SOCIEDAD › EL PADRE DE AXEL BLUMBERG SE REUNIO CON SOLA, BELIZ Y KIRCHNER

Una muerte que preocupa al poder

Tanto el Presidente como el gobernador prometieron una investigación profunda. Blumberg denunció que hubo “zona liberada”.

 Por Raúl Kollmann

Los padres de Axel Blumberg se reunieron ayer con el presidente Néstor Kirchner, el ministro Gustavo Beliz y el secretario de Justicia, Pablo Lanusse, quienes se comprometieron no sólo a encontrar a la banda que secuestró y asesinó al joven, sino también que serán apartados de las fuerzas de seguridad e inteligencia quienes hayan actuado con negligencia e impericia tanto en la investigación como en el operativo que terminó con la muerte de Axel. Al mediodía, también los padres del joven recibieron al gobernador bonaerense, Felipe Solá, quien hizo idéntico compromiso. A lo largo del día de ayer, Juan Carlos Blumberg fue poniendo el eje en las anomalías del operativo en el que participaron la Bonaerense y la SIDE, al punto de calificar el lugar donde fue convocado para pagar el rescate como “una zona liberada”.
Del encuentro de la Casa Rosada participaron los padres de Axel y también los de su novia Estefanía. El Presidente les presentó sus condolencias y después estuvieron dialogando a lo largo de unas dos horas en las que los familiares de Axel expusieron sus enormes dudas sobre la pesquisa y, especialmente, los operativos de pago de rescate y la intercepción que se intentó hacer del Volkswagen Passat en el que aparentemente iban la víctima y sus secuestradores.
“Cuando fui a entregar el dinero –relató el padre de Axel–, en los alrededores de la estación de servicio a la que fui convocado, vi a un policía salir de ahí con un perro, después había un patrullero que entra con la luz prendida, del otro lado de la Panamericana se ubicaron dos patrulleros, también con las luces prendidas: lo mínimo que tengo que pensar es que era una zona liberada.” La estación de servicio Rhasa de Panamericana y Ruta 202 fue el punto fijado por los secuestradores para iniciar las postas para el pago del rescate: seguramente allí lo iban a llamar por teléfono, le indicarían hacia qué estación de tren dirigirse o a qué colectivo subirse y a través del celular lo guiarían hasta el lugar donde debía arrojar el dinero. La experiencia indica que los secuestradores tienen algún cómplice mirando el punto de reunión –en general pasa en una moto o bicicleta– y justamente lo que observa es si el padre va o no acompañado por policías. En esta lógica es que Blumberg insiste en que hubo gravísimas irregularidades en ese operativo.
En forma paralela, la mirada está puesta en otra parte de la operación que, tal como anticipó Página/12, se ha convertido en un centro de la polémica: la intercepción del Volkswagen Passat en el que se desplazaban los secuestradores, tal vez con Axel en el baúl. De entrada, las voces oficiales indicaban que se trató de un encuentro casual de hombres de la Bonaerense y de la SIDE con un vehículo que tenía orden de captura por un secuestro anterior (ver aparte). Sin embargo, a lo largo de la jornada de ayer más de una voz en La Plata admitió que la intercepción del Passat no fue casual, sino que se trató de una operación para interferir el pago del rescate, detener a los secuestradores y lograr la libertad de Axel. Algo que se parece bastante a la operación hecha en el caso del padre de Jorge “El Corcho” Rodríguez, aunque esta vez en forma fallida. La prueba de que ello fue así es que Solá admitió que participó la SIDE en el tiroteo, lo que indica que no se buscaba un auto robado, sino que los hombres de inteligencia y de la policía se lanzaron a detener a los secuestradores.
Anoche, el fiscal Jorge Sica y su superior, Pablo Quiroga, hicieron breves declaraciones y defendieron los operativos: “Se actuó en forma correcta. La orden de interceptación al vehículo fue dada por la unidad fiscal. No podemos determinar cuál fue el motivo por el que los delincuentes actuaron así, pero descartamos que el homicidio se haya producido como consecuencia del enfrentamiento con el auto en el que circulaban los presuntos secuestradores de Axel”.
El diagnóstico de los fiscales desliza varios aspectos y pone en marcha más de un debate:
- Por un lado, casi admiten que la operación consistió en interferir el pago del rescate y apresar a los secuestradores. Se trató de una operación riesgosa que no podía fallar.
- Aunque dicen que el operativo fue correcto, queda en claro que falló. Lo concreto es que los secuestradores escaparon y ello tiene poca justificación, aunque los delincuentes hayan estado al comando de un auto blindado. Con los elementos de comunicaciones y centenares de patrulleros en las inmediaciones, no queda claro por qué no pudieron atrapar a los secuestradores.
- Los fiscales evalúan que ese tiroteo no puede explicar el asesinato de Axel. Con esto quieren decir que, habitualmente, las bandas no recurren a la venganza matando al secuestrado, sino que se lo sacan de encima para librarse de la prisión policial y se dedican a planear el próximo secuestro. No suelen cargarse con un asesinato tan grave. Otros especialistas sostienen que en una banda puede haber más de un desequilibrado y que no se puede descartar que, furiosos, le hayan pegado el tiro.
- De todas maneras, al diagnosticar que el tiroteo no explica el asesinato, los fiscales sugieren que puede haber algo más. Una hipótesis es que Axel vio o escuchó algo en el marco de ese tiroteo –tal vez la complicidad de algún uniformado– y por lo tanto lo mataron porque si lo dejaban en libertad iba a hablar. La otra hipótesis es que el objetivo de la banda era producir un impacto político-policial, por ejemplo contra los 200 pases a retiro de comisarios de la Bonaerense: ayer Solá descartó esta alternativa.

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Felipe Solá y su ministro de Justicia, Edgardo Di Rocco, al salir de la reunión con Blumberg.
 
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