EL PAíS › LAS ESCUCHAS A CARLOS AVILA

Sospechoso multifunción

 Por Irina Hauser y Raúl Kollmann

La increíble trama de las escuchas al empresario televisivo Carlos Avila empezó hace ya tres años e incluye pinchaduras ilegales a su teléfono ordenadas en cinco causas judiciales distintas sobre toda clase de delitos y crímenes, desde el robo de un banco hasta un asesinato. La mecánica fue la misma –aunque multiplicada– que se usó para espiar a Sergio Burstein, de Familiares de las Víctimas del atentado a la AMIA, y que consistió en vincularlo falsamente con expedientes judiciales reales. Todos los casos tienen un denominador común: quien retiraba los casetes con las conversaciones era Ciro Gerardo James, el policía-abogado-espía que se convirtió en pesadilla para el gobierno de Mauricio Macri desde que se supo que trabajaba en el Ministerio de Educación porteño, que tramitaba su ingreso a la Policía Metropolitana de la mano de Jorge “Fino” Palacios y que ya frecuentaba las oficinas de esa fuerza desde hace unos tres meses, según surge de la investigación a cargo del juez Norberto Oyarbide.

La sucesión de pinchaduras a Avila fue confirmada por un informe de la SIDE que recibió Oyarbide, quien empezó investigando el espionaje a Burstein y no para de toparse con sorpresas. Las intervenciones al teléfono del empresario televisivo empezaron en 2007. Todas se hicieron con órdenes judiciales en una cadena de causas penales –un modo de evitar prolongar la escucha– que tramitan en Capital Federal y Misiones. James retiraba las cintas de la central de inteligencia.

- La primera escucha, del 23 de agosto al 7 de septiembre de 2007, se hizo en una causa por el robo a mano armada de un banco, investigada por el juzgado de instrucción porteño 15, a cargo de Rodolfo Cresseri. El caso está en etapa de juicio oral.

- La segunda fue entre el 25 de octubre y la Navidad de ese año. La indicó el juzgado de instrucción 2 de Posadas, al mando de José Luis Rey.

- La tercera se concretó entre el 18 de febrero y el 17 de julio de 2008 y también fue ordenada por el juez Rey. Las escuchas empezaron en la causa 1288/04, pero en el medio el magistrado las cambió al expediente 696/08, un movimiento que daría cuenta de lo irregular de la medida.

- La última es entre el 17 de marzo y el 17 de julio de este año, en una causa de 2005 por el asesinato de un contador, la misma en que le grabaron las conversaciones a Burstein entre agosto y septiembre. Es del juzgado 1 de Posadas y las pinchaduras fueron dispuestas por el juez Horacio Gallardo y también por el juez Rey como subrogante.

Las intervenciones telefónicas de los juzgados de Misiones se originaron con pedidos de la Dirección de Investigaciones de la policía local. Junto con James, están presos tres policías misioneros acusados de participar en el armado de datos falsos. El juez estaría por procesarlos a todos. Ahora, también, crecen las sospechas sobre los jueces.

En el juzgado de Oyarbide vienen juntando indicios que alimentan la sospecha de que detrás de las escuchas a Burstein estaba el Fino Palacios. Se hicieron en la época en que era inminente su procesamiento por encubrimiento en la causa AMIA y que los familiares de las víctimas reclamaban su desplazamiento de la jefatura de la Policía Metropolitana, resistida por el gobierno de Macri hasta que no le quedó más remedio. Palacios gestionó en persona el ingreso de James –con quien había trabajado Investigaciones de la Federal– a la nueva fuerza porteña según varios testimonios. Los investigadores confirmaron que en los últimos dos meses se comunicaron 150 veces. El Fino usaba un teléfono de su agencia de seguridad ARPA. James, indican las antenas de Nextel, hablaba seguido desde adentro del Ministerio de Seguridad Porteño, donde están las oficinas de la Metropolitana. También hablaba con el actual jefe, Osvaldo Chamorro, entro otros ex federales reciclados en la fuerza porteña.

Las escuchas vía juzgados de Misiones también llevan a Palacios, quien conoce bien la provincia, donde montó una delegación de la Unidad Antiterrorista. James viaja allí cada dos por tres.

En el caso de Avila, quienes lo conocen dicen que las escuchas están ligadas a las transmisiones de fútbol. La versión es que ya en 2007, la AFA y Julio Grondona barajaban romper el contrato con Torneos y Competencias, algo que ocurrió este año. En 2007 hubo un acercamiento de la AFA con Avila a raíz de que fue el creador de Torneos y había vendido la empresa. El plan era la creación de un canal exclusivamente de fútbol. Una teoría es que el espionaje se pudo haber iniciado para escuchar la marcha de aquellas negociaciones en las que, finalmente, Grondona y los clubes no se animaron a dar el paso. Era también época de la campaña electoral y el gobierno nacional tampoco podía ocuparse de impulsar la idea de transmitir el fútbol en forma masiva, sin costo.

Avila fue a Tribunales ayer a la tarde a notificarse de la situación. Sus allegados creen que semejante operación de espionaje tiene que haber sido encomendada por gente poderosa, ya que tiene un altísimo costo y requiere estructura. Por ahora ni él ni los otros tres policías revelaron para quién hacían el trabajo. Pese a que los carearon mantuvieron el silencio, por eso se les negó la excarcelación. El juzgado estudiará con quién se comunicaba James en los últimos años y rastrea si hubo más escuchas ilegales, a pedido de quién y quiénes más participaron.

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