EL PAíS › ENTREVISTA AL TITULAR DE LA AFSCA, MARTíN SABBATELLA

“Un triunfo de la democracia”

Sabbatella asegura que el Grupo Clarín “nunca imaginó” que finalmente debería ponerse de acuerdo con la ley. Adelanta que la tarea de la Afsca será buscar que no haya “trampa” cuando presenten a los nuevos dueños.

 Por Ailín Bullentini

“Clarín nunca se imaginó que como cualquier hijo de vecino iba a tener que cumplir la ley. Todo llega”, advirtió el titular de la Autoridad de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca), Martín Sabbatella, ayer, horas después de que el directorio del organismo en pleno y de manera unánime aprobara el plan de adecuación del grupo a la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (LSCA). Tras más de cuatro años de resistencia, el multimedio cuenta ahora con 180 días para desmembrarse y convertirse en seis unidades empresariales, acorde con el organigrama que presentó el noviembre de 2013, luego de la confirmación de la Corte Suprema respecto de la constitucionalidad de la norma.

–¿Por qué es importante la aprobación del plan de adecuación de Clarín?

–La aprobación de su plan es particularmente importante porque se trata del grupo económico que más se resistió a cumplir la ley. El grupo quiso sostener su situación de privilegio sin límites, que construyó con vínculos con la dictadura militar, que engordó en los ’90 fundiendo cableoperadores pyme cuando tenían el monopolio del fútbol y se creía impune. Que después del fallo de la Corte con el que se terminó la discusión sobre la constitucionalidad de la ley empiece a adecuarse le pone fin a esa sensación de impunidad. Además, Clarín es el que más excedido está. Es tal la concentración mediática que protagoniza que se necesitarán seis empresas diferentes para ubicar lo que están obligados a vender. El nivel de posición dominante y de daño que hacen a la democracia es enorme.

–La resolución es entonces el inicio de un camino. Todavía restan más cuestiones antes de poder decir que Clarín cumplió con la ley...

–Como todas las empresas ahora tienen que presentar los nombres de quienes van a comprar cada una de las partes, y la Afsca tiene que autorizar esas compras en función de que no haya incompatibilidades, que los nuevos dueños no compartan sociedades comerciales, que sean miembros de empresas estatales, que no hayan sido funcionarios de la dictadura, y demás requisitos que impone la ley para los tenedores de licencias de medios. Específicamente tenemos que revisar que no haya vinculación societaria entre los futuros nuevos dueños, que no haya trampa allí, que se cumpla el objetivo de la ley y de que no funcionen como grupo. Hoy la Afsca no saben quiénes son, con nombre y apellido, los próximos dueños de las diferentes unidades en las que se deberá descomponer el actual grupo. Cuando lo sepamos, veremos si cumplen o no los requisitos de la ley.

–¿Qué valor le asigna al reconocimiento de Clarín de que debe adecuarse a la ley?

–Es fundamental. El poder monopólico que Clarín tenía en el mundo de la comunicación no sólo lo utilizaron para tener grandes ganancias en ese mundo, sino también para condicionar los poderes públicos, extorsionar la democracia y manipular la opinión pública. Es importante que los argentinos podamos sentir que no hay una corporación, por más poderosa que sea, que pueda decidir si cumple o no con la ley. También que se sepa el camino que recorrió el Estado para que estemos hoy acá. Lo que vivimos hoy, y lo que falta hacer todavía, es el fruto de lo que inauguró Néstor Kirchner el 25 de mayo de 2003 y del proceso de transformación que lidera la Presidenta. La recuperación de la política con vocación transformadora, la recuperación del rol del Estado como garante de derechos. Lo que hacemos hoy es eso: ponemos límites a los intereses corporativos para proteger los derechos de las inmensas mayorías. También es reconocimiento a 30 años de lucha de hombres y mujeres que trabajaron por una ley de radiodifusión de la democracia. No es un triunfo del Gobierno, sino de las instituciones de la democracia y del futuro, porque no hay democracia profunda si no se democratiza la palabra.

–¿Cuánto tiempo tiene el Grupo para presentar los nombres y qué pasa si se demoran?

–Tienen 180 días para vender, pero en los primeros 30 deben presentar los nombres de los oferentes para que la Afsca los analice. Están obligados a cumplir con todo el procedimiento de la adecuación voluntaria, porque si no se pasará a la de oficio. Nuestra democracia necesita de la aplicación integral de esta ley. Esperamos que el mundo de la comunicación se democratice rápidamente.

–Para que la aplicación sea integral, faltan más puntos, como los concursos para televisoras comunitarias. ¿En qué estado están?

–Hay muchas cosas que faltan. Se presentaron 40 planes de adecuación: 15 fueron rechazados por innecesarios, 20 fueron aprobados y aún restan tratar los de Telefe, Prisa y Telecentro, entre otros. Todas las empresas deben cumplir integralmente la ley. No sólo eliminar excesos, sino también cumplir con la grilla. Luego quedan más cosas, como los planes técnicos y los concursos, en lo que vamos a seguir avanzando. Estaremos en eso este año.

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Martín Sabbatella encabezó ayer la reunión del directorio de la Afsca que aprobó la adecuación.
 
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