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Los asambleístas dicen que el fallo no cambia sus planes

No habrá cortes de ruta en un corto plazo, pero podrían volver en el verano. La prioridad es que el Banco Mundial no otorgue los créditos pendientes.

 Por Laura Vales

Un fallo tan crítico de los cortes de ruta, ¿hace que los vecinos se sientan condicionados para retomar los bloqueos contra las papeleras? Ayer, si se hacía esta pregunta en Gualeguaychú, la respuesta era no. “Esto sigue como tenga que seguir; si la mayoría cree que hay que hacer cortes de ruta en el verano, los vamos a hacer”, anticipó Osvaldo Moussou, coordinador de la asamblea, y todos los consultados repetirían más o menos lo mismo. El laudo del tribunal del Mercosur tuvo el efecto de crispar los ánimos en una ciudad que sufre de una sola obsesión: la de frenar la instalación de las pasteras. Los vecinos discutirán ahora en un plenario el contenido del dictamen, frente al que reaccionaron quitándole trascendencia: en todo caso, es un problema del gobierno nacional y no de la asamblea.

Que los vecinos no se muestren dispuestos a renunciar a los cortes de ruta como herramienta de protesta es fácil de entender y, a esta altura, hasta resulta poco interesante. En cambio, sí lo es mirar el problema sumándole complejidad, viendo las paradojas a las que los asambleístas se ven enfrentados cada vez que bloquean el puente internacional que los comunica con Fray Bentos.

Moussou lo resume así: “Los cortes nos sirvieron para estar en todos los medios y para que el tema se hiciera una causa nacional, ya que gracias a los cortes vino el Presidente. Hay que decirlo con un poco de vergüenza, porque si tuvimos que hacer cortes para que nos escuchen quiere decir que el país no anda bien, pero lo cierto es que así se consiguió que el Estado hiciera la denuncia en la Corte de La Haya, se consiguió instalar el tema en el Uruguay, incluso se consiguió difundir el tema en Finlandia; lo que no se consiguió fue frenar la construcción de Botnia”. Moussou no dice que no vayan a hacer nuevos cortes, pero sí lo que es evidente: “Aunque cortemos de nuevo la ruta, la empresa va a seguir construyendo”.

Otro integrante de la asamblea, Gustavo Rivollier, apunta una contradicción todavía no resuelta. La fortaleza de la asamblea ha sido llamar la atención del Gobierno y posicionar el rechazo a las papeleras como causa nacional. “No lo hubiéramos conseguido sin estar en la ruta”, señala el asambleísta. Pero como contrapartida –una consecuencia que en Gualeguaychú no esperaban–, los cortes de ruta despertaron un inédito nivel de rechazo entre los uruguayos.

“Nosotros queríamos conseguir varias cosas con la protesta en el puente. Una era mostrarle al Uruguay cómo era un verano sin turismo, porque nosotros somos, como ellos, dependientes del turismo. También queríamos ver si podíamos hacer que el pueblo uruguayo reaccionara y diera una mano en la lucha contra las papeleras, pero eso no ocurrió. El gobierno de Tabaré usó la situación para exacerbar un nacionalismo idiota.”

Aquellas esperanzas tenían un sustento, ya que la primera advertencia que recibieron en Gualeguaychú sobre la instalación de Botnia y Ence no salió de ningún ecologista argentino, sino de vecinos de Fray Bentos. Fueron ellos quienes les abrieron los ojos sobre el peligro de contaminación de las plantas de celulosa. Pero luego, con el conflicto en desarrollo, mientras el número de argentinos que se sumaba al rechazo contra las papeleras crecía, entre los uruguayos hubo frialdad y luego defensa de los proyectos. En Gualeguaychú siempre estuvieron convencidos de que la pelea se ganaba uniendo a la población de ambas orillas, pero en eso no pudieron avanzar.

Por eso, la posibilidad de retomar los cortes hoy no está siendo discutida. Distinto será cuando se acerque la temporada de verano, en el caso de que Botnia siga adelante con sus obras. Pero en el corto plazo, la prioridad de la asamblea es otra, concentrarse en los reclamos para que el Banco Mundial no otorgue los créditos pendientes a las dos empresas.

“Los próximos 45, 60 días son fundamentales, porque en ese plazo el Banco Mundial decidirá si otorga o niega los préstamos”, dice Rivollier. Moussou coincide: “Lo que tenemos que ver hoy es cómo pegarle a la parte de la financiación”. ¿Creen que el Banco Mundial va a actuar con responsabilidad financiera? “No creemos ni dejamos de creer, tratamos de entrar por todas las grietas y de agotar todas las instancias.” ¿Y si el BM otorga la financiación? “Se verá entonces. Estamos inventando todos los días cómo seguir. Suspendimos los cortes estratégicamente, porque en este momento no nos convienen, pero eso no quiere decir que no los retomemos si los necesitamos. Diga lo que diga el tribunal del Mercosur.”

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Los vecinos discutirán ahora en un plenario el contenido del dictamen.
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