EL PAíS › NO HAY RASTROS DE UN MAIL VINCULADO A SUPUESTAS AMENZAS A NISMAN

Una operación para la gilada

Se investigaba un mail mandado por un tal Alberto Gil a la embajada argentina en Madrid, en el que afirmaba que a Nisman lo extorsionaban. La Cancillería informó que no puede saber quién envió el supuesto mensaje.

 Por Raúl Kollmann

La historieta de un mail trucho relacionado con una supuesta amenaza contra Alberto Nisman terminó como tenía que terminar: no se pudo determinar quién lo mandó y, obviamente, no hay forma de corroborar nada del cuento que se intentó armar. El mail decía que a Nisman lo extorsionaban por un delito que cometía. No figuraba en el texto ni cuál era el delito ni quien lo extorsionaba. Dado que el fiscal se veía en peligro por la extorsión, supuestamente le entregó un sobre con documentos a una persona que, a su vez, se lo entregó a un tal Alberto Gil. En el sobre, además, estaba el nombre de dos periodistas a los que se debía entregar la documentación en caso de que a Nisman le pasara algo. El problema es que Gil nunca pudo ser ubicado, los papeles no aparecieron y, por supuesto, tampoco está el sobre en el que supuestamente figuraban los nombres de los dos periodistas. Ayer, la Cancillería informó que no se pudo determinar quién mandó el mail trucho, enviado mucho después de la muerte del fiscal.

La historia del mail se hizo pública hace un mes, sin que se consignara que toda la historia era puro humo y que el objetivo es seguir instalando la idea de que Nisman vivía amenazado. La realidad es que el fiscal recibió dos amenazas en 2012, ambas poco creíbles, y, a pesar de ello, de inmediato las denunció a la justicia. Eso demuestra cuál era la forma de reacción del fiscal ante hechos de esa naturaleza: los hacía públicos, convocaba a los medios y radicaba la denuncia.

Ayer la Cancillería informó que el mail del tal Alberto Gil llegó a la embajada argentina en Madrid a las 15.55 del 3 de marzo de 2015, es decir un mes y medio después de la muerte del fiscal. O sea que el supuesto Gil, en caso de existir, ya sabía el desenlace de la historia. Tampoco mandó el mail a una dirección especial o privada de un integrante de la delegación diplomática, sino que llegó a la dirección institucional de la embajada que figura en internet y destinado a un tal Pedro. “No se recibieron otros correos electrónicos del remitente, no existen datos relativos a presentaciones o trámites efectuados por otros medios por Alberto Gil. No se tiene conocimiento de quién es ‘Pedro’, al cual parece dirigirse el correo electrónico”, explicó la Cancillería. En síntesis: no aparece Gil ni Pedro ni el sobre ni documentación alguna ni los nombres de los dos periodistas a quienes debía entregarse.

En contraposición a la imagen de un Nisman amenazado, antes de hacer la denuncia por el Memorándum, el fiscal viajó por Europa con su hija sin custodia de ningún tipo y sin tomar ninguna medida de seguridad. Tampoco se percibe ninguna precaución en otros viajes que se conocieron al Caribe y otros lugares.

Más allá de la cortina de humo del mail, quien tiene delegada la investigación de la muerte de Nisman, el fiscal Eduardo Taiano, ordenará próximamente una especie de reconstrucción de lo ocurrido en el baño del departamento de Le Parc. Todo hace presumir que cada parte se mantendrá en su posición y la lógica indica que también los peritos sostendrán lo que ya dijeron. Hasta el momento los peritajes afirmaron, por mayoría abrumadora, que Nisman se quitó la vida el domingo 18 de enero por la mañana. Le pidió el arma prestada al informático Diego Lagomarsino, se paró frente al espejo, se apoyó el arma en la sien (no es verdad que el disparo fuera detrás de la oreja) utilizando las dos manos (hay restos de fulminante que lo atestiguan); y cayó hacia atrás quedando su cabeza contra la puerta. No hay rastros de que nadie haya entrado al baño ni de que alguien haya salido del baño y del departamento.

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La fiscalía busca reconstruir la muerte del fiscal Alberto Nisman.
Imagen: EFE
 
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