EL PAíS › EL JUICIO POLíTICO A JOSé MARíA CAMPAGNOLI POR MAL DESEMPEñO

Los siete testigos del fiscal

Tres periodistas, dos jueces y dos legisladores convocados por Campagnoli declararon a su favor. La defensa buscó poner en duda que el fiscal hubiera filtrado información, mientras la fiscalía intentó mostrar que él desvió y distorsionó una causa.

 Por Irina Hauser

La presencia de Jorge Lanata como testigo le dio al juicio político contra el fiscal José María Campagnoli la espectacularidad anunciada. Fue, en especial, cuando el periodista, ante una pregunta mordaz del fiscal Adolfo Villate, le devolvió irritado: “¿Qué se siente defender a Lázaro Báez? ¿Paga bien?”. Los siete testigos de ayer –tres periodistas, dos jueces y dos legisladores– declararon a favor de Campagnoli, lo que era esperable porque fueron aportados por él. Las preguntas de la defensa apuntaron a poner en duda que hubiera filtrado información a los medios sobre la investigación que había emprendido, en la que apuntaba contra el empresario Báez y su entorno, al que señalaba por extorsionar al financista Federico Elaskar mientras seguía huellas de presunto lavado de dinero. Las de la fiscalía enfilaban a mostrar que a esa pesquisa Campagnoli llegó distorsionando una causa vieja, donde Elaskar era el imputado, que devino víctima.

Lanata inauguró la jornada. Su declaración fue tranquila hasta que le exhibieron un video donde él aparecía en Telenoche y mostraba un dictamen de Campagnoli con medidas explicando que había comenzado una investigación por una denuncia de Elaskar de septiembre de 2012. Fue entonces que Villate le preguntó, con ironía: “Usted que dice que chequea y recontra chequea, ¿chequeó y recontra chequeó esto?”. Villate intentaba destacar que la denuncia original había sido contra Elaskar y que había cambiado de objeto llamativamente, por lo que Campagnoli terminó declarado incompetente. El periodista le devolvió con su pregunta sobre Báez. El presidente del jurado, Daniel Adler, le dijo a Lanata que era testigo y no podía hacer preguntas. Villate dijo que trataba de ayudarlo y Lanata redobló: “Bastante está ayudando a Lázaro”. Y pidió que no lo interrumpieran cuando hablaba.

En la acusación contra Campagnoli queda a la vista que el cambio en la investigación que originalmente apuntaba a Elaskar se produjo después de una emisión del programa de Lanata, en que aparecían él y Leonardo Fariña contando que habían hecho operaciones para sacar del país dinero de Lázaro Báez. El periodista dijo que recién conoció a Campagnoli cuando lo llamaron a declarar por ese programa y que su equipo no tenía relación con él porque no cubren Justicia “de Saavedra”, sino la “Justicia Federal”. A la defensa de Campagnoli le venía bien que lo despegara como supuesta fuente de información, quizás el resto del despliegue de Lanata y el tono no fueron de gran ayuda.

Del equipo de Lanata declaró el periodista Nicolás Wiñazki: contó cómo contactó a Elaskar para la entrevista en el programa Periodismo para Todos (PPT), que se fue ganando su confianza y que se encontró con una persona melancólica, que lloró con él, cuyo sueño era tener un banco y que decía que lo extorsionaban para sacarle su empresa. Sobre el final, Villate le leyó un mail enviado por Elaskar a uno de socios o allegados, que mostraba otra cara del personaje y decía: “Cagones, te voy a hacer cosas que pensaste que sólo existían en las películas y no sólo a vos sino a tu familia y a tus dos hijos. Te voy a hacer poner de rodillas frente a tu familia para pegarte un tiro en la cabeza”. Pese al contraste, la declaración de Wiñazki fue elogiada entre bambalinas por todas las partes. El tercer periodista en declarar fue Daniel Santoro, de Clarín. También colaboró con el fiscal acusado diciendo que no fue fuente de él al escribir sobre el caso. Después llegó el turno de dos jueces que no tienen relación con el caso Báez. El camarista y consejero de la Magistratura Ricardo Recondo dijo que los fiscales deben tener autonomía para investigar y que ni ellos ni los jueces pueden ser juzgados por el contenido de sus dictámenes o sentencias. En rigor, los acusadores del jury a Campagnoli consideran que no atacan el contenido sino la duplicación de una investigación sobre lavado que instruía ya la Justicia Federal. Al presidente de la Asociación de Magistrados, Luis Cabral, le preguntaron sobre la génesis de un comunicado que el organismo emitió en defensa de Campagnoli. Dijo que la declaración la había pedido el Ministerio Público y dio una argumentación similar a Recondo.

La legisladora Graciela Ocaña contó que junto con el diputado radical Manuel Garrido habían hecho denuncias de una posible red de lavado en Suiza y en Uruguay, y que se contactó con la fiscalía de Campagnoli cuando supo que podía tener coincidencias. Contó que en la fiscalía le facilitaron el dictamen con las medidas de la causa Báez y que “el material circuló” en su oficina y se lo dieron “a algunos periodistas”, lo que le vino bien a Campagnoli para defender su teoría de que no fue él quien entregó el borrador de sus medidas presentado por la empresa Artear (Canal 13) en una causa civil que inició Edgardo Levita para que Lanata dejara de vincularlo con el tema. Ocaña se trenzó con el fiscal Marcelo García Berro. “Nosotros trabajamos con seriedad”, le dijo ella, ofreciendo copias de todas sus investigaciones. “Nosotros también”, la cortó el fiscal.

Por último declaró Garrido, ex fiscal de Investigaciones Administrativas. Respondió preguntas de su ex compañero de bancada Ricardo Gil Lavedra, abogado defensor, sobre cómo deben actuar los fiscales. Defendió la facultad de investigar por sí mismos y en nada cuestionó a Campagnoli.

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En la acusación queda claro que Campagnoli modificó la causa tras una emisión del programa PPT.
Imagen: Rafael Yohai
 
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