EL PAíS › OSVALDO CHAMORRO, EL SUCESOR

Del mismo palo

 Por Gustavo Veiga

El comisario mayor retirado Osvaldo Horacio Chamorro apenas pudo compartir un mes y medio en la cúpula de la Policía Metropolitana con su ahora ex jefe y amigo. Los dos habían sido designados por el decreto 607 de Mauricio Macri el 10 de julio último, pero desde anoche se quedó solo y con el cargo del renunciante Jorge “Fino” Palacios. La estrecha relación que los une, que se habría extendido a la actividad comercial en una empresa denominada Strategic Security Consultancy (su nombre no necesita traducción), sugiere que poco o nada habrá de cambiar en las coordenadas de la nueva fuerza.

La salida de Palacios, forzada por la denuncia de encubrimiento que tiene en la causa AMIA y la avalancha de repudios que había recibido su designación, sorprendió al jefe de Gobierno porteño, que se empecinaba en mantenerlo.

Chamorro es un hombre de larga trayectoria en la Policía Federal, igual que su camarada eyectado de la jefatura. Pero el destino profesional que se habían imaginado no podrán compartirlo. Ni siquiera llegaron juntos al acto de egreso de la primera promoción de cadetes de la Metropolitana. El Fino quedó fuera de juego y deberá responder ante la Justicia. El heredero de su cargo ahora estará más expuesto a las críticas y los humores políticos.

Retirado en 2004 de la Federal por una orden del ex ministro Gustavo Beliz junto a otros 106 efectivos, el nuevo jefe de la policía porteña tiene 55 años (nació el 2 de noviembre de 1953) y es abogado. Chamorro se sumó a la fuerza en 1977 y se hizo camino dentro del escalafón administrativo, un área que hoy se conoce como Superintendencia de Planificación y Desarrollo. Pasó por el Departamento de Doctrina y Planes, fue director general de Proyectos y Planificación y otras dependencias semejantes. En definitiva, es uno de los federales que cubrieron este año casi el 90 por ciento de los cargos que requería la Policía Metropolitana para su conformación.

Como el gobierno porteño ofrece sueldos más altos que las otras fuerzas, la dupla Palacios-Chamorro consiguió tentar a centenares de efectivos para que abandonaran el uniforme azul. Inclusive, los dos camaradas de armas pasaron a percibir haberes muy superiores, que incluso se duplicaron gracias a la caridad de Macri. Un decreto, el 380 de este año, estableció una fórmula de enganche con el Poder Judicial porteño para el jefe de policía y sus oficiales. Y otro, el 210 –según se denunció–, les permitiría a los nuevos cuadros de la Metropolitana percibir de manera simultánea al salario que les pague la ciudad de Buenos Aires y la jubilación, pensión o retiro de la fuerza de donde provenían.

Por sus jerarquías y posición económica, Palacios y Chamorro quizá no reparen en ese detalle. Ambos conocen muy bien lo prolífico que puede resultar el negocio de la seguridad en manos privadas. Strategic Security Consultancy es una compañía que tiene dirección en Maipú 216, piso 7, oficinas B y C. Fino fue uno de los fundadores de la empresa en julio de 2006, pero luego cedió la titularidad a su suegro. Su sucesor en la policía porteña suele frecuentar esa dirección. Pero en la página web de la SRL, el que figura con fotografía es su ex jefe.

Allí puede leerse: “La reconocida y valorada trayectoria profesional del señor Comisario Mayor (R) de la Policía Federal Argentina, Jorge Alberto Palacios, tanto en el país como en el extranjero, con más de 34 años de experiencia profesional, avalan la línea direccional y de conducta de Security Strategic Consultora. Sus antecedentes profesionales han sido objeto de valoración y reconocimiento en países como Estados Unidos, Italia, Uruguay, Israel, Brasil, Chile, Francia y España, entre otros, donde ha merecido premios por cooperaciones a las policías de esos Estados...”

Chamorro, seguramente, haría suyo cada uno de estos conceptos.

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