EL PAíS › LA PRESIDENTA FIRMó UN ACUERDO QUE PRIVILEGIA A LA ARGENTINA EN LAS INVERSIONES DE KUWAIT

Un destino estratégico para los petrodólares

El primer logro de la gira de CFK por Medio Oriente implica que un fondo de 200 mil millones de dólares evaluará financiar propuestas de empresarios argentinos. El emir invitó a la Argentina a participar de la reconstrucción de Kuwait tras la Guerra del Golfo.

 Por Fernando Cibeira

Desde Kuwait City

El Gobierno pudo celebrar ayer el primer logro en el inicio de la gira de la presidenta Cristina Kirchner por Medio Oriente con la firma de un acuerdo con Kuwait, que designó a la Argentina como “destino estratégico” para colocar sus inversiones. No es poco, el Kuwait Investment Authority (KIA) maneja 200 mil millones de dólares y desde ayer ya examina 28 proyectos de inversión productiva presentados por empresarios argentinos. Por otro lado, el emir Sabah Al Ahmad Al Jaber Al Sabah sorprendió a la comitiva al anunciar que este año destinará 30 mil millones de dólares a continuar la reconstrucción de Kuwait por la devastación que dejó la Guerra del Golfo y que quería que empresas argentinas participaran de esa megaobra pública. Las autoridades kuwaitíes recordaron en todo momento la colaboración argentina en aquel conflicto contra Irak en 1991 –“la guerra de liberación”, le dicen aquí–, a lo que Cristina Kirchner respondió agradeciéndoles el respaldo kuwaití en los foros internacionales al reclamo argentino por las Islas Malvinas. “Somos amigos, sé que es la primera vez que viene, pero yo siento como si nos conociéramos desde hace tiempo”, lisonjeó el emir a la Presidenta.

Al Sabah insistió en colocar a la Argentina del lado de “los aliados” de Kuwait. “Nosotros siempre la tenemos en nuestra mente a la Argentina porque nuestro plan es a largo plazo”, le aseguró el monarca a la Presidenta. En total, Kuwait y Argentina firmaron ayer siete acuerdos –o memorandos de entendimiento– que apuntan a fomentar el intercambio bilateral en diversos aspectos. “Podríamos decir que estamos abriendo un nuevo mundo para la Argentina”, se entusiasmó el canciller Héctor Timerman al cierre de la jornada.

El emir y todo su gabinete recibieron a la Presidenta y su comitiva en el aeropuerto Farwaniya. Sabah Al Sabah tiene allí su propio edificio que dejó sorprendidos a los argentinos por lo lujoso, incluyendo una gigantesca campana en vidrio de Murano y un techo que simulaba un cielo estrellado. Realizaron el tradicional pase de revista a las tropas –de estridente uniforme rojo–, entonaron los himnos de ambos países y una niña con traje tradicional kuwaití le entregó un ramo de flores a la Presidenta. Después, sólo acompañados por sus cancilleres, el emir y Cristina Kirchner cumplieron con la invitación a un café árabe, un rito tradicional de bienvenida. La comitiva argentina había llegado en el Tango 01 luego del mediodía, tras poco más de una hora de viaje desde Luxor, Egipto, donde habían pasado el sábado recorriendo las bellezas arqueológicas del lugar.

Desde el aeropuerto, a la Presidenta la trasladaron al Palacio Al-Bayan, donde permanecerá toda su estadía en el país. Es que, en verdad, el Al Bayan más que un palacio es una especie de moderna ciudadela con varios edificios en su interior, con calles internas y estacionamientos propios. El lugar donde quedó alojada la Presidenta es algo parecido a un hotel cinco estrellas aunque sin vistas. Por la tarde, realizó en un salón de encuentros las reuniones que tenía agendadas.

