EL PAíS › DE SECRETARIO DE SEGURIDAD AL BANQUILLO DE ACUSADOS

Contradicciones de un político

 Por Luis Bruschtein

Cuando cursaba la secundaria en el colegio Mariano Moreno de la Capital Federal organizó con otros estudiantes el grupo “Reacción Antinazi” y casi cuarenta años después, ya como ex secretario de Seguridad de la Nación hubo medios que lo acusaron de ser “el Aldo Rico de Fernando de la Rúa” y pende sobre su cabeza la responsabilidad por la sangrienta represión policial del 20 de diciembre pasado.
Enrique Mathov tiene 53 años y proviene de una familia de rancia estirpe radical. Su padre, Arturo, fue un destacado dirigente enrolado en el sector más antiperonista del partido de Alem. La fama de Arturo Mathov en este sentido era tan fuerte en el ámbito partidario que gran parte de los primeros esfuerzos militantes de Enrique Mathov fueron para tratar de atenuar ese recuerdo.
Comenzó a estudiar abogacía en 1966 poco antes de “La noche de los bastones largos” cuando los efectivos de la Guardia de Infantería irrumpieron violentamente en la UBA por órdenes del dictador Juan Carlos Onganía. Y se recibió en 1973, con la declinación de esa dictadura militar. Quizá por la conmoción familiar que producía el retorno del peronismo al poder, prefirió pasar ese año fuera del país, en un kibutz de Israel.
El abuelo del ex secretario de Seguridad llegó a la Argentina en 1905, escapando de Rusia. Era socialista y tuvo hijos que fueron comunistas y radicales. Más que los pasos de su abuelo, Enrique Mathov siguió los de su padre. No militó en la Juventud Radical porque pensaba que en la UCR no se consideraba seriamente a la juventud, y tampoco se definía como un hombre de izquierda, sino más bien de pensamiento republicano.
Ya en 1983 era secretario del Comité de Capital de la UCR, fue elegido concejal y estuvo a cargo de la presidencia de la Comisión de Educación. Con Facundo Suárez Lastra como intendente asumió, con 39 años, como secretario de Educación de la comuna. La historia política de Mathov es parecida a la de muchos políticos. Fue acusado en ese momento por los gremios docentes de hacer lo contrario a lo que había afirmado públicamente cuando era concejal. Como secretario, Mathov había amenazado a los docentes con apercibimientos y descuentos de las jornadas de huelga. Como concejal había solicitado que se borraran las sanciones que se habían aplicado a los docentes por la huelga de 1983. Mathov explicó que era distinto hacer una huelga a la dictadura que a un gobierno democrático.
Cuando fue diputado impulsó juicios contra Domingo Cavallo por enriquecimiento ilícito y más tarde apoyó la designación del mismo Cavallo en el gobierno del que formaba parte. También como diputado criticó duramente la investigación de los atentados a la embajada de Israel y la AMIA y cuando fue secretario de Seguridad, esa misma investigación siguió igual que siempre.
Mathov llegó a la Secretaría de Seguridad como amigo personal de Fernando de la Rúa y mantuvo una dura interna con Fredy Storani, el primer ministro del Interior de la Alianza. Esas contradicciones entre el discurso y la acción, entre lo que se dice desde la oposición y lo que se hace desde el gobierno, una práctica usual de muchos políticos lo llevaron ahora al banquillo de los acusados por haber ordenado la represión a una manifestación espontánea que terminó con seis muertos. Una manifestación encolerizada, entre otras cosas, por esos mismos manejos políticos.

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