EL PAIS › MAURICIO MACRI Y SERGIO MASSA BUSCARON POSICIONARSE Y CUESTIONARON AL GOBIERNO

La pulseada por ver quién critica más

El jefe de Gobierno porteño insistió en tratar la muerte de Alberto Nisman como un asesinato político. El líder del Frente Renovador cuestionó la relación de la Argentina con Venezuela. Ambos coincidieron en reprocharle a CFK que no haya hablado por cadena nacional.

 Por Werner Pertot

El jefe de Gobierno, Mauricio Macri, profundizó su estrategia de tratar a la muerte de Alberto Nisman como un asesinato político, aun cuando las evidencias de la causa judicial parecen inclinarse hacia un suicidio (o un suicidio inducido). “Cuando uno tiene un proyecto de país, cuando uno sabe a dónde quiere ir, no se pone a amedrentar a quienes tienen una visión diferente”, afirmó el candidato presidencial del PRO, quien le exigió a la Presidenta que dé “explicaciones y no excusas”. En plan de competirle el liderazgo opositor, Sergio Massa salió a cuestionar la relación de la Argentina con Venezuela. “Venezuela e Irán son nuestros principales aliados”, sostuvo el ex jefe de Gabinete de Cristina Fernández.

Patricia Bullrich fue la primera en llegar no ya a la fila de opositores que hablaron tras la muerte de Nisman, sino directamente a la residencia de Nisman, donde dio una entrevista a TN a las tres de la mañana. Ayer prosiguió en busca de protagonismo, esta vez asumiendo el rol de un interrogador del secretario de Seguridad, Sergio Berni. ¿Dónde ocurrió esto? En la cuenta de Twitter de la presidenta de la Comisión de Legislación Penal. Allí fue soltando preguntas como: “En el tiempo que permaneció en el departamento, ¿fue reportando a alguien lo que veía? ¿A quién?” o “¿se le ocurrió que, habiendo una denuncia contra la Presidenta, usted no debió estar ahí?”.

La estrategia del equipo de comunicación de Macri fue salir rápido. A Macri le recomendaron tener buenos reflejos y ser mesurado. Cumplió, al menos, con una de las dos consignas de su equipo de asesores: tanto el lunes como el martes lo primerearon a Massa. Ayer el jefe de Gobierno volvió a responsabilizar al gobierno nacional por la muerte del fiscal: “Esperábamos escuchar a la Presidenta dando explicaciones y no excusas. Hay un compromiso que asumir, está en juego la institucionalidad”, tuiteó el líder del PRO. “Lo que vivimos ayer es la sensación de que vale todo. Queremos vivir en una república y saber dónde estamos parados. Esto no puede pasar como si nada. Si esta muerte trae más impunidad tendremos una hipoteca institucional que no vamos a poder levantar”, afirmó Macri, quien aseguró que quien tiene un proyecto de país “no se pone a amedrentar a quien piensa diferente”. La sugerencia quedó en el aire, sin que el jefe de Gobierno dijera taxativamente nada.

Tras años de cuestionar las cadenas nacionales, la crítica que unificó a Massa y a Macri ayer fue que la Presidenta se comunicó a través de una carta en Facebook. “Podría haberse parado ante las cámaras de televisión como hizo tantas veces y dar un mensaje de reconocimiento de las cosas, (decir) que las cosas van a cambiar. Parece que ellos no son protagonistas sino actores de reparto”, la cruzó Macri. “Venimos de 25 años de que se usen a los servicios de inteligencia en favor de un partido político.” Y pidió “un cambio importante”. El jefe de Gobierno se encuentra procesado por haber presuntamente formado parte de una asociación ilícita para realizar escuchas ilegales. Una de esas escuchas era sobre la línea por la que Sergio Burstein hablaba con Nisman.

Sobre las cadenas nacionales, la diputada Laura Alonso dio un giro de 360 grados en un mismo día en su cuenta de Twitter. Desandando años de quejas por las cadenas nacionales, Alonso escribió: “En los momentos de gravedad institucional (como éste) se puede hacer cadena nacional, señora”. Pero horas más tarde, tras el comunicado de la Presidenta, tipió lo contrario: “A veces, señora, el silencio es salud”. La frase remedó a una muy recordada de la última dictadura.

En la competencia opositora ante la muerte de Nisman, Massa debió conformarse con un second best ante Macri. Salió siempre después que el líder del PRO. El referente del Frente Renovador también cuestionó a la Presidenta: “Hubiese sido bueno que, así como en otros casos habla para contarnos lo que el Gobierno hace, hablara para transmitir tranquilidad”.

Massa advirtió que la muerte del fiscal es “una enorme mancha de sangre al proceso democrático y de las instituciones” y remarcó que “en Argentina sobrevuela un manto de impunidad”.

Luego, Massa eligió cuestionar la política internacional del Gobierno, al que buscó emparentar con Irán: “La Argentina eligió estar con los peores del mundo: Venezuela e Irán son nuestros principales aliados y los peores socios que podemos tener. Hay que salir del club de los peores socios que podemos tener y hay que discutir la agenda de relaciones internacionales”. Massa no aclaró con qué países se asociaría, aunque sus visitas a la Embajada de Estados Unidos –reveladas por Wikileaks y en los dos libros del periodista Santiago O’Donnell– tal vez den una pista. “La extrema gravedad institucional del tema nos tiene que encontrar unidos –planteó Massa–. No es momento de sacar ventajas políticas.”

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Sergio Massa y Mauricio Macri siguen compitiendo por el liderazgo de la oposición.
Imagen: DyN
 
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