EL PAíS › EL GOBIERNO TANTEA AL ARI PARA UNIR FUERZAS CONTRA MENEM

Por el sueño del “frente electoral”

El secretario general de la Presidencia, José Pampuro, propuso a un diputado de Elisa Carrió un acuerdo de conveniencia mutua: apoyar en el ballottage al candidato que le dispute el poder a Menem, sea este Néstor Kirchner o la propia legisladora chaqueña.

 Por Diego Schurman

El Gobierno ya tantea la posibilidad de alcanzar un “acuerdo electoral” entre Néstor Kirchner y Elisa Carrió para enfrentar a Carlos Menem en un eventual ballottage. La sorda, pero cada vez más decidida tarea está a cargo de funcionarios de primera línea de la Casa Rosada, quienes reconocieron a Página/12 la existencia de algunos contactos informales con integrantes del ARI.
Los sondeos que se manejan en el Gobierno, y que tanto desviven al presidente Eduardo Duhalde, no ofrecen demasiadas sorpresas. En todos los casos Menem, Kirchner y Carrió aparecen en el lote de candidatos con chances de ganar la primera vuelta, pero ninguno con el caudal de votos necesarios como para evitar el ballottage.
Hace unos 20 días un importante diputado nacional del ARI se acercó a la Casa Rosada. Lo recibió José Pampuro. Y si bien en la agenda del encuentro no figuraban temas de campaña, abordarlos se volvió inevitable.
–Tenemos que armar un frente– le dijo el secretario general de la Presidencia al hombre de Lilita.
El legislador, quien había llegado a Balcarce 50 para reclamar la solución a un problema provincial, escuchó atento los argumentos oficiales.
Ese día el funcionario le aseguró, como poco después reconoció públicamente, que Menem es uno de los que estará en la segunda vuelta y que el otro será Kirchner o Carrió. Nada dijo de Adolfo Rodríguez Saá, aunque en una encuesta que tenía sobre su escritorio el puntano también figuraba con chances.
Los dos coincidieron en que había que “acumular fuerzas” para la segunda vuelta. Pero el diputado nacional del ARI fue contundente al aclarar que le parecía que todavía “no era el momento” para cerrar trato y que él tampoco era la persona indicada, ya que no estaba allí como un emisario de Carrió.
¿Cuál fue la oferta del Gobierno? Que el que no entrara al ballottage se pronunciara públicamente y movilizara su gente a favor del que sí lo hiciera. La tarea no parece sencilla. Tanto Kirchner como Duhalde se han preocupado en preservar la figura de Carrió y hasta la han ensalzado públicamente. Pero el gesto no fue retribuido.
El denominado duhaldismo de paladar negro no toleraría la foto de su jefe entregando la banda presidencial a Menem. Por eso imagina cualquier ardid con tal de que su archienemigo interno caiga derrotado. Pampuro suele traer a la memoria aquel acuerdo histórico entre Churchill y Stalin, para frenar a Hitler.
Pero por ahora no logra seducir a Carrió con semejante paralelo histórico. La titular del ARI sigue equiparando al duhaldismo con la “mafia”.
Carrió compartió cartel con Kirchner y Aníbal Ibarra cuando juntos reclamaron la renovación de todos los cargos, en las postrimerías del “que se vayan todos”. Hoy la chaqueña parece estar más a gusto con el jefe de Gobierno porteño que con el gobernador de Santa Cruz.
–¿Hay posibilidad de un acuerdo con Kirchner?– le preguntaron los periodistas en Salta, este fin de semana, sin saber que sobre esa hipótesis ya se encuentra trabajando el Gobierno.
–No vamos a hacer ningún acuerdo porque los votos son de la gente y no de los dirigentes– cortó en seco.
El intento de acercamiento no está únicamente en manos de Pampuro, uno de los pocos funcionarios que se animó a blanquear que entre Menem y Carrió votaría a la titular del ARI. También recayó en Juan Carlos Mazzón, el operador full time que Duhalde puso a cargo de la Unidad Presidente, la dependencia que tiene despacho contiguo al suyo en la Rosada. Mazzón analizó el tema del “acuerdo electoral” el último martes. Algunas fuentes aseguraron que lo hizo con el mismo diputado del ARI que días antes se había reunido con Pampuro. Consultado por Página/12, el legislador, que pidió reserva de su nombre, lo negó.
Las intenciones del Gobierno de tirar líneas siguen intactas. Y hasta hubo alguna insinuación en ese sentido de hombres de Kirchner a Mario Cafiero, según reconocieron fuentes de ambos sectores. Buscaban así meter cuña en un reciente distanciamiento entre Carrió y el diputado del ARI, quien por diferencias de procedimientos se quedó sin candidatura a gobernador bonaerense.
En la Casa Rosada evalúan que el armado de un frente electoral previo a la primera vuelta es riesgoso. Por un lado temen demostrar debilidad más que fortaleza, ya que esa comunión podría ser interpretada como una reacción defensiva ante el crecimiento de las adhesiones a Menem. Y además, a esta altura parece imposible que Carrió modifique su rumbo, que incluye una fuerte arenga contra Duhalde.
En cambio, los duhaldistas imaginan una mejor perspectiva para un acuerdo post 27 de abril, una vez que se vislumbren los candidatos a disputar el ballottage. Ahí sí están convencidos de que –más allá de la supuesta “inclinación natural” de los votantes de Kirchner y Carrió de respaldarse mutuamente en una segunda vuelta– los postulantes que más abiertamente desafían a Menem terminarán armando un frente electoral para vencer al ex presidente.

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José Pampuro es uno de los funcionarios de la Casa Rosada que trabaja por el triunfo de Kirchner.
 
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