SOCIEDAD › CREAN UN CUERPO PARA CONTROL DEL ESPACIO PUBLICO

La ciudad se pone en guardia

La Guardia Urbana, creada por decreto por Aníbal Ibarra, estará en la calle en marzo. No llevarán armas, pero harán multas detránsito y otras faltas. Actuarán en prevención de conflictos.

 Por Eduardo Videla

A partir de marzo aparecerá en Buenos Aires una nueva especie: la del guardia urbano. Habrá unos 500 ejemplares distribuidos en puntos estratégicos de la ciudad, vestidos con remera verde, pantalón negro y una gorrita al tono; se desplazarán en automotores o bicicletas pero también se los verá de a pie. Le podrán hacer la boleta a un automovilista que no use cinturón de seguridad o a un paseador de perros que no junte la caca de los animales que lleva; multará a los gastronómicos que ocupen con sus mesas la vía pública; llamará al Same ante un accidente, al programa que atiende a los sin techo cuando haya personas en situación de calle o a la policía cuando una situación exija el uso de la fuerza. Aníbal Ibarra ya firmó el decreto que crea la Dirección General de Guardia Urbana, un cuerpo civil, no armado, destinado a “controlar el espacio público y prevenir conflictos”, creado a imagen y semejanza del que funciona desde julio en la ciudad de Rosario.
Según anunciaron ayer el propio Ibarra y su secretario de Justicia y Seguridad, Juan Carlos López, mañana mismo comenzará la etapa de selección y capacitación de los futuros agentes. El cuerpo estará integrado, en parte, por los 250 integrantes del Cuerpo de Emergencia de la Vía Pública (Cevip), que fue disuelto por el mismo decreto. Otros 250 provendrán de las personas registradas en la bolsa de trabajo del Gobierno de la Ciudad y en las de ONG reconocidas, como la AMIA.
Los agentes de la Guardia Urbana porteña no portarán armas convencionales: llevarán consigo una linterna, un silbato y un equipo de comunicaciones. Y además, por supuesto, un talonario de actas de infracción y una lapicera, que para muchos pueden ser letales.
“El objetivo de los guardias es que actúen como coordinadores con las fuerzas policiales y otros organismos del Estado, y en la disuasión de conductas ilegales o de infracciones”, explicó Ibarra. “Queremos que ocupen espacios en los lugares donde el Estado ha perdido presencia”, argumentó López.
Por eso, los guardias urbanos estarán estratégicamente distribuidos en los barrios de la ciudad, especialmente en parques y plazas, en los corredores turísticos y en los senderos seguros implementados en algunos barrios, en las cercanías de establecimientos educativos.
Los guardias tendrán un poder de policía limitado: aquel que compete a los agentes municipales. “Podrán labrar actas de faltas cometidas en espacios públicos o de infracciones de tránsito, pero no de contravenciones, que deben ser hechas por la policía”, aclaró López. Según explicó el funcionario, no será necesaria la sanción de ninguna ley para que estos agentes estén dotados de poder de policía: “Basta con el decreto firmado por el jefe de Gobierno”, aseguró.
Un caso particular es el de la venta ambulante: actualmente es una falta, pero a partir de marzo, cuando entre en vigencia el nuevo Código Contravencional, será considerada una contravención, por lo cual sólo puede intervenir la policía. Por eso, la atribución que tienen los guardias de decomisar mercadería sería, en estos casos, impracticable.
Pero al margen de la capacidad o no de aplicar sanciones, el gobierno pone todas las fichas en la capacidad disuasoria y preventiva del nuevo cuerpo. “La idea es que sea una autoridad amigable”, dijo Claudio Suárez, director de Prevención del Delitos de la ciudad. En ese sentido, los futuros agentes estarán capacitados en la atención de conflictos en la calle: si hay chicos en situación de riesgo en la calle deberán dar intervención a las defensorías de menores o al Consejo de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes de la ciudad.
También tendrán a su cargo los controles de alcoholemia a los conductores de vehículos, con apoyo de la policía, y la sanción a los motociclistas que manejen sin casco, entre otras faltas.
Los guardias urbanos trabajarán ocho horas diarias y tendrán un salario mensual de 1000 pesos. La primera promoción de agentes comenzará el cursode capacitación en enero, y estarán listos para salir a la calle el 10 de marzo. Luego habrá una segunda convocatoria para incorporar a otros 250 efectivos, que podrán incorporarse al servicio a mediados de 2005. Para entonces, habrá en la ciudad 750 guardias urbanos.
Los aspirantes deben tener entre 21 y 35 años, titulo secundario, aptitud psicofísica y ningún problema previo con la ley en su curriculum. Para la selección se privilegiará a los que tengan conocimiento fluido de idiomas, licencia para conducir, conocimiento de la ciudad de Buenos Aires y capacitación en primeros auxilios y emergencias, entre otras habilidades. Para el cuerpo se destinarán, en total, 40 vehículos y 30 bicicletas. El presupuesto total, para el año próximo, será de 5,5 millones de pesos.
El modelo propuesto por Ibarra reproduce el que funciona desde julio en Rosario, implementado por el intendente Miguel Lifschitz, con atribuciones similares a las de los futuros agentes porteños, o el que rige en la ciudad de Río de Janeiro.

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Los porteños vestirán remera verde, pantalón negro y gorrita con visera al tono.
 
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