EL PAíS › LA ESPOSA DE JOSé LóPEZ PRESENTó UN ESCRITO

“Me sentía muy alejada de él”

La esposa de José López, ex secretario de Obras Públicas del kirchnerismo, María Amalia Díaz, negó haber ayudado a su marido a ocultar los bolsos con 9 millones de dólares en el monasterio de General Rodríguez, y aseguró mediante un escrito que sospechaba que la engañaba, razón por la que protagonizaron una pelea la noche en la que lo detuvieron. Socia del ex funcionario detenido en algunos emprendimientos y casada con él desde julio de 1999, Díaz le manifestó al juez federal Daniel Rafecas que el matrimonio “hacía meses que estaba en decadencia” y que la última noche juntos discutieron porque el pretendía irse de la casa que compartían, llevando un arma.

“Teníamos diferencias y yo me sentía muy alejada de él. Yo presumía infidelidad por lo que asociaba su comportamiento a ello”, sostuvo la mujer de López quien también escribió que lo veía “inquieto, ansioso y algo paranoico”. Díaz detalló cómo se construyó el patrimonio de ambos, cómo llegaron a instalarse en la casa de Tigre cuando “había en curso obras de terminación” de las que ella dice no haberse ocupado y al final de su escrito relató los pormenores de la última noche.

La mujer del ex funcionario kirchnerista relató que se había ido de la casa del dique Luján a una oficina que tenían en el centro porteño para estudiar para un final de abogacía y que a las 14 él se presentó “nervioso” y diciendo que lo “estaban siguiendo”, por lo que decidió volver a Tigre. “Cenamos temprano y allí José me dice algo así como que no tenia paz o ‘que no encontraba paz’, a lo que le sugiero que hablara con la Madre Alba, quien era consejera espiritual de ambos”, señaló. Agregó que “José me pidió que lo comunicara desde mi teléfono”, algo que hizo directo al celular de la madre Alba. “Luego de cortar, José me refiere que había acordado con la madre Alba –superiora del convento de General Rodríguez, en el que fue detenido– que iba a pasar por el Monasterio a conversar con ella y que le pidió quedarse en la casa de huéspedes para hacer un retiro espiritual”, aseguró.

En el escrito, la mujer indicó que “José subió a la habitación antes de irse y es ahí que al subir al rato veo que su arma grande estaba en el piso. Al verlo me alteré y discutimos (...) Tomé mi cartera y dejé la casa rápidamente, subí a mi auto y me dirigí a la casa de mi hija. Ignoro lo que José hizo con posterioridad a mi salida del hogar”.

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