EL PAíS › LA HISTORIA DE LA DENUNCIA DE LOS TALCAHUANOS

Se agita el avispero del PJ

 Por Felipe Yapur

“Reiteramos lo que dijimos hace dos años: el presidente del bloque no maneja fondos. El control del dinero es responsabilidad del secretario administrativo de la bancada”, aseguraron los colaboradores del diputado Humberto Roggero. En el 2002 el cordobés conducía los destinos de la representación justicialista en la Cámara baja. El entonces protokirchnerista Grupo Talcahuano lo señaló como uno de los diputados que repartía fondos non sanctos entre determinados elegidos. Sin duda, la reapertura de la causa generará un nuevo cimbronazo en el bloque oficialista, tal como sucedió hace dos años.
Desde principios del 2002 “Los Talcahuanos”, una docena de justicialistas liderados por el santacruceño Sergio Acevedo –ahora gobernador–, sospechaban de la existencia de esos pagos. Según relataron, el influyente legislador le había comentado a una serie de legisladores –entre los que se encontraban algunos Talcahuanos– que “habría un emolumento mensual adicional” a los ingresos habituales. A partir de allí, ese grupo buscó infructuosamente que Roggero le ratificara tal afirmación. La respuesta llegó a mediados de junio, luego de que “Los Talcahuanos” remitieran una nota al titular de la Cámara baja, Eduardo Camaño, en la que lo ponían al tanto de la situación. Esto derivó –días después– en un almuerzo en el despacho del duhaldista. Entre bocado y bocado, el cordobés reconoció la existencia de esos dineros. Roggero argumentó que todo era fruto de la economía realizada por el cuerpo. Luego aclaró que los fondos no provenían de partidas presupuestarias asignadas al Congreso. Entonces, los legisladores justicialistas le pidieron que lo dejara por escrito. El 19 de setiembre “Los Talcahuanos” le enviaron una nota a Roggero pidiéndole que explique el origen de los fondos y los destinatarios.
La respuesta de Roggero llegó el 24 de setiembre. Los derivó a Fernando Salim, quien como hoy era el secretario administrativo del bloque y les aseguró que no existía otro adicional que lo que estipula el reglamento: dieta, desarraigo y pasajes.
Era una sorda pelea epistolar que había transformado el aire del bloque en irrespirable. Los compañeros de “Los Talcahuanos” comenzaron a llamarlos el grupo Pelícano, “porque son buchones”. Esto llevó a que los denunciantes revelaran a la prensa lo que estaba sucediendo. Cuando todo estalló, Camaño los convocó. Sucedió el 16 de octubre y en esa oportunidad el bonaerense les ofreció conformar una comisión investigadora. Acevedo, Julio Gutiérrez, Arturo Lafalla, Ricardo Gómez y Ricardo Falú rechazaron tal posibilidad. No terminó allí , “Los Talcahuanos” se sorprendieron cuando escucharon a Camaño reconocer que Roggero había dicho que se pagaban extras. Si bien un día después, el duhaldista negó la especie, no evitó que se abriera una investigación judicial.

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