EL PAíS › COLAZO ANALIZA SU VICTORIA EN TIERRA DEL FUEGO

“La gente quiere un cambio”

 Por Karina Micheletto

La victoria del radical Jorge Colazo al frente de la fórmula que comparte con Hugo Coccaro, un justicialista disidente vinculado a Adolfo Rodríguez Saá, provocó un extraño cruce de marchitas en los festejos de Ushuauaia. Aunque la mayoría de los que las cantaban no se sabían todas las estrofas. “Viva Perón, viva Evita y viva Yrigoyen”, arengó una legisladora peronista durante la celebración multipartidaria. “Se cumplió aquello de ‘todos unidos triunfaremos’”, chicaneó alguien. “Unidos pero no revueltos”, se apresuró a aclarar Colazo, un cordobés radicado en Tierra del Fuego desde su adolescencia, el primer riograndense en obtener la gobernación en la histórica disputa entre Río Grande y Ushuauaia, las dos ciudades fueguinas más importantes.
Colazo derrotó en ballottage el domingo pasado al candidato del PJ, Carlos Manfredotti, por 5 puntos y medio. El presidente Néstor Kirchner había apoyado a regañadientes al ex menemista Manfredotti, después de pelear la candidatura de Daniel Gallo, actual vicegobernador, quien finalmente se postuló para revalidar su cargo. Hasta el lunes a la noche, Kirchner no había hecho el llamado de felicitaciones de rigor. Sí lo había hecho Aníbal Fernández, ministro del Interior. “En la charla con el ministro quedó claro que vamos a mantener un contacto fluido y productivo”, aseguró el gobernador electo en diálogo con Página/12. “El Presidente es patagónico y ese es el primer punto en común importante. Lo vamos a ayudar porque queremos que le vaya bien a él y al país”, sostuvo.
“Esta victoria deja en claro que la gente quiere un cambio en serio, y que está dispuesta a jugarse por ese cambio. El domingo le ganamos a un aparato infernal”, se alegró Colazo en ánimo de balance. “Manfredotti apeló a todos los recursos de una década que la gente quiere dar por terminada: repartió bolsones de comida, utilizó políticamente los planes sociales, amenazó a los empleados públicos con despidos, compró militantes, fiscales. Hasta adelantó las elecciones pensando que nosotros no íbamos a llegar a definir un candidato. Pero en la gente fue más fuerte el repudio a esos métodos que el miedo”, agregó.
Muchos hablan de la derrota de Manfredotti antes que de la victoria de Colazo. El último escandalete que tuvo en vilo a los fueguinos fue el de una flota de aviones de la Fuerza Aérea con gastos pagos por el PJ que trajo a votar a los jóvenes que están estudiando afuera de la provincia. “Seleccionaron a los que viajaban por su ideología. No sólo les preguntaban a los chicos a quién iban a votar, también cruzaban padrones para rastrear quiénes eran los padres. La metodología fue casi nazi, y el derroche de dinero fue ofensivo para una provincia que no la está pasando bien”, denunció Colazo.
En una provincia con una inédita tasa de desocupación del once por ciento, y un parque industrial promocionado y luego vaciado en el que los circuitos turísticos incluyen la visita a “las ex fábricas”, la renovación política aporta cierta esperanza de cambio. Claro que las maniobras electorales retrasaron hasta el año que viene la concreción de lo expresado en las urnas. Aquí se adelantaron las elecciones pero no el traspaso de mando, y habrá que esperar hasta el 10 de enero para el recambio provincial.

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