EL PAíS › LA AUTOPARTISTA LEAR REANUDó SU PRODUCCIóN

Una empresa que reabrió sus puertas

Después de más de veinte días de inactividad por conflictos gremiales, la empresa Lear retomó ayer su producción. La reanudación de las actividades de la autopartista, ubicada en la localidad bonaerense de General Pacheco, se concretó en medio de denuncias cruzadas entre la patronal y los sectores que pugnan por la representación sindical de los trabajadores.

“La planta abrió hoy (por ayer) a las 6, ingresaron 525 personas; antes de la producción la gente primero tomó un desayuno. Hemos hablado con ellos y las líneas se encendieron normalmente”, describió el director de Lear, Antonio Marín, un rato después de la reapertura, sobre la reanudación de las actividades en la fábrica.

Los cuatro delegados de la comisión interna pudieron ingresar al predio de la fábrica, cuyas inmediaciones amanecieron fuertemente custodiadas por personal policial, pero denunciaron que se les imposibilitó retornar a sus puestos de trabajo y tomar contacto con sus compañeros.

Marín afirmó que a los representantes sindicales se les estaba “haciendo un chequeo médico” requerido por la ART de la empresa. Desde la comisión interna rechazaron la versión del directivo de la autopartista. “El único motivo por el que se mantiene separados a los delegados a escasas horas de una asamblea es evitar que entren en contacto con los trabajadores”, explicó el sindicalista Edgardo Moyano.

La asamblea convocada por el Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (Smata) para hoy al mediodía podría derivar en el apartamiento de los delegados de base, quienes ya impugnaron por vía judicial y administrativa la celebración de ese acto.

Marín dijo que la empresa “no se mete en la elección de los delegados” y que el Smata realizará “la asamblea que fuera solicitada a través de un petitorio firmado por los trabajadores de Lear”. El directivo ratificó, además, que la empresa no tiene intención de reincorporar a los 61 despedidos. “Están afuera, se les ofrece el 100 por ciento de la indemnización más un extra de ocho sueldos”, declaró Marín y le apuntó a la comisión interna. “Nunca se sentó a charlar con nosotros, le interesa el conflicto. Hay que pensar que los ex delegados no responden al Smata pero sí responden a un partido político”, planteó y dejó en claro que la firma está en condiciones de producir y que su caso es diferente al de Donnelley.

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