EL PAIS

Regalo de Navidad con el moño del juez Oyarbide

Carlos Menem ya puede volver al país sin miedo de ir preso. Oyarbide dejó sin efecto un pedido de captura en su contra. Anuncian que estará aquí el miércoles.

 Por Irina Hauser

“Carlos Menem pasará la Navidad en la Argentina”, celebró exultante su hermano Eduardo. “El miércoles 22 llegaría a La Rioja”, puso fecha su sobrino Adrián y anunció que en la provincia habrá una caravana para recibirlo. El juez Norberto Oyarbide le abrió ayer las puertas para que pueda volver al país sin riesgo de quedar detenido, siempre que pague una caución real de 3 millones de pesos. Lo hizo en una resolución que dejó sin efecto el pedido de captura que arrastraba en una causa por omisión maliciosa de una cuenta suiza. Aun así, como el fiscal Carlos Stornelli apeló la medida inmediatamente, la Cámara Federal todavía podría ponerle al ex presidente algún obstáculo en su viaje de vuelta.
A Carlos Saúl se le acomodaron en menos de una semana todas las piezas que necesitaba para concretar su anunciado retorno. Dos días antes de la decisión de Oyarbide, la Sala I de la Cámara Federal revocó otro pedido de captura contra Menem que había ordenado el juez Jorge Urso en un expediente por sobreprecios en la construcción de las cárceles de Ezeiza y Marcos Paz. Los camaristas, a la vez, le indicaron al magistrado que estableciera una fianza. A diferencia de Oyarbide, Urso fijó una caución juratoria, que es sólo el compromiso del imputado de asistir a declarar.
A lo largo de este año, el riojano se la pasó exhibiendo excusas de lo más creativas para eludir los llamados a indagatoria que le impusieron Oyarbide y Urso. Recluido en Chile, llegó a alegar que una fractura en el húmero le impedía subirse a un avión, aunque no fue un problema al momento de bailotear alrededor de una odalisca. Por entonces desafiaba a los jueces para que, si pretendían interrogarlo, lo fueran a ver personalmente del otro lado de la cordillera. Después de citarlo varias veces sin éxito, ambos magistrados lo declararon en rebeldía y pidieron su captura para traerlo a declarar. Los tribunales del país vecino rechazaron extraditarlo, pero como las órdenes de detención seguían en pie, corría el riesgo de quedar arrestado apenas atinara a traspasar la frontera.
En su resolución de ayer, Oyarbide dice que ahora le otorga a Menem la eximición de prisión porque cree que cambió de discurso y de conducta. Y porque quiere que la causa avance (podría prescribir en menos de un año). Cita un párrafo del planteo del ex presidente que sostiene: “Mi máxima aspiración es regresar a mi patria” y se pone a disposición “en la oportunidad que el tribunal indique”. Para este juez ya no hay razones para suponer que “volverá a profugarse o entorpecerá las investigaciones”. El mismo razonamiento hicieron el martes último los camaristas Horacio Vigliani, Eduardo Freiler y Gabriel Cavallo.
Para balancear su decisión, Oyarbide le exigió a Menem una caución real de 3 millones, que debería concretar en efectivo o poniendo bienes a disposición por igual monto que queden hipotecados a riesgo de ser ejecutados si burla sus compromisos con el juzgado. El magistrado fundó la medida en varios parámetros: que el riojano tiene suficiente dinero para costearla, que no cumplió con la obligación de presentarse todos los meses en un juzgado de su provincia natal, que faltó varias veces a la indagatoria y que no pidió permiso para salir del país. La fianza todavía no fue pagada. Los abogados de Menem tantearon al juzgado para ver si aceptaban bienes a nombre de terceros, pero ante la negativa a última hora intentaban definir cómo cubrir cuanto antes la cifra exigida.
Si como anunció su sobrino y diputado, Adrián Menem, el ex presidente aterriza en la Argentina el miércoles que viene, para después de las Fiestas y el pan dulce le espera una agenda cargada y no es sólo porque se vaya de gira política por el interior. Tendrá que presentarse para ser indagado como sospechoso tanto por Oyarbide como por Urso. Todavía no tiene fecha para los interrogatorios. Si quedaran diferidos –como puede ocurrir– para después de la feria judicial, los magistrados podrían, entretanto, prohibirle la salida del país.
Oyarbide ya procesó a Menem por omisión maliciosa de una cuenta de 600 mil dólares en Suiza, pero quiere volver a indagarlo porque descubrió más bienes que no habría declarado: aviones, acciones en las telefónicas y una cuenta en el Banco de La Rioja. A esa lista se sumaría un edificio. El delito en juego, de todos modos, es excarcelable. Lo mismo ocurre en el expediente por irregularidades en la construcción de dos penales y en un tercero, a cargo de Sergio Torres, por la venta sospechosa de terrenos municipales al Sindicato de Empleados de Comercio.
Este escenario no exime a Menem del riesgo de ir preso. El fiscal Stornelli, que entiende que “en todo momento intentó eludir la Justicia” y poner obstáculos, apeló ayer mismo al beneficio otorgado por Oyarbide. Para Stornelli, la orden de detención no debería caer. La situación será resuelta por la Sala II de la Cámara Federal, que viene tomando decisiones adversas al ex mandatario en la misma causa. Esta semana, por ejemplo, confirmó una serie de exhortos a Suiza que permitirían extender la investigación a figuras penales más graves como lavado de dinero. Además, Menem todavía puede ser indagado por el juez en lo Penal Económico, Julio Speroni, a quien la Cámara de su fuero le ordenó profundizar la pesquisa sobre la venta de armas y analizar delitos no excarcelables como asociación ilícita y contrabando agravado.

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Para poder volver, Carlos Menem tendrá que depositar una caución real de 3 millones de pesos.
 
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