EL PAíS › LA INVESTIGACIóN POR EL CASO DEL JOVEN DISCAPACITADO QUE FUE TIRADO DESDE EL PUENTE AVELLANEDA

Un matón que se mantiene prófugo

La pesquisa que lleva adelante la fiscalía de Avellaneda apunta como responsable a un hombre que habría sido contratado por los portuarios como fuerza de choque. Tiene pedido de captura y está acusado de tentativa de homicidio.

 Por Raúl Kollmann

El próximo sábado se cumplirá un mes desde aquellas imágenes en las que un grupo de supuestos gremialistas portuarios tiraba al joven Antonio Raúl Lescano desde el Puente Avellaneda. El muchacho (27 años) pretendía cruzar el puente con su pareja, embarazada, y los matones que hacían un piquete no sólo le impidieron el paso, sino que lo arrojaron al vacío. Por el caso hay un prófugo que, según trascendió, se llama Cristian Ferreira, un sujeto que no es portuario ni trabajaba en la empresa Exolgan, eje del conflicto: se trata de un matón contratado por los portuarios, con antecedentes de robo en la zona. La investigación es supervisada por el fiscal general adjunto de Avellaneda, Andrés Devoto, y las cosas derivaron en un allanamiento de la casa de Ferreira, en las torres de Dock Sud. El sujeto no pudo ser encontrado y por eso hay orden de captura en su contra. Está acusado de un delito grave: tentativa de homicidio. En la semana pasada, se presentó un abogado pretendiendo que se tome declaración a Ferreira pero manteniéndose éste en libertad. El pedido fue rechazado.

El fiscal Elbio Laborde intervino porque el puente es el límite entre la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y la provincia de Buenos Aires y en el asfalto hay una marca que divide las dos jurisdicciones. Lescano cayó del lado bonaerense. Por ello, Laborde fue quien reunió las filmaciones de lo ocurrido sobre el puente, las que obtuvo pidiéndoselas a todos los canales de televisión.

Las imágenes mostraban claramente quién arrojó a Lescano desde una altura de cuatro metros y, para Laborde y el personal de su Fiscalía el reconocimiento fue sencillo: “Ferreira es un habitué de la Justicia de Avellaneda”. En los últimos años registra varias entradas por distintos delitos, entre ellos robo. Lo que quedó claro es que los gremialistas del Sindicato Unidos Portuarios Argentinos (SUPA) contrataron patoteros que nada tenían que ver con el puerto y que, además, tienen una trayectoria en el delito. El conflicto tenía como centro una disputa entre dos gremios alineados con Hugo Moyano, el SUPA y el de guincheros. Unos se disputan afiliados a los otros y operan para que el que cambia de gremio sea echado del trabajo. El SUPA realizó el corte porque once de sus afiliados fueron despedidos. Y el reclamo fue para que el Ministerio de Trabajo interviniera.

Para impedir que los vehículos cruzaran el puente, los dirigentes sindicales dispusieron dos cordones. La instrucción era que quienes quisieran pasar en moto podían hacerlo, pero caminando y llevando la moto a su lado. El problema es que Lescano tenía una pierna ortopédica y, además, llevaba a su esposa, Macarena, embarazada de cuatro meses. Cuando Toni, como le dicen a Lescano, le explicó al primer cordón sus problemas para caminar, lo dejaron pasar. Pero en el segundo cordón estaban los matones contratados. Ahí jugó cierto papel que Lescano llevaba puesta una prenda de Dock Sud, el club en el que jugaba hace diez años, cuando perdió la pierna a raíz de que se resistió a un asalto, según consignó el sitio Infojus. Los matones lo bajaron a golpes de la moto, le pegaron también a Macarena y terminaron empujando a Toni desde el puente. En el hospital diagnosticaron fisura de mandíbula y del parietal izquierdo, hematoma en la cabeza, veinte puntos de sutura. El fiscal Laborde le fue a tomar declaración al hospital, pero a los pocos minutos se quedó dormido. Macarena, en cambio, declaró durante dos horas y dio todos los detalles de lo ocurrido. A raíz de la agresión, la joven empezó a tener pérdidas.

En la causa judicial también figura un sujeto llamado “El Negro” Luis. Para el fiscal, se trata de la persona que reclutó la mano de obra de matones para reforzar a los portuarios y que conformaron ese segundo cordón que fue el que impidió el paso de Lescano y llevó al ahora prófugo Ferreira a tirarlo del puente. También El Negro Luis es conocido en Avellaneda como una especie de proveedor de mano de obra para algunos punteros, dirigentes gremiales y quienes necesiten individuos dispuestos a pegar.

La presentación en la semana que pasó de un abogado hace pensar que Ferreira terminará por entregarse. Para el fiscal Laborde, la calificación es la de tentativa de homicidio, por la altura de la caída, pero también porque era previsible que cayera aun peor. Lescano perdió la pierna ortopédica, que está siendo repuesta por el Ministerio de Desarrollo Social bonaerense.

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Al joven Antonio Lescano lo arrojaron desde el puente cuando quiso cruzar un piquete del SUPA.
Imagen: DyN
 
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