EL PAíS › LA INTENCIóN OFICIAL ES REPRIVATIZAR CUANTO ANTES

Una decisión tomada con resignación

 Por Daniel Miguez

La decisión de hacerse de las acciones de Aerolíneas Argentinas y Austral –anticipada por PáginaI12 el 12 de julio pasado– fue tomada por el Gobierno con más resignación que entusiasmo. Y lo señaló ayer la misma presidenta Cristina Fernández de Kirchner, cuando dijo sin vueltas: “Me habría gustado que este acto no hubiera tenido lugar, que quienes adquirieron la empresa hubiesen podido llevar adelante una operación exitosa”.

Es que deberá hacerse cargo de un gasto enorme que no estaba en sus planes y, además, conceder que Marsans –la operadora de las dos líneas aéreas– se saliera con la suya, porque más allá de las quejas mediáticas para sacar alguna ventaja extra, era evidente que quería desprenderse de las compañías. La intención de la Presidenta es poder reprivatizar cuanto antes Aerolíneas, o al menos vender un buen caudal de sus acciones. No le causa gracia que sea el Estado el que esté a cargo de la operatividad de la empresa. Sabe que cualquier problema de los muchos y habituales que tenía Aerolíneas en manos de Marsans, ahora eventualmente puede convertirse en un costo político para el Gobierno.

Un costo que no pagó, sin embargo, y pese a la insistencia de la oposición, fueron las supuestas rispideces con el gobierno español. Es cierto que José Luis Rodríguez Zapatero recibió acusaciones de algunos sectores empresarios de su país por “descuidar” los intereses españoles en la Argentina. Y también es cierto que hubiera preferido que las cosas quedaran como están. Pero a la vez envió mensajes claros para que Argentina avanzara con su idea pero haciendo el menor ruido posible para que Marsans no levante la voz en España.

En parte para tener el mayor respaldo posible en el millonario desembolso y en parte para dar respuesta a los renacientes reclamos de consenso, la Presidenta envió al Parlamento el proyecto de la reestatización de Aerolíneas. El Congreso es el mismo que el jueves pasado le dio un duro golpe al Gobierno. Pero ya hay muchísimos funcionarios del oficialismo que no ven tan mal el resultado del test en el Senado. Quizá por aquello de que a veces es preferible una buena derrota que una mala victoria.

Es que con el rechazo a las retenciones móviles se acabó el conflicto con las cámaras agropecuarias que no sólo tuvo en vilo al Gobierno, sino a la casi toda la sociedad. Muchos de esos funcionarios percibieron que la gente se tranquilizó. Y es más: recuperó la expectativa, como se comprobó en el movimiento comercial del último fin de semana, cuando volvieron a venderse electrodomésticos, artículos electrónicos y hasta autos, casi en los niveles previos al conflicto. “Ahora que la gente está tranquila y expectante es la gran oportunidad de recuperar terreno. Es la ocasión de transformar lo que nos parecía tan malo en algo ventajoso”, señaló una de las fuentes consultadas por PáginaI12.

De todos, habrá que esperar un tiempo para que el Gobierno se recupere plenamente porque “el dolor que la causó a la Presidenta la actitud de los que se dieron vuelta fue muy grande”, según coinciden sus allegados. Quizá falten unos pocos días para que empiecen a salir a la luz medidas que signifiquen recuperar la iniciativa política. Al acto de ayer sobre Aerolíneas no se lo puede ubicar en ese lugar por el contexto en que se dio la reestatización, pero igual, a los fines de esta coyuntura política, al Gobierno le sirve para empezar a hablar de otros temas.

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