SOCIEDAD › INICIAN OBRAS PARA MEJORAR EL TRADICIONAL JARDIN DE PALERMO

El Botánico viene con todas las luces

La obra consiste en la renovación, reemplazo e instalación de nuevas luminarias y en la construcción de nuevos caminos internos.

 Por Eduardo Videla

Opaco y con algunos signos de descuido, el Jardín Botánico porteño quiere recuperar el brillo que tuvo en sus tiempos de esplendor. Una serie de obras encaradas por el gobierno porteño apuntan a hacerlo más accesible, seguro y atractivo a los ojos de los porteños y el turismo. La primera parte de la obra ya comenzó: es la construcción de un camino interno de cemento, apto para la circulación de personas discapacitadas, como reemplazo parcial de los senderos de pedregullo colorado. La segunda etapa tendrá resultados más rutilantes: consiste en la renovación y reemplazo de luminarias y en la instalación de nuevos reflectores, tanto para mejorar la seguridad de toda el área como para realzar la estética nocturna del parque.
Las obras ya están en marcha y obligan al cierre parcial del Botánico: la entrada principal, frente a Plaza Italia, está momentáneamente clausurada y los visitantes deben acceder por la puerta de la avenida Santa Fe, según pudo comprobar ayer Página/12 durante una recorrida. Los obreros de la Dirección de Espacios Verdes trabajan en la construcción del camino interno, de cemento alisado rojo, con una superficie antideslizante y rampas de acceso por las dos entradas principales.
El sendero tendrá en total unos 400 metros y comunica el ingreso por Plaza Italia con la casona de ladrillos a la vista, sede de la Dirección de Espacios Verdes de la ciudad. Rodea luego, en un círculo, el cantero con los árboles más añosos del parque, y luego sigue paralelo a Santa Fe, hasta el reloj de sol que está unos cien metros hacia el sur, junto a una fuente.
Además de permitir el acceso para personas que se movilizan en sillas de ruedas y facilitar el traslado de cochecitos de bebés, el camino hace transitables los senderos que, en los días de lluvias continuas se vuelven resbaladizos por el barro.
La segunda etapa comprende la renovación total del alumbrado del Botánico. “Por un lado, incluye la reparación de las farolas perimetrales, muchas de las cuales tienen sus bombitas quemadas o, directamente, la instalación eléctrica inutilizada”, dijo a Página/12 el director de Espacios Verdes, Eduardo Malis. “El objetivo es reforzar la iluminación por seguridad, pero además por una cuestión estética, para resaltar algunas de las especies más valiosas que tiene el Botánico”, informó Malis.
Otra de los beneficiados por los reflectores será la casona de estilo inglés, con ladrillo a la vista, de planta baja y primer piso, ubicada en el centro del parque. Es la casa donde habitó Carlos Thays, el primer director de Parques y Paseos de la ciudad, en la época en que diseñó, además del Parque Tres de Febrero, el Lezama y el Chacabuco. Allí hoy funciona la Dirección de Espacios Verdes y además hay una biblioteca, con 600 libros y 6000 publicaciones especializada en botánica y jardinería. Para llevar a cabo la obra, la Secretaría de Medio Ambiente porteña –de la que depende Espacios Verdes– firmará un acuerdo con la Secretaría de Obras Públicas de la ciudad, que será la encargada de licitar y adjudicar los trabajos.
Delimitado por las avenidas Las Heras y Santa Fe y por la calle República Arabe Siria, el triángulo que conforma el Botánico tiene una extensión de siete hectáreas. En noviembre cumple 105 años de vida. En su interior hay más de 4000 especies, entre autóctonas y exóticas, de árboles y arbustos, incluidas las que se encuentran en el invernáculo, de origen tropical.
El paseo se salvó del embate pivatizador que encabezó Carlos Grosso, quien puso al Jardín Zoológico en manos privadas. El Botánico también estaba en los planes de la concesión, pero la oposición de arquitectos, paisajistas obligó a cambiar de planes. Desde entonces, el espacio fue cayendo en el descuido hasta que en 1998, cuando cumplió un siglo, sehicieron algunas obras de remodelación y restauración: se instalaron bancos de hierro y madera, se reparó el sistema de riego y se abrieron senderos que estaban abandonados. Hoy, el Botánico se encuentra bien señalizado, con carteles indicadores en casi todas las especies, pero necesita inversión en mantenimiento: hay columnas a las que le faltan los reflectores y pérdidas de agua por algún caño roto. Además, las deficiencias de iluminación hace riesgosa la permanencia en el lugar después de la caída del sol: el paseo está abierto hasta las 20.
“La iluminación no sólo brindará más seguridad en el interior del Botánico sino en su perímetro, para la gente que transita por la vereda”, confió Malis.
En un rincón privilegiado de Palermo, el clima bucólico que genera el Botánico ofrece un espacio para la lectura o el estudio, un recorrido tranquilo para paseantes melancólicos, un paisaje atractivo para los aficionados a la fotografía o las artes plásticas o, simplemente, un lugar para mirar el verde y pensar en nada.
Y, por supuesto, una hogar para decenas y decenas de gatos que encontraron amparo entre las especies botánicas. Los vecinos del barrio, incluso, han visto una mutación de especies en los últimos tiempos: los felinos han logrado alejar a las ratas, pero no a las comadrejas, que proliferan en el lugar.

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Obreros de la Dirección de Espacios Verdes construyen un camino para mejorar la accesibilidad.
 
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