos destinados a invitados especiales. Desde allí, y frente a las cámaras de TV en el Salón de los Pasos Perdidos, se encargaron de decir una y otra vez que las reformas al proyecto oficial no alcanzaban para terminar con el conflicto. Muchos diputados de la oposición se acercaron a saludar. A Buzzi se lo vio conversando un rato largo con la diputada de SI María América González. Después de la votación, el líder de la Federación Agraria se abrazó con el titular del bloque K, Agustín Rossi.

Operadores: En plena madrugada, en los pasillos de la cámara circulaba todo tipo de rumores sobre el resultado final de la votación. “No tienen los votos”, remarcaban los más entusiastas opositores. “Le falta uno”, decía otro. “Está ofreciendo cualquier cosa para que los voten”, repetían a coro. El acuerdo de una extraordinaria ayuda económica que el Gobierno había otorgado a La Rioja y el supuesto acuerdo para desgravar la actividad para la fruta rionegrina eran las banderas que se hacían flamear. Sin embargo, la apuesta opositora también fue fuerte. La ex diputada duhaldista Marina Cassese estuvo toda la madrugada tratando de sumar díscolos contra el proyecto oficial. Desde la Coalición Cívica también aportaron lo suyo. Mandaron a llamar de madrugada a una de las “patas peronistas” de la Coalición: otro ex diputado, Aníbal “Toti” Leguizamón, llegó al Congreso a las cinco de la mañana para tratar de “dar vuelta” algún voto misionero. Leguizamón tuvo aceitados vínculos con el ex menemista Ramón Puerta y el macrismo porteño, aunque ahora milita en las huestes de Lilita.

Música para sus oídos: Con los popes ruralistas sentados frente a las bancas, el “Ganso” mendocino del Partido Demócrata, Omar De Marchi, llevó música para los oídos de los jefes ruralistas, que estaban en el recinto, con una advertencia para el ex presidente Néstor Kirchner. “Deje en paz a su esposa, don Néstor, deje gobernar a su esposa tranquila. Espero que Néstor Kirchner no salga a decir después de que el país está hecho pelota por culpa de su esposa”, vociferó desde su banca.

Solicitada: Victoria Donda, nacida en la ESMA, había recordado durante su discurso la solicitada que la Sociedad Rural publicó el 24 de marzo de 1977, a un año del golpe de Estado de la última dictadura, que desde hace unos días circula a través de Internet. “Varios e importantes son los logros materializados. Quizá mayores de lo que nos puedan parecer sin la suficiente perspectiva. La guerrilla apátrida y brutal ha sufrido rudos golpes y está en franca retirada. Ahora se dedica desde el exterior a atacar el país a través de la prensa de izquierda. (...) sin embargo queda mucho por hacer conforme al plan económico inicialmente enunciado”, dice el texto.

Otra vez en la plaza: Cuando terminó de votarse el proyecto que ratificaba las retenciones móviles, frente al Congreso volvieron a juntarse manifestantes kirchneristas. Entre ellos estaba el secretario Guillermo Moreno. Después de que se votara en particular, varios diputados de la bancada oficialista se acercaron al lugar donde hasta el día anterior habían estado las carpas K. Fueron llegando Carlos Kunkel, Juliana Di Tulio, Dante Dóvena, Carlos “Cuto” Moreno y Juan Carlos Dante Gullo. Edgardo Depetri llegó un rato más tarde y tuvo el privilegio de entrar a la plaza sobre los hombros de uno de los participantes al que no se le veía la cara. Las cámaras enseguida descubrieron que se trataba de Luis D’Elía. También fueron vitoreadas las diputadas de Encuentro Popular y Social Cecilia Merchán y Victoria Donda. Ambas fueron llevadas en andas por sus compañeros de Barrios de Pie.

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