EL PAíS › REEMPLAZARON A CABRERA EN INTELIGENCIA MILITAR

Un almirante por un general

Sobre el cierre de una de las semanas más agitadas de su gestión, el ministro de Defensa, José Pampuro, cubrió ayer una de las tres vacantes que se produjeron en la estructura militar luego del pase a retiro solicitado por dos generales y un coronel, molestos por los actos oficiales que recordaron el golpe de Estado de 1976. Pampuro designó como nuevo director nacional de Inteligencia Estratégica Militar al contraalmirante Guillermo Oscar Iglesias, en reemplazo del general de Brigada Jorge Cabrera, que el miércoles había notificado su alejamiento del Ejército horas después de la ceremonia en la que su titular, Roberto Bendini, descolgó los retratos de los genocidas Jorge Rafael Videla y Reynaldo Bignone del Colegio Militar, por orden del presidente Néstor Kirchner.
Cabrera fue uno de los hombres del Ejército que pidió el pase a retiro por su desacuerdo con la decisión presidencial de descolgar los cuadros de Videla y Bignone del instituto militar de El Palomar y no estuvo entre los uniformados que formaron en el Patio de Honor el miércoles por la mañana, durante la ceremonia por los 28 años de aniversario del golpe. Desde el área de Inteligencia Estratégica Militar, Cabrera reportaba directamente ante el ministro Pampuro. Ese lugar será ocupado por Iglesias “en los próximos días”, según se anunció ayer al mediodía desde la cartera de Defensa.
Iglesias es un contraalmirante que se desempeñó como comandante de Aviación Naval de la Armada Argentina y ocupó distintos cargos en el área de Inteligencia de esa fuerza. Con su designación se cubre uno de los espacios que quedaron vacantes durante la semana, en medio de la tensión que se produjo en el ámbito castrense.
Además de Cabrera, otros dos uniformados habían solicitado el pase a retiro, disconformes con la actitud oficial: se trata del general de brigada Rodrigo Soloaga, un veterano de Malvinas que se desempeñaba como jefe de Personal del Ejército, y del coronel mayor Juan Martín Mérediz, que estaba al frente del Comando de Ingenieros. Estas reacciones materializaron el malhumor reinante en la fuerza. Ambos comunicaron su decisión de alejarse del Ejército el martes, en medio de rumores y reuniones entre Pampuro y la plana mayor del arma, a horas de la celebración oficial.
En la misma línea, la decisión del gobierno nacional de convertir en un Museo de la Memoria el predio de la Esma provocó un descontento similar en la Armada, que se tradujo en el pase a retiro de dos almirantes: uno de ellos por rechazar la autocrítica hecha por el jefe del Arma, almirante Jorge Godoy, y el otro por permitir que los padres de alumnos de las escuelas que funcionan en el lugar expresaran sus reclamos durante la visita que Kirchner realizó junto a varios sobrevivientes del máximo centro clandestino de la dictadura.

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