EL PAíS › OPINION

Qué hacer con el Consejo

Por César Mayoral *

El gobierno del presidente Néstor Kirchner viene sosteniendo que la Argentina tiene un destino común con su entorno regional. Dentro de ese marco conceptual cualquier división entre la Argentina y Brasil sólo sirve para dañar y perjudicar ese futuro promisorio al que ambos países y la región en su conjunto están llamados.
No obstante ello, hay cuestiones que escapan en gran medida a las decisiones bilaterales entre ambos países y se inscriben en los problemas ligados a las cuestiones denominadas multilaterales. Por ejemplo, la reforma del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
Como surge claramente de la carta de las Naciones Unidas, para reformar (ampliar) el Consejo de Seguridad es necesaria la aprobación de una resolución de la Asamblea General que se halla compuesta por 191 Estados miembros y contar con los dos tercios. Es decir que el incremento de los miembros del Consejo no depende de un país (o de dos) sino del conjunto de los Estados miembros.
Lamentablemente, en los últimos días se ha venido diciendo desde diferentes medios nacionales interesados en dividir o por ignorancia que la Argentina puede ser “vencida” por el Brasil en la disputa por una silla permanente del Consejo.
Aclaremos:

1 El tema no se resuelve en el nivel bilateral.

2 La diferencia con el Brasil no está en que la Argentina esté contra su ingreso como miembro permanente. Lo que nuestro país sostiene (y ha sostenido desde el año 1946) es que no haya miembros permanentes, que son aquellos que no dejan nunca sus bancas por elección alguna.

3 Los actuales miembros permanentes son cinco (Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Francia y China). Son miembros permanentes precisamente porque fueron los ganadores de la Segunda Guerra los que organizaron las Naciones Unidas y por ello crearon una categoría exclusiva para beneficio de ellos.

4 En las actuales circunstancias, y luego de 60 años de existencia, la ONU se encuentra en proceso de renovación y la ampliación del Consejo de Seguridad es parte de dicha reforma.

5 La Argentina, continuando con su tradición histórica, pretende que dicha ampliación se aplique solamente a los miembros no permanentes, o sea a aquellos que permanecen un tiempo en el Consejo y que para volver a ingresar deben ganar una elección, como precisamente la Argentina lo hizo en la pasada Asamblea General (59) cuando logrando la mayor cantidad de sufragios logró integrar el actual Consejo de Seguridad. Permanecerá allí por dos años.
Brasil quiere que el Consejo se amplíe en las dos categorías, la de los miembros permanentes y la de los no permanentes. Pretende ser uno de los “nuevos” miembros permanentes.

6 Junto al Brasil otros tres Estados (Alemania, Japón e India) también impulsan la ampliación de la categoría de los permanentes e ingresar a ella.
La Argentina, junto con un importante grupo de países denominados “Uniting for Consensus”, quiere que la reforma se haga solamente en la categoría de los no permanentes porque considera que no debe haber nuevos Estados con privilegios como tienen los actuales cinco.
No es que la Argentina sostenga una posición contraria a Brasil, Alemania o la India. Es que la Argentina no apoya nuevos privilegios. Dado que no hay espacio político para derogar a los actuales privilegiados, proponemos que por lo menos no se incrementen los actuales.

7 El gobierno argentino no duda de los merecimientos, razones y argumentos que puedan tener los países que conforman el G 4 y quieren ingresar como miembros permanentes. Mucho menos duda de Brasil. El problema reside en que por razones de principios que están íntimamente conectados con nuestratradición y nuestros intereses en materia de política exterior, consideramos que las Naciones Unidas deben apoyarse en la igualdad soberana de todos los Estados que la integran. La existencia de privilegios no se combate con nuevos privilegiados.

8 La utopía de que los actuales cinco miembros permanentes dejen de serlo no puede ser excusa para incrementar la inequidad. Asimismo, la única forma de incrementar los miembros del Consejo es a través de un amplio consenso, como ocurrió en 1946, y no mediante votaciones que debilitarían aún más el sistema multilateral, ya desbalanceado por la presencia cada vez más poderosa de una hiperpotencia del tamaño que tienen hoy los Estados Unidos.

9 Brasil tiene la legítima aspiración de convertirse en un país cada vez menos periférico. Su tamaño físico, poblacional y económico le da respaldo a su elite dirigente para impulsar la idea. Los argentinos de buena fe somos conscientes de ello. Pero su éxito en ese proyecto sólo será posible si realiza el viaje con la compañía de la Argentina y de su entorno regional.
Ingresar eventualmente al Consejo de Seguridad a través de una votación disputada que deje marcas indelebles por un largo tiempo no sería lo mejor para las Naciones Unidas ni para el sistema multilateral. Y paradójicamente tampoco favorecería, de cara al futuro, los intereses estratégicos del propio Brasil.

* Embajador argentino ante la Organización de las Naciones Unidas.

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