EL PAíS › FRANCISO LES PIDIó A LOS JUECES QUE RECHACEN LAS PRESIONES DE LOS GOBIERNOS Y LOS PRIVADOS

Un reclamo para que investiguen la trata

El Papa habló en una cumbre contra la trata y el crimen organizado de la que participan varios magistrados argentinos. Tuvo un encuentro privado con el juez Sebastián Casanello, quien fue víctima de varias operaciones mediáticas.

El papa Francisco pidió en el Vaticano a jueces del mundo, entre ellos varios magistrados argentinos, no caer en la “telaraña de la corrupción” para impartir justicia en casos de trata y narcotráfico, y los instó a rechazar las “presiones” de los gobiernos, las instituciones privadas y las “estructuras mafiosas”. El pontífice dirigió un mensaje a los participantes de la cumbre contra la trata y el crimen organizado que se realiza en la sede de la Pontificia Academia de Ciencias Sociales. Antes había recibido en una audiencia privada al juez federal Sebastián Casanello, quien tiene a su cargo la causa en la que está involucrado el empresario Lázaro Báez, pero también investiga al presidente Mauricio Macri por las cuentas offshore que se conocieron a raíz del escándalo de los Panamá Papers, a Daniel Angelici por tráfico de influencias y esta semana procesó a funcionarios porteños por las muertes de la fiesta electrónica Time Warp.

“A ustedes, jueces, corresponde hacer justicia, y les pido una especial atención en hacer justicia en el campo de la trata y del tráfico de personas y, frente a esto y al crimen organizado, les pido que se defiendan de caer en la telaraña de la corrupción”, aseguró.

“Sé que sufren presiones, amenazas, y sé que hoy día ser juez, ser fiscal, es arriesgar el pellejo. Y eso merece un reconocimiento a la valentía de aquellos que quieren seguir siendo libres en el ejercicio de su función jurídica”, dijo y alertó: “Sin esta libertad, el poder judicial de una nación se corrompe y siembra corrupción”.

Franciso les dijo a los magistrados que participaron del encuentro: “Sentirse y proclamarse libres de las presiones de los gobiernos, de las instituciones privadas y, naturalmente, de las estructuras de pecado de las que habla mi predecesor Juan Pablo II, en particular el crimen organizado y las mafias”.

Durante su discurso, el Papa reivindicó la política, y, a la vez, la participación de la Iglesia en la política: “no cabe el adagio de la ilustración de que la Iglesia no deba meterse en política: la Iglesia debe meterse en la alta política, porque, cito a Pablo VI, la política es una de las formas mas altas del amor, de la caridad”. Franciso advirtió que la corrupción es “uno de los más grandes males sociales del mundo” y aseguró que la trata de personas y la criminalidad organizada son “verdaderos crímenes de lesa humanidad”. Les pidió a los jueces que recuperen los bienes mal habidos de los traficantes y delincuentes para ofrecerlos a la sociedad y, en concreto, para la reinserción de las víctimas. “La rehabilitación de las víctimas y su reinserción en la sociedad, siempre realmente posible, es el mayor bien que podemos hacer a ellas mismas, a la comunidad y a la paz social. No hay pena válida sin esperanza. Sino es una tortura, no una pena. En esto me baso para afirmar la postura de la Iglesia contra la pena de muerte”, añadió.

La cumbre de jueces y fiscales fue inaugurada ayer por la mañana por el presidente de la Pontificia Academia de Ciencias, el obispo argentino Marcelo Sánchez Sorondo, y luego abrió los discursos el diputado porteño Gustavo Vera. “Sin complicidad estatal, no habría crimen organizado”, afirmó Vera, uno de los organizadores del evento, cuya conducción estuvo a cargo de la modelo Valeria Mazza.

También expusieron el juez federal de Mar del Plata Santiago Inchausti, la presidenta de la Asociación de Mujeres Jueces de Argentina, Susana Medina de Rizzo, y el dirigente gremial de los Empleados Judiciales, Julio Piumato.

La cumbre vaticana de magistrados continuará hoy, con la participación del presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti y los jueces Sebastián Casanello, María Servini de Cubría, Julián Ercolini, Sergio Torres, Ariel Lijo, Zunilda Niremperger, Carlos Vera Barros y Miguel Abásolo, además de los fiscales Eduardo Adler, Marcelo Colombo, Diego Luciani y Claudio Kishimoto.

La reunión privada entre Franciso y Casanello, que se habría realizado en Santa Marta, es un respaldo para el juez, quien en las últimas semanas fue objeto de varias operaciones periodísticas. En Roma, Casanello no quiso confirmar ni desmentir el encuentro, pero aseguró que el del Papa es “un mensaje para el fortalecimiento de las instituciones de la Argentina” y que su apoyo es “extraordinario y muy significativo”.

En las últimas semanas el juez denunció que fue objeto de “operaciones calumniosas” desde medios de comunicación en las que se afirmaron que él había participado de reuniones en la quinta de Olivos con la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner y que había recibido sobornos del empresario Lázaro Báez. CFK desmintió esos supuestos encuentros con un comunicado en el que incluso criticó el accionar de Casanello. Y el magistrado no sólo dijo que las afirmaciones eran falsas sino que denunció que se trataba de un intento de influir en su labor.

Uno de los hijos de empresario Lázaro Báez, de hecho, lo recusó alegando las reuniones con CFK. La única prueba era una versión periodística. Luego, la diputada porteña Graciela Ocaña anunció que denunciaría al juez ante el Consejo de la Magistratura, de vuelta, basada completamente en las afirmaciones de un periodista. El objetivo de estas presiones sobre el juez sería que involucre a la ex presidenta en la investigación por la que fue procesao Báez, aunque hasta el fiscal del caso, Guillermo Marijuán, señaló que no hay pruebas contra ella. En el juzgado de Casanello advierten, además, que el magistrado tiene a su cargo expedientes sensibles para el gobierno: los Panamá Papers, la investigación por la fiesta electrónica de Time Warp y la denuncia que hizo la diputada Elisa Carrió contra Daniel Angelici por tráfico de influencias. En este contexto, el respaldo del Papa -que le dio un trato especial mientras también estaba en El Vaticano el presidente de la Corte– es un espaldarazo para el juez.

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Francisco al lado del presidente de la Corte, Ricardo Lorenzetti, y los jueces que participan del encuentro en el Vaticano.
 
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