EL PAíS › MONTENEGRO REALIZO MAS ALLANAMIENTOS EN EL CASO SKANSKA

El debut de otra empresa trucha

Allanó un estudio contable y dos sociedades dudosas. El juez tomó la decisión luego de tomarle indagatoria al titular de Cunumí SA.

 Por Irina Hauser

El elenco de empresas truchas e intermediarios que actuaron para ayudar a Skanska a ocultar el pago de sobornos se agranda cada vez más. El juez federal Guillermo Montenegro allanó el jueves a última hora las oficinas de un estudio contable y de dos sociedades dudosas que habrían colaborado con la provisión de facturas para que la multinacional simulara gastos y con el cobro de los cheques correspondientes. Lo que motivó los nuevos procedimientos fue la declaración indagatoria del titular de Cunumí SA, una de las firmas que le dio sus facturas a la constructora sueca y habría cobrado un diez por ciento de trabajos que no realizó.

Los recientes allanamientos se hicieron en el estudio del contador Enrique Rubinsztain y en las firmas Conalbe SA y Comunications & Business, según informaron fuentes judiciales. El juez secuestró documentación, computadoras y discos rígidos. Los tres nombres habían sido señalados ante Montenegro por Raúl Orsini el jueves y serían importantes en la reconstrucción de la ruta de las coimas. Orsini es titular de Cunumí, una de las empresas que figura en el expediente junto con otras 22 que le aportaron facturas truchas a Skanska para disimular pagos irregulares por unos 17 millones de pesos en las obras de dos gasoductos.

Orsini admitió que dio comprobantes a Skanska por servicios que no prestó, aunque aseguró que lo hizo de buena fue y terminó engañado. También reconoció que en alguna oportunidad cambió los cheques de la compañía sueca por dinero en efectivo, una de las razones de su citación como imputado. El resto de los cheques, dijo, tenían como supuestos destinatarios a Conalbe y Comunications & Business. Sostuvo que Cunumí no es un “sello de goma” sino una contratista con trayectoria.

Según su relato, a mediados de 2005 fue contactado por Rubinsztain como representante de Conalbe SA y Comunications & Business. Estas dos sociedades, le habría dicho ese contador, habían acordado trabajos con Skanska, pero no calificaban con el nivel exigido. La propuesta era –según Orsini– que Cunumí figurara formalmente como contratada porque tenía capacidad técnica y financiera suficiente, pero los trabajos en teoría los realizaban las otras dos. Les daban, puntualizó, una comisión del 10 por ciento y la chance de quedar como proveedora de Skanska.

El arreglo, dijo Orsini, era que Cunumí facturaba el 100 por ciento, retiraba los pagos en cheques de la Banca Nazionale del Lavoro y luego depositaba el pago (90 por ciento) para Conalbe y Comunications. Lo que él mismo cambió por “cash”, o parte, habría vuelto a Skanska.

Aquí es donde, en esta indagatoria, entra en escena otro intermediario: el contador Alfredo Greco, que ya estuvo preso en la investigación del caso en el fuero penal tributario. El juez Javier López Biscayart lo señaló como nexo entre Skanska y la sociedad fantasma Infiniti Group, una de las proveedoras de facturas truchas. Orsini aseguró que Greco era quien le avisaba en nombre de Skanska cuando tenían un pago. Pero en un momento dado, agregó, hubo un sorpresivo cambio de metodología: Skanska pagaría directamente a las otras dos empresas que se suponía que ejecutaban las tareas porque necesitaban dinero. Ahí, dijo, Cunumí se abrió del negocio.

Todo indica que ahora Montenegro está juntando elementos para sumar otros imputados y llamados indagatoria. Parece que tendrá trabajo para las vacaciones de invierno.

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El juez federal Guillermo Montenegro hizo los allanamientos el jueves a última hora.
 
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