Sheiks prontos

La primera reunión fue con el presidente de la Asamblea Nacional –el parlamento kuwaití–, Hassen Mohamed Al Khorafi. La Presidenta lo recibió con un dato. “Sé que hay cuatro mujeres que son parlamentarias”, le dijo, teniendo en cuenta que era un dato particular para un país con mayoría musulmana. “Es que le voy a decir una cosa, entre los electores hay más mujeres que hombres”, le confesó Al Khorafi. “Ah, pero entonces todo anda muy bien”, bromeó la Presidenta. “Definitivamente”, aceptó Al Khorafi. El congresista destacó las reuniones que estaban manteniendo en ese mismo momento los empresarios argentinos y kuwaitíes. “Eso es muy bueno pero hay que seguir el tema para que se mantenga y se extienda a la región. Podemos llevar el caballo hasta el agua, pero no podemos obligarlo a que beba, así que a ellos hay que hacerles un seguimiento para conducirlos”, fue la metáfora que utilizó.

El siguiente encuentro fue con el segundo en importancia del gobierno kuwaití, el primer ministro Nasser Al-Mohammed Al-Ahmed Al-Sabah, quien el año pasado visitó la Argentina y llevó la invitación a la Presidenta para este viaje. Entre las autoridades kuwaitíes hubo uniformidad de discurso. Una de las cuestiones que todos plantearon era que Argentina no debía mirar sólo a Kuwait como un país, sino como la plataforma de entrada para las seis naciones del Golfo, una manera de hacer más viable el intercambio entre dos mercados tan lejanos. A propósito de eso, uno de los latiguillos que utilizó ayer Cristina fue que Argentina no quería ver a Kuwait como cliente sino como socio. “Podemos tener un mayor poder de compra todos juntos”, coincidió el primer ministro.

Finalizados los encuentros, la Presidenta, su comitiva, más algunos empresarios se trasladaron –una larga caravana de automóviles pese a los escasos 400 metros a recorrer– hasta el edificio principal del Al-Bayan, el lugar donde el emir tiene sus oficinas y el salón principal para agasajar a las visitas. En el sala de conferencias se firmaron los siete acuerdos, el más importante es el que identifica a la Argentina como “destino estratégico de inversión” para Kuwait. Esta intención quedó plasmada en la firma de un memorando con la KIA y su cartera de 200 mil millones de dólares para invertir –uno de los seis mayores fondos soberanos del mundo– resultante de los excedentes de la exportación de petróleo. Los empresarios argentinos presentaron ayer 28 proyectos de inversión por un total de 3367 millones de dólares al director del fondo, Bader Al Sa’ad. Ahora habrá que esperar por la respuesta. En principio, Al Sa’ad se reunirá hoy con la Presidenta.

Además de intercambiar condecoraciones, el emir y Cristina Kirchner se esmeraron en buscar coincidencias. Hablaron de política exterior. Al-Sabah comentó que estaba al tanto de que Argentina había asumido la presidencia del G-77 y que apoyaría su labor. Timerman se alegraba porque recordaba que los países árabes son 19 y que en varios temas comparten posiciones. “Los necesitamos de aliados”, explicaba. La Presidenta recordó que en diciembre Argentina había reconocido al Estado Palestino. El emir mencionó que era importante que Argentina apoyara el camino de la paz en Medio Oriente, que Kuwait sabía que en eso tenía un socio. El envío de las naves a la Guerra del Golfo, decidido por Carlos Menem en 1991, fue recordado ayer. Cuando el emir lo hizo, mencionó luego el megaplan de obras para continuar con la reconstrucción por Kuwait –lo que por aquí no es nuevo está en obra y se ven grúas por todas partes– y que allí había un lugar para las empresas argentinas. Enseguida, el ministro de Planificación, Julio De Vido, se puso en operaciones y podría quedarse algún día más en el país para armar un posible esquema de participación.

El canciller Timerman explicaba el paso estratégico de la visita de ayer. “Argentina tiene que fortalecerse en el mundo árabe, en Asia y en Africa. Hay que abrir mercados, sacar intermediarios del medio. En eso vamos a trabajar. No vamos a ser los primeros en llegar, pero tampoco seremos los últimos.”

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Imagen: Télam
 
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