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El Presupuesto 2008 es ley entre cruces de “dibujo” y de “prudencia”

El Senado aprobó la ley de leyes con críticas muy fuertes de la oposición por la subestimación de las proyecciones. El oficialismo defendió el proyecto como base del modelo económico.

El Presupuesto 2008 fue convertido en ley ayer por la Cámara de Senadores. Tras una discusión de fuerte contenido político, el proyecto oficial fue votado afirmativamente por 37 legisladores, contra 13 que lo rechazaron. Tal como lo había establecido el Gobierno, la norma prevé un crecimiento económico del 4 por ciento y una inflación del 7,7 por ciento. La cotización del dólar, en tanto, se pautó en 3,20 pesos, apenas cinco centavos más caro que el cierre de ayer.

Tal como sucedió en la Cámara baja, en el Senado también hubo fuertes críticas de la oposición al proyecto oficial. Una de las definiciones más utilizadas por los legisladores fue que el Presupuesto es “un dibujo” que no se corresponderá con la realidad. Fue lo que ocurrió en los últimos años, donde el Ejecutivo subestimó proyecciones económicas para poder disponer del reparto de dinero de manera discrecional.

Algunas estimaciones privadas, como la de la consultora especializada Cippec, estimó que esos recursos adicionales treparían a unos 18 mil millones de pesos si se toman en cuenta las últimas subas en las retenciones a las exportaciones de cereales y de soja.

Una aproximación a lo que podría pasar el año que viene sucede con las estimaciones de recursos tributarios para 2007. En los primeros once meses del año ya se superaron las previsiones que se habían votado un año atrás.

La nueva Ley de Presupuesto contempla recursos por 169.462 millones de pesos, lo que representa un aumento del 17,3 por ciento, y gastos totales por 161.486 millones, con un ascenso del 15,9 por ciento sobre 2007. Además prevé un superávit fiscal en torno de los 27 mil millones de pesos, equivalente al 3,1 por ciento del Producto. En el Gobierno, no obstante, estiman que podría llegarse a 4 puntos del PIB. La norma también fijó un superávit comercial de 10 mil millones de dólares, nivel similar al que se obtendrá este año.

A diferencia de lo ocurrido en Diputados, el debate de los senadores fue caliente y con fuerte contenido político. Abrió la sesión el titular de la Comisión de Presupuesto e inminente gobernador del Chaco, Jorge Capitanich. Fue el encargado de enfatizar la defensa de la iniciativa. Dijo que la ley estaba en línea “con el crecimiento de la economía, la reducción de la pobreza y la indigencia y el aumento del empleo”.

Gerardo Morales, del radicalismo, salió a cruzarlo. Su crítica hizo centro en los manejos discrecionales del Gobierno ante la subestimación de los indicadores económicos y, en ese sentido, disparó contra los superpoderes del jefe de Gabinete, Alberto Fernández.

Miguel Pichetto, como jefe de la bancada del Frente para la Victoria, fue el responsable de cerrar la posición del oficialismo. Hizo una cerrada defensa del superávit fiscal que se prevé para el año que viene y que “no fue conseguida por los gobiernos liberales” que precedieron al actual. En su discurso también reivindicó la política de obras públicas y el incremento de las retenciones a las exportaciones “para aplicar subsidios con fines sociales”.

La polémica se encendió cuando mencionó que en la actualidad, a diferencia de otros momentos históricos, existe “un modelo de país” y aprovechó la ocasión para alabar al secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. “Cumplió su tarea con eficacia.” Sorprendió a sus colegas cuando mencionó que “también fue acertada la decisión” de mantener a Moreno en funciones. Hasta el momento, el secretario no fue ratificado en su cargo formalmente, aunque Cristina Kirchner dio señales de que lo sostendrá en el puesto.

El jefe del bloque radical, Ernesto Sanz, criticó al Gobierno y a sus colegas oficialistas en el Senado. Primero apuntó que ahora “no hay plan económico, ni un programa de lucha contra la inflación, porque el nuevo ministro va a seguir con el control de precios”. También ensayó una comparación del actual momento con los años ’90, al afirmar que si bien “hay nuevos actores empresarios”, éstos “están muy vinculados al poder político”. Pichetto salió al cruce al resaltar que “ahora hay una burguesía nacional”.

A su turno, el socialista Rubén Giustiniani criticó la distribución de partidas presupuestarias. “Faltan inversiones importantes en educación y salud”, dijo. Los rubros “Ciencia y Técnica”, “Salud” y “Asistencia Social” son los que dispondrán de los mayores incrementos en términos reales del 20,0, 17,8 y 14,3 por ciento, respectivamente.

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El senador Jorge Capitanich, titular de la Comisión de Presupuesto, tuvo a su cargo abrir la sesión.
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