EL PAíS › OPINIóN

Al presidente de la AMIA, Guillermo Borger

 Por José M. Adaszko *

No puedo salir de mi sorpresa y estupor al leer una nota de la Agencia Judía de Noticias aparecida en el día de ayer, en la cual usted hace referencia al homenaje que se realizó el sábado último frente al edificio de AMIA, en memoria de las víctimas de aquel fatídico 18 de julio de 1994; por ello, quisiera manifestarle algunas reflexiones ante sus declaraciones.

Es extraña la falta de información que usted posee, ya que en otras oportunidades y siendo “Shabat”, la agrupación Familiares y Amigos de las Víctimas del Atentado a AMIA efectuaron el mismo homenaje que realizaron en el día de ayer.

A mi entender, lo más grave de sus manifestaciones es el desconocimiento hacia una gran parte de la comunidad judeo-argentina, ya que por sus expresiones no hace más que ratificar las desafortunadas declaraciones de “judíos auténticos”, sin evaluar que AMIA es de toda la comunidad y no de un solo sector.

Independiente de la santidad del Shabat, quién puede negarles a los deudos el derecho a colocar una flor o a derramar una lágrima frente al edificio de Pasteur 633, lugar donde cada uno de ellos dejó parte de su historia, sus afectos y donde quedaron sepultados tantos sueños y esperanzas, y que cada ciudadano que quisiera pudiera acompañarlos en el recuerdo de sus seres queridos.

Señor Borger: nadie tiene derecho a decirle a un deudo “cómo y cuándo” debe manifestar su dolor; más allá de los acuerdos que se hayan alcanzado para posponer el tradicional acto central comunitario, a esta altura de los acontecimientos me quedan dudas sobre el real motivo de tal postergación al aire libre, independientemente de la pandemia.

Representa un verdadero peligro para la tradicional vida democrática de nuestra comunidad el pensar que un sector de la misma posee “la verdad develada” y que todo el resto debe ceñirse a la misma; no puedo dejar de comparar estos dichos con las manifestaciones que expresan los extremistas musulmanes de Irán: el pensamiento y la idea única.

Con respecto a la presencia de un miembro del Poder Ejecutivo Nacional, también me pregunto cuál es su potestad para pedir la justificación de alguien, más allá de su investidura, tal como lo ha hecho todos los años, acompañando el dolor de los familiares en tan sentido momento. Mencionar en un “almuerzo” al jefe de Gabinete, su presencia el día sábado pasado, no muestra más que intolerancia hacia el que piensa y siente diferente.

Creo que sería más interesante escuchar la mirada del jefe de Gabinete sobre el nombramiento del comisario Palacios por parte del jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, como así también que usted manifestara públicamente su parecer al respecto y no a través de trascendidos.

Lo saludo con mi mayor consideración.

* Vicepresidente de AMIA, período 2005/2008.

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