EL PAíS › MIRET DEJó TRASCENDER QUE FUE VíCTIMA DE LOS HERMANOS JULIá

Un engaño difícil de demostrar

La defensa de Matías Miret dejó trascender que su cliente no sabía nada de la cocaína secuestrada. La hipótesis es difícil de sostener si se tiene en cuenta que el aviador ya había volado a Bolivia con dos supuestos proveedores de cocaína.

 Por Raúl Kollmann

La defensa de Matías Miret hizo trascender ayer que “fue engañado” por los hermanos Juliá y que él no sabía que la droga estaba en el avión. La hipótesis de que alguno de los hijos de los brigadieres iba a tratar de desvincularse del caso ya fue adelantada por este diario el sábado pasado, pero tanto el juez catalán como el argentino tendrán que mirar detenidamente cuánto hay de cierto en lo que sostiene Miret. Por de pronto hay un dato que le juega en contra: según el expediente que maneja el juez Marcelo Aguinsky y que tiene relación con una banda de narcos colombianos y mexicanos, Miret también estuvo en el avión que llevó al aeropuerto de Viru Viru, en Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia, a dos supuestos proveedores de cocaína. Por un lado, un ciudadano colombiano, John Wilson Díaz Velez, y por otro, un argentino, Daniel Amitrano. Es decir que Gastón Miret estuvo metido en los dos vuelos de Medical Jet que se están investigando en relación con el narcotráfico.

Uno de los puntos clave que puede indicar la responsabilidad de los hermanos Juliá y de Miret es la forma en la que iba acondicionada la droga. Si estaba en placas entre el fuselaje o bajo el tapizado, alguno de ellos podría no saber que estaba la cocaína, pero si los paquetes sellados –en envoltorios habituales para evitar que se reduzca la pureza– fueron encontrados como carga del avión, ninguno podía desconocer que transportaban la droga.

Por ahora, las autoridades españolas no han dado a conocer ese aspecto y en la Justicia argentina todavía no tienen las fotos que habitualmente se envían mostrando cómo se escondía la droga.

Esto hace que tampoco esté confirmado el lugar donde se embarcaron los 944 kilos de cocaína. En el juzgado en lo Penal Económico de Alejandro Catania no tienen un informe categórico de las autoridades españolas, pero la hipótesis que prevalece en el magistrado es que la cocaína podría haber salido de la Argentina. Sucede que en Barcelona, el juzgado dejó entrever que la aeronave estuvo sólo 75 minutos –una hora y cuarto– en Cabo Verde y que ese tiempo resulta insuficiente para acondicionar la carga en forma sofisticada, es decir en el fuselaje. En ese caso, la escala en Cabo Verde se explica porque el Bombardier Challenger 604 no tiene autonomía de vuelo como para hacer Buenos Aires-Barcelona, pero la droga se habría cargado en la Argentina.

La otra alternativa es que la cocaína se haya subido al avión en Cabo Verde. Lo que juega a favor de esta hipótesis es que Europol y las Naciones Unidas ya han diagnosticado en forma reiterada que Cabo Verde es uno de los puntos clave en el tráfico de drogas hacia Europa. Y, además, se suma el argumento de que las cuentas de las horas de vuelo no cierran. Si el Bombardier llegó a Cabo Verde a las siete del 2 de enero, tardó una hora en cargar el combustible y después voló a Barcelona, debió llegar entre las doce y la una del mediodía a El Prat y las autoridades descubrieron la droga a las 15. Hay entre dos y tres horas inexplicadas, que tal vez habrían sido usadas para cargar la droga. Eso lleva a desconfiar de los datos aportados por las autoridades de Cabo Verde.

En caso de que los investigadores concluyan que la cocaína fue acondicionada en el avión en la Argentina, todas las miradas confluirán en la Base Aérea de Morón. Está probado que la aeronave de Medical Jet estuvo allí y veteranos jueces en lo Penal Económico evalúan que tres hijos de conocidos brigadieres debieron tener todas las facilidades para moverse sin que les hagan demasiadas preguntas. Los magistrados consultados por este diario creen que habrá que citar uno por uno a quienes estuvieron de guardia y al personal civil de la Base y tarde o temprano surgirá una pista. “Alguno dirá que vio a cuatro o cinco personas trabajando en circunstancias extrañas, entrando alguna camioneta que les llamó la atención o cualquier indicio que sirva de base para redondear la investigación. Por supuesto, esos testigos terminarán diciendo cuáles de los protagonistas, es decir cuáles de los hijos de los brigadieres, estuvieron en el proceso de carga”, explicó uno de los jueces más experimentados.

En cualquiera de las variantes, el argumento de Miret de que fue engañado por los Juliá requerirá de pruebas que tengan contundencia. El antecedente que consta en la Justicia argentina es que también participó del otro vuelo dudoso, a Santa Cruz de la Sierra. En la Justicia española el antecedente más conocido por los argentinos es de octubre de 2006. Dos modelos detenidas también en Barcelona, Belén Tellez y Jessica Almada, que viajaban con su representante Alejandro Panno, aseguraron también que fueron engañadas. Panno aceptó la responsabilidad sobre las valijas con 16 kilos de cocaína que llevaban las chicas, aunque sostuvo que él no sabía que la droga estaba en el forro del equipaje. Belén y Jessica estuvieron presas casi dos años, fueron absueltas, mientras que Panno resultó condenado a once años de prisión. Habrá que ver qué declararon los hermanos Juliá, pero para Miret no será nada fácil desvincularse del caso.

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