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Desconcierto en los diputados del kirchnerismo por leyes de mano dura

Entre los kirchneristas puros como en el grupo Talcahuano se quejan por la falta de directivas de la Casa Rosada. Argumentos.

 Por Felipe Yapur

El desconcierto que vivió el grupo de diputados kir- chneristas durante la sesión del miércoles pasado ante la ausencia de directivas de la Rosada todavía persiste. Es más, algunos de ellos consideran que sufrieron una derrota a manos de los representantes de la mano dura. “Funcionamos con piloto automático. Además, la relación de fuerzas internas en el bloque nos jugó en contra y le permitió a (Carlos) Ruckauf llevar la voz cantante”, reconoció uno de los representantes de este sector.
La sensación que se ha instalado entre los kirchneristas les genera una inquietud persistente. En primer lugar reconocen que el tema seguridad los encontró sin respuestas, como distraídos, concentrados en otros temas. De todas formas, señalan que no fueron los únicos que carecieron de una respuesta ante tamaña situación: “El silencio del Gobierno da cuenta de que a ellos también los sacudió la impresionante movilización por el caso Blumberg”, dicen, con cierta molestia.
Dicha “molestia”, como señaló uno de los legisladores que tienen poco tiempo en la Cámara baja, tiene al menos dos orígenes. Por un lado está la falta de directivas. “No es que seamos dependientes de la Rosada, pero en temas como éste se hace necesario una señal, una conducción”, sostienen. Por si acaso, un diputado patagónico advirtió que la crítica no está dirigida hacia Néstor Kirchner: “Hace más de un mes que el Presidente le había ordenado al ministro (Gustavo) Beliz el desarrollo de una política en seguridad”, aclaró y el latigazo golpeó el Ministerio de Justicia.
De todas maneras, la molestia no termina allí. Saben que la relación de fuerzas internas en el bloque no les juega a su favor. Sin un representante de peso, la mayoría de los “kirchneristas puros” son recién llegados al Congreso, no les permitió detener la embestida de los representantes de la mano dura como Ruckauf o Jorge Casanovas. “Ese es su juego y saben cómo desenvolverse en ese terreno. Eso sí, nos ganaron de mano porque además se cuidaron de avanzar en lo ideológico y se limitaron a lo técnico, donde la mayoría estábamos de acuerdo”, advirtió el legislador y aclara que la referencia a la cuestión técnica está relacionada con impedir que los condenados por delitos aberrantes puedan gozar del beneficio de la excarcelación.
Los kirchneristas juran que si tanto Ruckauf como Casanovas hubieran avanzado en lo ideológico, no se iban a quedar callados: “Alguno de nosotros hablaba y los desautorizaba porque no podemos permitir que pretendan que su postura de derecha sea confundida con la posición del Gobierno. Nosotros, a diferencia de ellos, somos peronistas de izquierda”. Ahora bien, señalan que la experiencia les dejó un aprendizaje: de ahora en más, piensan plantear hacia el interior de la bancada que ante cada tema que llegue al recinto quieren dejar sentada su propia posición. Esto, en principio, es un indicador de que habrá inconvenientes porque si los hombres del Presidente pretenden tener su vocero en el hemiciclo, los otros sectores se sentirán con derecho a exigir lo mismo. Sin duda, un problema que deberá resolver el jefe del bloque, José María Díaz Bancalari.

Talcahuano

El malestar también se siente en el sector kirchnerista que conforman los diputados del grupo Talcahuano. De hecho, a uno de sus principales referentes, Ricardo Falú, le encargaron desde la conducción del bloque la tarea de ser el vocero en la Comisión de Legislación Penal para sacar del medio a Ruckauf. Lo hizo pero no disimuló la molestia. Tan es así que al día siguiente, durante la sesión, el tucumano se negó a cerrar el debate como le ordenó Díaz Bancalari. Este le aseguraba que era un pedido de la Casa Rosada para evitar que el fugado ex gobernador de la provincia de Buenos Aires tenga la última palabra. “Esa es tu responsabilidad. Yo yapagué el costo. Ahora es el turno de ustedes”, retrucó Falú. Bancalari lo hizo, pero antes mocionó el fin del debate dejando a buena parte de la oposición sin posibilidades de expresarse. Una actitud que le valió la crítica de los kirchneristas patagónicos: “Eso es algo que no debe suceder más. Fue innecesario”, recriminan.

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Ricardo Falú, Gerardo Conte Grand y Eduardo Di Cola.
 
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