EL PAIS › EL MISTERIOSO ANUNCIO QUE HARIA EL GOBIERNO

Un enigma K para la ansiedad

El Presidente dijo a los suyos que esta semana haría un anuncio espectacular. En la Casa Rosada y en Economía están mudos, algunos porque callan, muchos porque desconocen. La opción China.

 Por Diego Schurman

“Tengo un as en la manga. Si me sale van a poner mi foto arriba de la de San Martín.” Exultante, como pocas veces se lo ha visto en estos últimos tiempos, Néstor Kirchner esparce entre los suyos un enigma cuya resolución ya se cotiza entre los habitantes de la Casa Rosada. Nunca, durante la actual gestión, algo ha despertado semejante interés y nunca, como en esta oportunidad, el celo informativo ha motorizado una larga lista de especulaciones, como las que –y esta vez no será la excepción– se exponen en esta nota.
Kirchner habló con muy pocos ministros sobre un “anuncio” que produciría, además de un gran impacto mediático, un efecto auspicioso para el país. A su alrededor algunos funcionarios hablan de China, en verdad mencionan a China, como un palabra clave, como un password que abriría la puerta al bienestar.
Sólo Roberto Lavagna se muestra descreído de que se esté en vísperas de un “Plan Marshall”, por buscar un antecedente de lo que sería una gran noticia. Hasta le resta peso a lo que China, o a una inminente inversión del gran coloso asiático, podría significar para el futuro de los argentinos. ¿El ministro de Economía sabrá de qué se trata el enigma o está tan desconcertado como tantos otros, incluyendo al autor de esta nota?
El viaje del Alberto Fernández a El Calafate, este fin de semana, fue tan comentado como enlazado a este enigma, del que Kirchner se aferra para mantener la atención de cuanto funcionario y periodista se le acerque. El jefe de Gabinete ha pasado, desde entonces, a integrar las filas de los que disfrutan del misterio. Los amantes de las conspiraciones están en su salsa. Pero Fernández niega y a la vez abre una puerta.
“No fui a Santa Cruz a pergeñar ningún plan secreto. Me invitó el Presidente a pasar el fin de semana y fui. Ya me llamó medio país por el ‘Enigma K’, pero yo con él no hablé de eso”, dijo.
–¿Y cuál es el anuncio que promete realizar el Presidente pero no revela? –preguntó Página/12.
–No sé, debe ser algo importante, supongo.
–¿Qué es?
–... pregúntele a Kirchner.
–Le pregunto a usted.
–Mire, se ha hecho de esto una gran especulación, pero todavía no hay nada concreto.
–Para compararse con San Martín debe ser algo importante.
–(Se ríe.) No creo que el Presidente haya dicho eso, pero habrá que preguntarle a él.
–Se habla de China, de inversiones chinas.
–China tiene pensado invertir en obras de infraestructura. Pero, por favor, no quiero hablar más de este tema hasta que haya algo concreto.
Los datos concretos, los exiguos que dejaron trascender en los últimos días, son: que el jefe de Estado chino, Hu Jintao, aterrizará en Ezeiza el 16 de noviembre, con hipotéticas promesas de inversiones del orden de los 4000 millones de dólares. Cualquier mortal puede atar cabos: a su regreso de China, en junio pasado, Kirchner fue categórico al considerar que la gira marcaba un “antes y un después” de las relaciones con Pekín.
China es uno de los cuatro socios comerciales más importantes de la Argentina, y el primero en la región Asia-Pacífico. Pero el Presidente quiere que la sociedad no limite a la Argentina a su papel de abastecedor de materia prima. “China tiene que dejar de ser sólo el principal destino de la soja que se exporta”, dijo entonces. Más aún: marcó su interés por impulsar políticas proactivas para aprovechar la ampliación del comercio internacional chino.
Estando en Pekín, Kirchner habló de su interés de que China participe en obras de infraestructura y en la construcción de centrales nucleares y reactores de investigación. También en la venta y transferencia detecnología para la fabricación de Cobalto 60 (“la provisión de agua pesada a las centrales de potencia chinas y la provisión a las centrales de potencia de combustible nuclear”, dijo).
Por entonces también mencionó como objetivos el avance en un acuerdo de servicios aéreos y la mejora del parque ferroviario. De todos y cada uno de estos ítem tomaron nota los ministros que lo acompañaron en la gira: desde el propio Lavagna hasta el responsable del área de Planificación, Julio De Vido, pasando por el canciller Rafael Bielsa. Hasta ahora, ninguno de ellos abrió la boca.

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Kirchner regresó ayer de Santa Cruz. Parrilli lo recibió.
 
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