ESPECTACULOS › GABRIEL GARCIA MARQUEZ, JOSE SARAMAGO Y EL CONGRESO DE LA LENGUA

Otro culebrón con final abierto

El escritor portugués anunció que no iría al encuentro de Rosario porque la Real Academia Española no invitó a Gabo. Pero Kirchner instruyó a Rafael Bielsa para que invitara formalmente al Nobel colombiano. Cristina le envió una carta vía Cancillería.

 Por Silvina Friera

El culebrón cultural empezó ayer al mediodía, cuando el Premio Nobel de Literatura, el escritor portugués José Saramago, anunció que no participaría en el III Congreso Internacional de la Lengua, porque en principio no fue invitado su colega Gabriel García Márquez. El escenario elegido por los actores fue la agencia de noticias española EFE. El final aún es incierto. “La comisión ejecutiva de la Argentina, presidida por mí, no recibió ninguna comunicación oficial de que Saramago no vaya a venir –aclaró la subsecretaria de Cultura de la Nación, Magdalena Faillace, en diálogo con Página/12–. Como no se comunicó oficialmente con la Real Academia Española ni con el Instituto Cervantes, para mí Saramago sigue viniendo al Congreso de la Lengua, para realizar el homenaje a su amigo (Ernesto) Sabato.” Por pedido del presidente Néstor Kirchner, que instruyó al canciller Rafael Bielsa para que se enmendara la ausencia del autor de Cien años de soledad, García Márquez recibirá formalmente la invitación. “La senadora Cristina Fernández, presidenta honoraria del encuentro, le adelantó telefónicamente que en la Argentina todos estaríamos muy felices de que viniera –agregó Faillace–. Cuántos escritores quedan del boom de la literatura americana con la que yo me formé como licenciada en Letras. Queda sólo él y no podía faltar.”
Si las declaraciones de Saramago sorprendieron, cabría preguntarse a quién las estaba dirigiendo, cuál era el destinatario final de su enojo. “No voy a ir al congreso porque considero inaceptables las razones que se han invocado”, para no invitar al escritor colombiano. “He sabido que el presidente de Argentina, Néstor Kirchner, había dicho que si a García Márquez no le invitaban las Academias, le invitaría él; pero no me parece suficiente”, sostuvo. Además, Saramago recordó que el escritor colombiano “expuso sus opiniones sobre la ortografía, y se puede opinar a favor o en contra de lo que dijo, pero no veo ningún motivo para castigarle por eso” (ver aparte). La Real Academia Española (RAE), un poco olvidadiza a la hora de armar el listado de los invitados, omitió al autor de Cien años de soledad. “Estaban los más grandes escritores latinoamericanos, menos García Márquez”, confirma Faillace. La Comisión Ejecutiva, que preside Faillace, sólo tenía alcance para proponer y sugerir los nombres de escritores y lingüistas argentinos. “Por el mecanismo de organización del congreso, nuestra opinión sobre los invitados que no eran argentinos no iba a ser tenida en cuenta. Nosotros lo respetamos, aunque consideramos que García Márquez tendría que haber estado en el listado original. Hoy (por ayer) lo llamé dos veces a García de la Concha, pero estaba inhallable. Lo hice porque reconozco la autoridad del presidente de la Asociación de Academias para formalizar las invitaciones”, añadió la subsecretaria de Cultura.
“Conozco el discurso que hizo García Márquez en Zacatecas, y como opinión absolutamente personal, supongo que a muchos académicos les debe haber puesto la piel de gallina –sugirió Faillace–. Pero a mí nadie me dijo, en ningún momento, que no se lo invitaba por ese motivo.” Mientras García de la Concha no respondía los llamados argentinos, informó a la agencia EFE que García Márquez, en una conversación telefónica, le había pedido que le transmitiera a Saramago su ruego de que reconsiderara su decisión y asistiera, finalmente, al III Congreso de la Lengua Española, que se realizará en Rosario del 17 al 20 de noviembre. El escritor colombiano le dijo al director de la Real Academia Española, según el propio García de la Concha: “En realidad, Víctor, he organizado yo mismo todo esto para lograr que tú me llamaras. Pero quiero que sepas que he leído en estos días las dos cosas que más podían dolerme: que yo no voy al congreso por diferencias con la Academia y por diferencias con la Argentina”.
“Es bien sabido –agregó García Márquez– que no asisto a estos actos, de la misma manera que desde que he recibido el Premio Nobel no me parece oportuno aceptar otros premios ni distinciones. Estuve en Zacatecas, pero es que en aquella ocasión no tenía que salir de México. Y si no me gusta ir a esos acontecimientos es, en el fondo de todo, porque soy tímido.” En cuanto a la Argentina, el autor de Cien años de soledad aseguró que “es el país que más amo”. Finalmente, el escritor colombiano le dijo a Víctor García de la Concha: “Yo me siento invitado permanentemente de la Real Academia y del Instituto Cervantes. Así que ruega a Saramago que vaya al congreso. Porque si no va él, entonces tendré que ir yo”. ¿Vendrán los dos, entonces? Habrá que esperar la respuesta de García Márquez y si Saramago decide replantear su decisión de no asistir al Congreso de la Lengua.

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José Saramago y Gabriel García Márquez, dos opiniones con peso propio.
 
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