SOCIEDAD

Un plan para llevar el crimen del cardiólogo a la hipótesis sexual

El abogado del médico preso por la muerte de Martínez Martínez pidió la exhumación del cadáver. Busca saber a quién pertenece el semen hallado en su ropa interior. Una pericia determinó que la marca del arma homicida es la misma que tenía Morelli.

 Por Horacio Cecchi

El caso Martínez Martínez comenzó a recorrer el lento y gomoso camino de las estrategias. Ayer, Rubén Lombardi, abogado del médico Néstor Morelli, pidió la exhumación del cadáver del cardiólogo. Durante la autopsia, los forenses habían detectado restos de semen en la ropa interior de la víctima. El abogado sostuvo que entre las 14 y las 16.30 del día del crimen nadie sabe qué hizo y qué no hizo Martínez Martínez. La teoría de Lombardi es que en esas horas la víctima pudo haber mantenido relaciones sexuales que derivaron en el crimen. Lombardi pidió que se realice el ADN de esa muestra para determinar si corresponde o no a la víctima. El objetivo no es difícil de deducir: incorporar a la causa una motivación diferente a la de la vendetta, con la que se complica Morelli. Fuera de la hipótesis, la situación de Morelli tiende a complicarse con evidencias: una nueva pericia balística amplió datos. Determinó con exactitud la marca del arma homicida: fueron disparados por una Bersa .380, igualita a la del doctor Morelli.
Cuando se realizó la autopsia al cuerpo del cardiólogo asesinado los forenses detectaron restos de semen en su ropa interior. El dato consta en el expediente. También durante esa autopsia se tomó una muestra sanguínea usual para hacer constar luego el ADN de la víctima para el caso de comparaciones con pruebas futuras. Pero la prueba de ADN resultó fallida. Ayer, Lombardi solicitó a la jueza María Bértola la exhumación del cadáver para tomar una nueva muestra con la que se pueda determinar el patrón genético de la víctima.
El abogado solicitó además la determinación del ADN de la muestra de semen, para comprobar si correspondía o no a la víctima. Sin aguardar el resultado, Lombardi se lanzó a la carga: pidió al juzgado que informe sobre la posibilidad de que el cardiólogo haya mantenido “relaciones sexuales naturales o antinaturales previo a su muerte, así como también si fue abusado sexualmente o violado –dijo a la agencia Télam–. La presencia de esa sustancia sólo se explica si hubo relaciones sexuales previas, masturbación o si fue una muerte por asfixia, que no es éste el caso”.
El perito Hugo Nandín dijo a Página/12 que “se puede producir un espasmo cadavérico que provoque una polución post mortem. Es común en los casos de asfixia, pero también puede ocurrir cuando un proyectil ingresa la zona del plexo lumbar”.
La teoría del abogado es pristina y transparente: en caso de comprobarse que los ADN de ambas muestras no concuerden, estará en libertad de introducir una variante a la investigación: la del crimen por motivaciones sexuales, diferente a la motivación de vendetta que le adjudica la jueza Bértola. Y con nueva motivación, también podrá incorporar un sospechoso nuevo pero también desconocido, limpiando de culpas a su defendido.
Ayer el propio Morelli intentó patear el tablero. En comunicación telefónica con América TV desde el penal de Ezeiza, Morelli negó todo. “Yo trabajo desde hace diez años en el Hospital de Clínicas como médico de la Unidad Coronaria y hace diez años que conozco a Martínez Martínez -declaró y para sorpresa de todos, agregó–. Con él nunca tuve una enemistad.” Sorprende porque al dictar la prisión preventiva, la jueza Bértola consideró como pruebas los testimonios de 15 médicos (muchos de los cuales relataron los enfrentamientos entre ambos), la intención de Martínez Martínez de relevar del servicio a Morelli, sus miedos a medida que iba enterándose de varias causas iniciadas contra el médico y sus reclamos de sanción.
Morelli negó responsabilidad en las denuncias por robo, amenazas y abuso sexual, presentadas por médicos del Clínicas, del Tornú y de la empresa Medicus. Dijo que “la jueza de la causa no tiene rumbo en la investigación. Hay jueces que con tal de salir en los medios arruinan afamilias. La jueza debe saber que soy inocente, pero es un alto costo el que tiene que pagar por aceptar el error”. Y hasta llegó a ironizar que también lo acusarán por el crimen de María Marta García Belsunce.
Después, la ironía corrió por cuenta de la investigación: los peritos balísticos ampliaron detalles. Hasta ahora sólo se conocía el calibre del arma homicida. Ahora lograron determinar que las cuatro balas extraídas del cuerpo de Martínez Martínez habían sido disparadas por una pistola Bersa calibre .380. El arma no fue hallada pero es igual a la registrada a nombre del detenido. Según testigos, Morelli la declaró robada con una denuncia trucha, para colocarle un silenciador prohibido por las reglamentaciones.

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Para Morelli, el cardiólogo habría mantenido relaciones sexuales antes del crimen en el consultorio.
 
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