EL PAIS › PáGINA/12 EN UNO DE LOS PIQUETES INSTALADOS CAMINO AL PUERTO DE ROSARIO

“No respondemos a las entidades”

Con camionetas y tractores, los productores mantienen cortado el cruce de las rutas 13 y 14. Desconfían de la dirigencia agraria y aseguran que no reclaman sólo por las retenciones. Si el Gobierno las quitara, dicen, el conflicto continuaría.

 Por Laura Vales

Desde Rosario

El cruce de la ruta 12 con la 14, en la localidad de Piñero, es el lugar de uno de los piquetes instalados camino a Rosario. Ubicado en la vía por donde pasan camiones cargando granos de Santa Fe, Córdoba y el norte de Buenos Aires hacia el segundo puerto del país, el corte permanece desde el inicio del lockout. Es una carpa rodeada de un paisaje ya conocido: mucha camioneta 4x4, algunos autos estacionados al sol, tractores y cosechadoras. Ayer, según la policía santafesina, hubo quince piquetes como éste en la provincia de Santa Fe. En la mayoría, los productores permanecieron al costado del asfalto. El panorama en Rosario fue de menos cortes que los vistos durante la semana y con menor cantidad de gente participando, lo que fue atribuido al festejo del Día del Padre.

La concurrencia en Piñero ayer consistía en unas veinticinco personas. Otros datos sobre la escena: salvo un vendedor de maquinaria agrícola, todos eran productores y propietarios de sus tierras. Todos dijeron plantar soja y, además, trigo y legumbres. Todos se definieron como autoconvocados, no alineados con ninguna de las entidades del agro, pero “seguidores de Alfredo De Angeli”.

Frases anotadas de la conversación sobre “la crisis del campo”:

- “Las retenciones fueron la gota que rebalsó el vaso, pero reclamamos por muchas otras cosas, como la tenencia de las tierras.”

- “Una Pick Up Ranger 4x4 costaba hace dos años 570 quintales de soja, doble cabina. Hoy no te alcanza ni para la mitad.”

- “La Ranger más barata está a 1200 quintales de soja.”

- “Los insumos subieron: el glifosato estaba a 2 dólares con 20, y ahora no baja de 7 con 80.”

- “No respondemos a las entidades. Las bases no les responden, decidimos todo en asamblea. Si fuera por ellos, ya no habría ningún corte.”

–En ese escenario disperso, de cortes realizados por autoconvocados, cada cual con su asamblea, ¿cuál sería la solución?

–El reintegro automático y real de las retenciones a los que somos pequeños productores.

–Entonces, ¿sin retenciones a la soja se termina el conflicto?

–¡No!

–¿Por qué no están en la agenda los otros pedidos, los que dicen que tienen como pequeños productores?

–¡Pero las cosas no se van terminar acá!

–La pelea recién empieza.

La conversación dura casi una hora y la impresión es que, tarde o temprano, siempre termina invariablemente en la palabra soja. Llegan más periodistas y fotógrafos. Alguien tira una bomba de estruendo en el medio de la ruta, la alarma de una Ford F 100 doble cabina suena sin que nadie la apague.

Los productores hacen control de cargas para frenar los camiones con granos solamente, pero unos kilómetros más adelante, sobre la misma ruta, hay otro piquete de transportistas que es un filtro más duro. Son once, todos dueños de sus camiones.

Una de las consecuencias de los piquetes es la escasez de combustible en las estaciones de servicio, donde desde el viernes se forman largas colas para llenar el tanque. Algunas estaciones están cerradas. El miedo a que la ciudad se quede sin combustible hace que más gente vaya a comprar, lo que agrava el problema. En los supermercados faltan algunos productos, especialmente lácteos, pero las góndolas no están vacías. También hay frutas y verduras.

En el puerto, en cambio, la situación es de parálisis. En las 22 terminales portuarias del Gran Rosario desde el jueves prácticamente no ingresan camiones. La semana pasada, según la Bolsa de Comercio de Rosario, sólo lo hicieron cinco camiones. En las calles de entrada al puerto, el sábado a la mañana se podía encontrar a grupos de estibadores que, sin trabajo, siguen yendo a esperar la llegada de algún camión. Hace dos días –dijeron a Página/12– entraron vehículos con frutas y azúcar, pero en general el panorama es de inactividad.

Sentados en el cordón de la vereda, estibadores contaron que ganan 86 pesos por un turno de trabajo de seis horas. Como son personal eventual, cuando no trabajan, no cobran. También en los gremios se siente el golpe. El secretario general del Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros, Adrián Dávalos, anunció por ejemplo que de continuar el lockout habrá más suspensiones de trabajadores. “Si es necesario -advirtió-, vamos a salir desactivar los piquetes” que impiden el ingreso de mercadería a las terminales. El puerto tiene una serie de puertas de entrada; la de la Unidad 6 corresponde a los cereales. En una jornada de actividad normal entran allí mil camiones. Ahora es como una planta abandonada.

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“Las retenciones fueron la gota que rebasó el vaso, pero reclamamos muchas otras cosas, como la tenencia de las tierras.”
Imagen: Sandra Cartasso
 
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