EL PAíS › EL INFORME QUE MANEJA EL GOBIERNO SOBRE LA SITUACION DE AGUAS ARGENTINAS

Una concesión que viene haciendo agua

El ente regulador elevó un documento lapidario sobre AA: entre otros cuestionamientos, dice que logró aumentar las tarifas en un 88 por ciento prometiendo inversiones que luego no hacía; que por incumplir obras hay 800 mil personas sin agua potable, y que sólo pagó el 42 por ciento de las multas aplicadas.

 Por Pedro Lipcovich

La conducta empresaria de Aguas Argentinas está “imbuida de falta de colaboración, contumacia, reticencia y hasta manifiesta rebeldía”, según un lapidario informe del ente regulador correspondiente, el Etoss. El dictamen confidencial al que tuvo acceso Página/12 desmonta y examina un mecanismo por el cual el contrato de concesión “fue modificado en sucesivas oportunidades” a favor de la compañía; esas alteraciones “comprometieron mayores inversiones que justificaran aumentos tarifarios, para luego incumplirlas”; aun con esas renegociaciones a su favor, “la concesionaria incurrió en reiterados incumplimientos” y, cuando fue sancionada, “sólo pagó el 42 por ciento de las multas”. Resultado de todo esto fue que la factura promedio, que según la oferta que en 1993 ganó la concesión era inferior a 15 pesos, ahora supera los 27. La empresa incumplió inversiones por casi mil millones de pesos-dólares; como resultado, ochocientas mil personas no reciben agua potable, más de un millón no tiene cloacas y más de seis millones carecen de tratamiento de aguas servidas. En contrapartida, la empresa obtuvo una rentabilidad superior al 20 por ciento anual durante toda la Convertibilidad. Ello no le impidió “evitar el aporte de capital propio”, lo cual derivó “en una situación crítica de endeudamiento”. Como frutilla del amargo postre, en la atención a usuarios “ha demostrado baja eficacia y falta de interés”.
El pormenorizado informe del Etoss (Ente Tripartito de Obras y Servicios Sanitarios) tiene más de 180 páginas y circula por reservadísimos pasillos de la Unidad Renegociadora de Contratos de Obras y Servicios Públicos (UniRen), a la cual fue destinado. Corresponde leerlo en el marco de la calificación informal de “compañía al borde de la rescisión del contrato” que se aplicó a Aguas Argentinas –junto con Correo Argentino y Aeropuertos Argentina 2000– en una reunión efectuada el 21 de agosto pasado, en la que (como informó Página/12 hace ocho días) participaron Roberto Lavagna, ministro de Economía, y Julio de Vido, de Planificación Federal.
El Etoss señala que, en el primer quinquenio de la concesión (1993-98), Aguas Argentinas “incurrió en numerosos incumplimientos, destacándose en materia de inversiones la no ejecución de la Cuarta Cloaca Máxima y del Tratamiento Primario en Berazategui”, lo cual redundó en “un grado de ejecución de sólo el 58 por ciento de las inversiones previstas”. El porcentaje de cumplimiento de la inversión fue del 88 por ciento en 1993 y bajó al 75 por ciento en 1994, para caer al 45 por ciento en 1995, al 50 por ciento en 1996 y al 59 por ciento en 1997/98. El primer quinquenio de la concesión totaliza un incumplimiento de 611.900.000 pesos (dólares).
Lo que pasó fue que “las autoridades oficiales” de la época –gobierno de Carlos Menem– “admitieron parte de estos incumplimientos” mediante “procesos de revisión tarifaria y renegociación contractual” que en general operaron “mediante el mecanismo de comprometer mayores inversiones que justificaran aumentos tarifarios, para luego incumplirlas”. En los nueve años de concesión, debían haberse invertido 2.202 millones de pesos pero sólo se invirtieron 1265,9, con un incumplimiento de 936,3 millones.
Por eso, “Aguas Argentinas ha incumplido las metas contractuales de expansión” de modo que “a los nueve años, se verifica una cobertura de agua potable del 79 por ciento de los habitantes del área, frente al 88 por ciento estipulado en el contrato (equivalente a 840.000 habitantes sin servicio)”. En desagües cloacales, “la cobertura es del 63 por ciento, frente al 74 por ciento previsto (930.000 habitantes sin servicio). Además, “esta ineficacia se ha traducido en problemas de baja presión en casi el 70 por ciento de la red”. Aún más impresionante es el incumplimiento de la meta contractual de tratamiento primario de aguas servidas, que debería haber llegado al 74 por ciento y es sólo del siete por ciento, lo cual afecta a 6.180.100 habitantes. El informe también explica cómo fue que las tarifas subieron el 88 por ciento durante la concesión: ya en 1994 hubo “una Revisión Extraordinaria de Tarifas” que las subió un 13,5 por ciento y aumentó el 38 y el 45 por ciento los cargos de infraestructura de agua y cloacas. En 1997, una renegociación del contrato de concesión “resultó en un incremento del 37 por ciento en la tarifa media residencial, para financiar la expansión y costo del Plan de Saneamiento Integral, PSI”. Al año siguiente, una nueva “Revisión Extraordinaria de Tarifas” las elevó un 5,31 por ciento. Pero ya se venía la “Primera Revisión Quinquenal de Tarifas, de la que resultaron aumentos de 12,3 por ciento” (en tres tramos; el último, previsto para 2003, no se aplicó). En definitiva, en 2001 la tarifa media residencial aumentó un 10,4 por ciento, y un 4,4 por ciento en 2002. La factura promedio, de 14,56 pesos en mayo de 1993, llegó a 27,40 en enero de 2002.
Por supuesto, “estos aumentos se han traducido en cifras altamente satisfactorias para una empresa que actúa en un mercado regulado y cuya demanda media resulta segura”. La rentabilidad de Aguas Argentinas fue del 20 por ciento en 1994; del 29 por ciento en 1995; del 25 por ciento en 1996; del 21 por ciento en 1997; del 13 por ciento en 1998; del 19 por ciento en 1999; del 21 por ciento en 2000 y del 17 por ciento en 2001. En promedio, el 20,625 por ciento anual en dólares.
Sin embargo, la empresa se endeudó excesivamente. “Aguas Argentinas optó por un nivel de endeudamiento superior al previsto en la oferta así como a los admisibles para este tipo de compañías a nivel internacional”. Es que el Estado “fue nuevamente flexible en favor de la empresa en la renegociación de 1997-99 al aceptar niveles de endeudamiento superiores a la oferta”, lo cual le permitió “evitar el aporte de capital propio para cubrir las exigencias financieras de la concesión, lo que derivó en una situación crítica de endeudamiento a partir de 2002”. Esto “expuso a la compañía a una debilidad extrema que impidió afrontar mejor la emergencia económica” de ese año.
¿Y si un usuario se quejaba? “En cuanto a la atención a usuarios, Aguas Argentinas ha demostrado baja eficacia en atender reclamos que afectan su rentabilidad”. Esta “falta de interés” se manifiesta como “reticencia en la provisión de información, desacuerdos constantes, descargos y recursos de reconsideración frente a las intimaciones del Etoss”, que califica a la concesionaria como “imbuida de falta de colaboración, reticencia, contumacia y en algunos casos hasta manifiesta rebeldía”. El Etoss observa que Aguas Argentinas fue multada por un total de 40.603.114 pesos de los cuales sólo abonó el 42,15 por ciento, adeudando así 23.488.446 pesos.

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El corte de agua del pasado 3 de setiembre dejó a la empresa en el centro de la tormenta.
Como ya informó este diario, el Gobierno tenía en la mira a AA desde antes de ese episodio.
 
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