EL PAíS › EL GOBIERNO PUSO EN MARCHA EL PROCESO QUE PODRIA DESTITUIR A BRANDA

Con la sonrisa a plazo fijo

Procesado en la causa de los sobornos en el Senado, Ricardo Branda podría perder su cargo de director del Banco Central. El Ejecutivo pidió al Congreso que opine si debe irse.

 Por Claudio Zlotnik

Néstor Kirchner habilitó el proceso que puede terminar con la destitución de Ricardo Branda como director del Banco Central. El jefe de Estado convocó a la comisión especial del Congreso, que deberá analizar la conducta del también vicepresidente segundo de la autoridad monetaria. Branda fue procesado el último martes por el juez federal Daniel Rafecas en el caso de las presuntas coimas en el Senado. La comisión bicameral que podría recomendar que Branda sea removido de su cargo ya tiene agendada su primera reunión: será el próximo martes a las 11 de la mañana.
Kirchner le comunicó la decisión de convocar a la comisión especial a Daniel Scioli. El vicepresidente de la Nación, como titular del Senado, será el encargado de presidir la bicameral. De esta manera, Kirch-
ner dio luz verde al pedido que un par de días atrás le había acercado el fiscal nacional de investigaciones administrativas, Manuel Garrido. Este hecho se convirtió en una clara señal de que desde la Casa Rosada se impulsa la salida de Branda. El ex senador había dejado trascender en las últimas horas que no estaba dispuesto a renunciar.
De los nueve procesados por el juez Rafecas en el caso de los sobornos, Branda es el único que ocupa un cargo público. El ex senador ocupa el tercer lugar en importancia dentro de la escala jerárquica del Central.
La comisión integrada por cinco legisladores deberá determinar si Branda contradice el espíritu de la Carta Orgánica del Banco Central, que rige el funcionamiento de la institución. En su artículo 6º, la Carta expresa que los miembros del Directorio “deberán tener probada idoneidad en materia monetaria, bancaria o legal vinculada al área financiera. Y gozar de reconocida solvencia moral”. Justamente, Garrido hizo hincapié en este último punto en la nota que le envió a Kirchner. Allí aseguró que el procesamiento de Branda “pone en crisis la idoneidad legalmente requerida” para ocupar el cargo en el BCRA.
La Carta Orgánica indica que la destitución de un miembro del directorio debe ser decretada por el Poder Ejecutivo con el previo consejo de la comisión especial del Congreso. A este cuerpo lo integran, además del titular de la Cámara alta, los presidentes de las comisiones de Presupuesto y Hacienda y de Economía, del Senado, y de Presupuesto y Hacienda y de Finanzas, de Diputados. Quiere decir que los hombres que sellarán la suerte de Branda son Daniel Scioli, Jorge Capitanich, Rubén Marín, Carlos Snopek y Rodolfo Frigeri. Todos justicialistas.
En caso de que esta comisión le comunique a Kirchner que Branda no es idóneo para mantenerse en el cargo y aconseje su remoción, el jefe de Estado estará en condiciones de removerlo. Un proceso de este tipo se llevó a cabo en 2001 cuando se destituyó a Pedro Pou.
Algunos directores del Central consultados por este diario se mostraron satisfechos con la decisión de la Casa Rosada. La medida del juez Rafecas contra Branda había convulsionado al directorio de la institución. Si bien el ex senador ya había sido procesado judicialmente en un par de oportunidades, en ambas resultó beneficiado con el desprocesamiento. Esa es la defensa que ensaya Branda. Varios de sus colegas en el Central, en cambio, opinan que no pueden convivir con uno de los involucrados en una causa emblemática de corrupción.
La situación en el Congreso se le asemeja. Uno de los legisladores integrantes de la comisión admitió, en diálogo con Página/12, que “nadie se rasgará las vestiduras por Branda”. Otro, en forma retórica, se preguntó: “¿Alguien está dispuesto a pagar un costo político por defender a un hombre cuestionado, salpicado por las sospechas de corrupción?”
Primero menemista, luego devenido duhaldista, Branda es un verdadero sobreviviente de la política. Adherente a Guardia de Hierro, la agrupación de la derecha peronista con fuerte peso durante los años ’70 y los ’80, este formoseño de 55 años ocupó cargos clave. Fue senador durante nueveaños (1992-2001). Hasta que asumió en el Congreso se había desempeñado como vicedirector del Banco de Formosa.
Tal vez hayan sido sus buenos contactos políticos dentro del justicialismo los que le permitieron sortear sin ningún problema una acusación de haber llevado a la quiebra a aquel banco. La imputación fue rechazada por la comisión de Acuerdos del Senado in límine (de plano) por una cuestión formal: había llegado a la mesa de entradas de la cámara alta fuera de término. Era noviembre de 2001 y, en medio de la polémica, Branda ingresaba como director al Banco Central.
Ni siquiera el reclamo de la entonces senadora electa Cristina Fernández de Kirchner de que el Senado se abstuviera de realizar nombramientos tras el desprestigio sufrido por el caso de las coimas alcanzó para frenar la designación de Branda. Cuatro años más tarde, las condiciones políticas cambiaron. Y Branda está cada vez más cerca de dejar el Banco Central.

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