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El represor Jorge Bergés salió a tomar aire, pero volverá a prisión

El juez Rodolfo Canicoba Corral ordenó su detención junto con la de otros tres policías que se desempeñaron en la brigada de investigaciones de San Justo durante la dictadura.

 Por Victoria Ginzberg

La libertad le duró poco. El médico policial Jorge Bergés fue excarcelado la semana pasada, después de que se diera por cumplida la pena a siete años que le habían impuesto en marzo de este año. Pero ahora debe volver a prisión. Así lo dispuso el juez Rodolfo Canicoba Corral, quien también ordenó la captura de otros tres represores del centro clandestino de detención que funcionó en la brigada de San Justo.
Canicoba Corral dispuso el arresto de Bergés, Rubén Luis Lavallén, José Antonio Raffo y Jorge Vidal en respuesta a un pedido de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos y la Liga Argentina por los Derechos del Hombre en la causa en la que se investigan los crímenes cometidos durante la dictadura en jurisdicción del Primer Cuerpo de Ejército.
Lavallén fue jefe de la brigada de San Justo entre 1976 y 1978. Durante la dictadura funcionó allí un centro clandestino de detención en el que estuvieron detenidas, al menos, 77 personas. Ese subcomisario de la Policía Bonaerense se apropió de Paula Eva Logares, secuestrada junto a sus padres Mónica Grispon y Ernesto Logares en Uruguay. La pareja, que continúa desaparecida, fue vista por sobrevivientes en la brigada de San Justo. La niña fue restituida a su familia en 1984. En democracia, el represor fue jefe de custodia de la fábrica Mercedes-Benz.
Raffo fue el sucesor de Lavallén y además participó de las sesiones de torturas de varios secuestrados. Vidal, como Bergés, fue médico de la policía de la provincia de Buenos Aires y también fue responsable y autor de los tormentos que sufrieron quienes pasaron por la brigada de San Justo.
En marzo de este año Bergés fue condenado junto al ex comisario Miguel Osvaldo Etchecolatz a siete años de prisión por la apropiación y supresión de identidad de Carmen Gallo Sanz, una hija de desaparecidos que nació en el Pozo de Banfield. Con ese juicio se aplicó por primera vez sentencia contra los represores que no fueron los apropiadores directos de un menor secuestrado durante la última dictadura. Bergés había firmado el acta falsa de nacimiento de Carmen Gallo Sanz y personalmente entregó la beba a un matrimonio de civiles que la crió. Pero aquéllos no son los únicos casos de violaciones a los derechos humanos en los que está involucrado Bergés. El represor fue señalado por numerosos sobrevivientes, no sólo por asistir a los partos de mujeres cuyos hijos fueron luego apropiados sino también por supervisar personalmente sesiones de tortura.
Como había sido arrestado en el 2001, el médico represor fue excarcelado el jueves pasado. Ahora, Bergés debe volver a prisión junto con sus otros tres compañeros y será interrogado por el magistrado en los próximos días. Todos están acusados de los delitos de privación ilegal de la libertad y aplicación de tormentos.
La causa sobre el Primer Cuerpo de Ejército (que abarcó la Capital Federal, parte de la provincia de Buenos Aires y La Pampa) fue reabierta por la Cámara Federal luego de que el Congreso anulara las leyes de Punto Final y Obediencia Debida. En este expediente hay más de treinta represores presos y el juez, además, declaró la inconstitucionalidad de los indultos que beneficiaron a los altos jefes militares.

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El médico policial Jorge Bergés participó de las sesiones de torturas en varios centros clandestinos.
 
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