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“Para entender América latina, lo importante es concebir la diversidad”

La senadora Cristina Fernández respaldó al gobierno de Evo Morales en Bolivia y destacó la relación con el presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero. “El Presidente le da a esta relación una importancia profunda”, subrayó.

 Por P. F.
Desde Madrid

Hacía mucho calor en la residencia del embajador, el aire acondicionado no daba abasto, pero la senadora Cristina Fernández no parecía afectada, conservaba su estampa –pantalón y blusa sin mangas, color tostado y sandalias al tono–, cuando las luces de las cámaras de la televisión se encendieron y encararon hacia la pareja presidencial. “Los va a atender Cristina” se le escuchó decir a Kirchner, y la senadora lo hizo de buen grado. “Nunca he pensado mi vida en términos de escalafón” fue la respuesta a Mónica Gutiérrez cuando le preguntó “si tenía la fantasía de ser Presidenta”, para aclararle, ante la insistencia, que “estoy grande para fantasías, eso era cuando tenía 15 años”. La actitud de la primera dama contrastó con la de su marido, que no tuvo contacto con la prensa. Cristina recomendó La marcha de los pingüinos, “es un excelente documental, es una defensa de la vida”, dijo sonriendo, y respaldó a los gobiernos de la región: “Entender a Bolivia u otros espacios latinoamericanos con categorías del pensamiento europeo no daría resultado. Lo importante es concebir la diversidad”.

“Es una pertenencia regional, de afecto entrañable, además les recomiendo a todos ver la película –que no la hizo un argentino sino la National Geographic–”, dijo CFK cuando le preguntaron si les había “gustado la película”. “Después de verla dije que si la raza humana tuviera que hacer lo que hacen los pingüinos para mantener la especie, la Tierra estaría deshabitada”, dijo la legisladora.

La primera dama habló de “Kirchner” como lo llama habitualmente y de la relación con España; “el Presidente le da a esta relación una importancia profunda. El tratamiento que Rodríguez Zapatero da a la Argentina y nos da a nosotros, en términos de dimensión humana, además de institucional, adquiere una profundidad y calidez inigualables. Es muy bueno para todos y en definitiva para quienes tienen responsabilidad de Estado, que no son hombres o mujeres de mármol, ni de piedra, sino de carne y hueso con emociones y sentimientos que muchas veces afloran. Por eso cuando se junta la responsabilidad institucional, como dimensión de lo oficial, con lo humano es más que óptimo”.

La senadora destacó más adelante que “lo que más impactó en el mundo de los negocios fue el ejercicio que Kirchner invitó a hacer a los empresarios acerca de cuáles eran las condiciones de la Argentina hace 10 o 20 años en materia de garantías y seguridad jurídica y cuáles son ahora, con esta otra Argentina. Y no lo hizo desde un discurso dogmático, lógico, sino desde un discurso de fuerte contenido político-económico, a través de números que son los elementos que más les interesan a los empresarios”.

En otro orden y en sintonía con el discurso presidencial a lo largo de toda la gira, la senadora destacó la pertenencia a la región y respaldó a Evo Morales. “Kirchner se siente un gobernante de la región, digo esto porque hubo momentos en que Argentina se alejó de América latina y nos creímos que habíamos entrado al primer mundo. Recuerdo todavía a un canciller de la década del ’90 hablar en el Parlamento e imprimirlo en letra de molde y afirmarlo en algún medio: ‘¿Para qué ser amigo de los pobres si se puede ser amigo de los ricos?’. El problema es que vivíamos en un barrio de pobres y él también lo había olvidado. Creo que este retorno de la Argentina a América latina es muy auspicioso... entender a Bolivia u otros espacios latinoamericanos con categorías de pensamiento europeo me parece que no daría resultado, porque cada país debe ser entendido con su realidad, lo importante es concebir la diversidad. Es como algunas veces intentamos explicar al peronismo, y me lo han preguntado en alguna universidad en la que he estado: les digo que necesitaría un seminario de tres meses para explicarlo.” Hasta allí la senadora se mostraba locuaz y dispuesta al diálogo, pero sobrevino la pregunta que derivó en el final y la salida de la sala con destino al coche oficial.

–¿Se siente con la secreta fantasía de ser la Presidenta de los argentinos?

—Nunca he pensado mi vida en términos de escalafón.

—Pero la fantasía.... las ganas...

—Estoy grande para fantasías, eso era cuando tenía 15 años.

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La senadora Cristina Fernández y el actor José Sacristán, en la residencia del embajador argentino.
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